Archive for the Escritores españoles Category

Noir (Notorious, 2013), de José Luis Garci

Posted in 4 fiambres, Ensayo, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, José Luis Garci, Novela negra with tags , , , on 17 enero 2014 by uncadaverenmiblog

noirexpoNo es fácil definir Noir (Notorious, 2013). No se trata de un ensayo formal sobre cine negro ni tampoco es una guía del género. Es un libro hecho un poco de aluvión, de escritos diversos recogidos a los largo de los años. Hay artículos, relatos, y listas: listas de películas, directores, actores, guionistas y fotógrafos preferidos por el autor. Pero la parte del león es un repaso, escrito de memoria, director a director, de los mejores realizadores de cine negro con comentarios sobre sus películas. Cuando el lector termina de leer las reseñas sobre los  directores y su cine y Garci le presenta sus listas de preferidos, lamenta que no haya aún más películas, aún más cine del que hablar y del que leer.

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La cultura cinematográfica del autor desborda el lector por todos lados, pero un libro como éste no se leería con tanto interés y emoción si Garci no fuese también un muy buen escritor ni escribiese con tanta pasión como lo hace, porque se trata de un cinéfilo que nunca ha dejado de ser aficionado. Él mismo nos avisa varias veces a lo largo de Noir: viene de un tiempo en que el cine no se sabía arte y piensa que lo peor que nos ha dejado Kubrick es Terrence Malick. Los cinéfilos pueden llegar a ser seres terribles, y los habrá que no le perdonen que diga algo así, pero para los que simplemente amamos el cine, declaraciones como ésa le convierten en un tipo de fiar que nos hace revivir películas que nunca habíamos llegado a olvidar del todo; cine que se sigue viendo cuando se encienden las luces de la sala; películas que nos acompañan el resto de nuestra vida. Obras maestras, las llama Garci.

También es un libro personal y autobiográfico. Leyendo entre líneas, hay entre los relatos, los pequeños ensayos, las pequeñas historias, y la montaña de directores, películas, guionistas, actores y -sobre todo- actrices, una desordenada y emotiva autobiografía contada en paralelo en la que no falta ni la melancolía que es tan propia del director, ni la nostalgia: por los amigos que ya no están, por los bares y los cines que cerraron, por las copas que bebimos. En fin, para qué seguir. Por lo vivido. Aunque también se detecta amargura, sobre todo cuando, en comentarios repartidos por aquí y por allá, se refiere a la carrera en Hollywood que no llegó a tener (¿o esto es sólo cosa mía?).

Millers crossinCuando hablamos de cine, lo personal, lo que vivimos cuando vimos las películas, nos condiciona. Por eso, aunque uno crea que necesita varias vidas para ver tantas películas como el director de El crack ha visto, hay todavía más cine negro del que cabe en Noir y en la cabeza de Garci. Películas que ni siquiera salen nombradas en el libro pero que no podrían faltar en mi lista personal de clásicos del género como Bullit (Peter Yates, 1968), Arde Mississippi (Alan Parker, 1988), Sospechosos habituales (Brian Singer, 1995), Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), Único testigo (Peter Weir, 1985), French Connection (William Friedkin, 1971), Gorky Park (Michael Apted, 1983) o, sobre todo, Muerte entre las flores (Joel y Ethan Coen, 1990). Porque el cine que hemos visto es parte de nuestra vida. Y cada uno tenemos una distinta.

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Ficha técnica: Noir (Notorious, 2013), de José Luis Garci. 
Tapa blanda con solapa. 475 páginas. 
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Entre trago y trago (Alrevés, 2009), de Julián Ibáñez

Posted in 5 fiambres, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Julián Ibáñez, Novela negra with tags , , , on 1 enero 2014 by uncadaverenmiblog

entretragoytragofullHijos de Cain

Hace años, cuando salté de la novela detectivesca de mi adolescencia a la novela negra americana, clasificaba mentalmente los autores de novela negra entre, por un lado, los hijos de Hammett y Chandler y, por el otro, los hijos de Cain, de James M. Cain. Los primeros tienen un caballero andante. Sui géneris, si se quiere: bebedores, violentos, desarraigados; alguno, hasta putero, pero son los héroes; los únicos posibles. Los hijos de Cain son lo mismo sin el héroe.

Ibáñez es hijo de Cain y en sus novelas no hay putas de buen corazón, proxenetas sensibles, ni delincuentes en busca de redención aunque, a veces, resulte tentador para el lector imaginarse lo que el autor no ha escrito. Lo que tampoco se va a encontrar son Cadillacs, gimlets, ni sheriff con sombrero. El paisaje de Ibáñez es una comarcal que va, por ejemplo, de Talavera a Gamonal, donde se encuentra el Oasis; al fondo, tomando el desvío en dirección al polígono está el Eros; pasada la gasolinera Repsol hay un bar donde se organizan timbas para desplumar primos los jueves por la noche. Allí suele estar el Renault del dueño aparcado y la subasta de camareras tiene lugar los lunes en la trastienda del Tatoo. El aparcamiento está detrás del edificio para que no se vea desde la carretera y llevamos un mes con temperaturas de 40 grados a la sombra y sin saber lo que es una nube. 200 páginas de paisajes sin ningún encanto; una guía de turismo para perdedores sin vocación junto a la que pasan a diario miles de automóviles.

Julián IbáñezComo buen hijo de Cain, en las novelas de Ibáñez el personaje femenino es clave porque, en sus mejores momentos, el género negro es un género de mujeres. De las que hacen que un hombre se sienta tan seguro como si cruzara una autopista caminando de rodillas; de las que les hacen olvidar que, en realidad están solos; que se están tomando un cubata en un vaso de tubo en un barracón encalado, con farolillos en la fachada, en la comarcal de Talavera a Gamonal una noche de julio y no funciona el aire acondicionado; que han dejado el coche en la penumbra para que no lo vean desde la carretera; que son malas -como ellos- y no los quieren. Y ellos lo saben. Pero de ese material de engaño, frustración y falta de esperanza están hechas las novelas de los hijos de Cain.

Leo en el último libro de José Luis Garci (Noir, Notorius 2013) la mejor definición de novela negra que he encontrado hasta la fecha: la buena novela negra nos dice dónde estamos. No dónde está el autor; eso no le interesa a nadie aunque no escaseen los escritores que están convencidos de lo contrario. La novela negra trata de dónde estamos y por eso tiene por fuerza que haber más abundancia y calidad en aquellos lugares que van a algún sitio. Por eso Julián Ibáñez es una rareza, una excepción, un escritor que no debería estar ahí, aunque por ese misterio de la literatura que la hace tan impredecible esté aquí, con nosotros, y tengamos oportunidad de leer a un escritor español de talla internacional.

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Ficha técnica:
Entre trago y trago (Alrevés, 2009), de Julián Ibáñez.
Tapa blanda con solapas.178 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional)

Baria City Blues (Almuzara, 2012), de Carmelo Anaya

Posted in 4 fiambres, Carmelo Anaya, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 27 abril 2013 by uncadaverenmiblog

Baria city Blues Cuando los veraneantes se marchan, la vida continúa en las poblaciones más turísticas. Es un mundo que los turistas no ven, con una vida cotidiana que incluye puticlubs, camellos, mujeres maltratadas e historias de amor y afán de riquezas. Los naturales de Mojácar y sus alrededores podrán alegar que cuando los veraneantes se marchan no se dedican sólo a esas cosas, y tendrán razón, pero aquellas otras cosas a las que se dedican no son relevantes en una novela negra.

En su breve ensayo sobre novela negra titulado  El simple arte de matar (1944), Raymond Chandler señalaba que la literatura “general” no mostraba ser superior a la literatura detectivesca publicada en cuadernos baratos que se vendían en kioscos, pero eso no salvaba de la quema a un género dominado en su día por los británicos a los que denominaba “los mejores escritores aburridos del mundo”. A pesar de todo, muy pocas páginas después de decir esto salvaría a Hammett y a un puñado de escritores americanos con lo que, de manera implícita, se salvaba a sí mismo sin nombrarse. Y lo hacía -entre otras razones- porque devolvían el asesinato al tipo de personas que lo cometían; porque carecían de pretensiones; porque, teniendo estilo, éste pasa a un segundo plano; porque eran realistas y porque sus relatos disponen de una dimensión moral que comienza por reconocer que el asesinato, lejos de ser una excusa para que el lector se divierta identificando al asesino, es un acto de infinita crueldad.

Carmelo AnayaPuede parecer sencillo pero leyendo el breve ensayo de Chandler uno se da cuenta de que en realidad son muchas cosas. Y visto el panorama actual de la novela negra, podría pensarse que la receta que un día fue por todos conocida, en algún momento se ha extraviado o que seguirla no resulta tan sencillo como pueda parecer. Y como ocurre con las recetas culinarias más conseguidas, salirse del patrón para experimentar fórmulas intermedias suele conducir al desastre. Si un escritor español quiere adentrarse en el territorio del hardboiled, tiene la dificultad añadida de que esto no es ni Chicago, ni Los Ángeles ni Nueva York. Ni nuestros policías ni nuestro hampa se parecen en nada y la figura del detective privado con sombrero y pistola en la sobaquera por las playas de Almería resulta tan melancólica como un show de Chiquito de la Calzada en el Madison Square Garden.

Pero eso no quiere decir que lo esencial del género no sea exportable. Por eso, el gran mérito de Carmelo Anaya es haber sabido rescatar  el hardboiled que Chandler tanto quería mientras al mismo tiempo lo cambia todo; el haber encontrado en el Levante Almeriense el ambiente, la historia y los personajes de una novela elaborada con la antigua receta del hardboiled que  tanto echamos de menos.

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Ficha técnica:
Baria City Blues (Almuzara, 2012), de Carmelo Anaya.
Tapa blanda con solapas.310 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), de Rosa Montero

Posted in 3 fiambres, Escritores españoles, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Rosa Montero with tags , , , on 11 agosto 2012 by uncadaverenmiblog

Una de las hipótesis más frecuentes que nos plantea la ciencia ficción es la de un mundo donde tenemos que convivir con otros seres inteligentes. El conflicto que surge es la salsa de muchas de las mejores películas y novelas de género sean los nuevos seres que acompañan al hombre en su soledad máquinas creadas por él mismo (el ordenador HAL en 2001: Una odisea espacial o cualquier robot de cualquier novela de Asimov, o la desbaratada Matrix con su cruel y amoral software inteligente), animales (El planeta de los simios) o replicantes (Blade Runner).

El desenlace del conflicto no suele ser feliz; después de todo, un principio que comparten estos relatos es que los hombres no somos de fiar. En su Saga de la fundación, Asimov acabó proponiendo como solución al problema humano un totalitarismo perfecto promovido y tutelado por robots en el que las personas se unirían al resto de los seres vivos y a las cosas para formar un todo perfecto. El planeta de los simios desembocaba en un holocausto nuclear en el que los hombres habían perdido su condición racional en favor de los primates; en 2001, HAL se volvía humano y casi asesinaba a la tripulación completa del Discovery, y en Matrix acabábamos sirviendo como baterías eléctricas a las máquinas que habíamos creado tras destruir el mundo. Blade Runner no necesitaba un final catastrófico porque la película era en sí una desasosegante distopía en la que no habíamos necesitado una guerra contra máquinas, animales o androides para crear un mundo infeliz.

Pero algo específico de Blade Runner eran las aspiraciones de integración de los replicantes. Ser una persona y que te puedan llamar humano es un asquito, pero los replicantes reclaman su derecho a formar parte de la distopía con todos los honores porque cuentan con aquello que nos diferencia como especie: porque son conscientes de sí mismos y se preguntan por qué están, por qué son, por qué lo tienen que saber y por qué han de ser conscientes de que van a morir. Se convierten en el espejo de los hombres y se plantean las mismas preguntas sin respuesta que llevamos haciéndonos desde que somos personas y cuya formulación debería ser condición suficiente para considerarlos parte de esto que llamamos humanidad.

No es que los replicantes vayan a tener más éxito que los humanos a la hora de encontrar respuestas. Como nosotros, su fracaso al intentar resolver el problema por sí mismos está garantizado y, como nosotros, serán lágrimas en la lluvia. Pero una vez asumida la limitación, aunque sea inexplicable, no deja de haber también algo de esperanza.

Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011) no tiene la ambición de Blade Runner. Después de todo, hace tiempo que dejamos los 80 atrás y, en nuestro tiempo, las películas con ambiciones de trascender son largometrajes del tipo El árbol de la vida (EE.UU., 2011) cuya pretenciosidad sólo se ve igualada por lo insufriblemente aburrida que es. Pero no es el caso de la novela de Rosa Montero (Madrid, 1951), que  toma algunos elementos de Blade Runner, añade otros y los lleva al Madrid de 2109. Es un policiaco ambientado en un mundo derivado de Blade Runner, pero sin su trascendencia; más de andar por casa. Los problemas sociales son una traslación de los que se dan el en siglo XX y XXI: la pobreza, la xenofobia y el racismo pero aplicada a otro tipo de seres. A cambio, tampoco es pretenciosa y entretiene, y nos trae a la memoria Blade Runner, que gana con el tiempo.  De cualquier manera es recomendable. Muestro a continuación una presentación del libro realizada por la autora.

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Ficha técnica:
Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), de Rosa Montero.
Tapa blanda con solapas.476 páginas.
Calificación: 3 Cadáveres (buena)
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