Archive for the Escritores europeos Category

La rubia de ojos negros (Alfaguara, 2014), de Benjamin Black

Posted in 4 fiambres, Benjamin Black, Escritores europeos, Escritores irlandeses, John Banville, Novela negra, Raymond Chandler with tags , , , , , , on 28 marzo 2014 by uncadaverenmiblog

Marlowe enamorado

La rubia de ojos negrosEl proyecto era de entrada imposible. Si Banville-Black, tras aceptar el encargo de escribir una novela protagonizada por Philip Marlowe, hubiera calcado a Chandler, no hubiera aportado nada y posiblemente hubiese hecho el ridículo. Y si, como ha ocurrido, imprime algo de su estilo, el lector no puede menos que recordar que Chandler consideraba a los autores británicos como los mejores escritores aburridos del mundo. Aunque en este caso se trate de un autor irlandés.

La rubia de ojos negros es una secuela de El largo adiós (Raymond Chandler, 1953) y depende tanto de ésta que no recomiendo que se lea a Benjamin Black sin haberla leído previamente. Pero sólo en las noches de lluvia y si se ha bebido lo suficiente podrían confundirse las metáforas y los símiles de Chandler con los de Banville. Las descripciones de Chandler eran un festín, las de Banville saben a relleno; las novelas de Chandler son un tren que nos lleva en zigzag a un lugar desconocido y en el que una misteriosa mujer con la falda demasiado corta y que nos lanza ocasionales e indescifrables miradas se sienta en el asiento contiguo; la primera mitad de la novela de Banville es una excursión en un coche de lujo, con chófer y aire acondicionado pero sin ruedas, gasolina ni mujer. Pero conceptos como el ritmo y el misterio no parecen ser relevantes para un aspirante al Nobel.

John BanvilleAunque mi mayor objeción a Banville tiene que ver con el propio Marlowe pues, como dejó escrito Chandler, el protagonista lo es todo. PD James dijo de Marlowe que era un caballero andante, alguien irreal, lo que podría interpretarse como una crítica si no fuese porque en Chandler esa característica es intencionada. El Marlowe de Chandler nunca hubiera dicho cosas como “los hay que nacimos estrellados”; la autocompasión le hubiera producido sarpullidos y, en palabras de su creador, tenía la conciencia social de un caballo. Del Marlowe de Chandler nunca hubiéramos sabido lo que pensaba y cómo se sentía si no fuera por los diálogos y la acción. No sabemos por qué eligió su profesión, pero si hubiese sido por dinero, no rechazaría los casos de divorcio. Marlowe era un misterio que Banville ha pensado con osadía infinita que podía desvelar.

¿Por qué habría entonces que leer esta novela? Porque, a pesar de que el proyecto era imposible, los fieles echamos de menos al detective. Y porque Banville no deja de ser un buen escritor, y reflejado en su relato se encuentran fugazmente tanto Chandler como la nostalgia de las viejas novelas que ya no leemos. Es sólo por momentos, pero, a veces, al final de la novela, los dos autores se sintonizan y el viejo amigo está ahí. Sólo por eso se le perdona momentáneamente al autor irlandés su falta de humildad y el lector se siente satisfecho cuando cierra el libro.

No hay buenas adaptaciones al cine de El largo adiós pero sí de otras novelas de Marlowe. La mejor sin duda, para mí, es El sueño eterno (The Big Sleep, Howard Hawks, 1946), con Bogart y Bacall; y Martha Vickers; y la colaboración de Dorothy Malone; y guión de Faulkner y muchas manos más.  Para ver de rodillas.

——————–
Ficha técnica:
La rubia de ojos negros (Alfaguara, 2014), de Benjamin Black.
Título original: The Black-Eyed Blonde: A Philip Marlowe Novel (2014)
Tapa blanda con solapas.326 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)
Anuncios

Noir (Notorious, 2013), de José Luis Garci

Posted in 4 fiambres, Ensayo, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, José Luis Garci, Novela negra with tags , , , on 17 enero 2014 by uncadaverenmiblog

noirexpoNo es fácil definir Noir (Notorious, 2013). No se trata de un ensayo formal sobre cine negro ni tampoco es una guía del género. Es un libro hecho un poco de aluvión, de escritos diversos recogidos a los largo de los años. Hay artículos, relatos, y listas: listas de películas, directores, actores, guionistas y fotógrafos preferidos por el autor. Pero la parte del león es un repaso, escrito de memoria, director a director, de los mejores realizadores de cine negro con comentarios sobre sus películas. Cuando el lector termina de leer las reseñas sobre los  directores y su cine y Garci le presenta sus listas de preferidos, lamenta que no haya aún más películas, aún más cine del que hablar y del que leer.

Garci byn

La cultura cinematográfica del autor desborda el lector por todos lados, pero un libro como éste no se leería con tanto interés y emoción si Garci no fuese también un muy buen escritor ni escribiese con tanta pasión como lo hace, porque se trata de un cinéfilo que nunca ha dejado de ser aficionado. Él mismo nos avisa varias veces a lo largo de Noir: viene de un tiempo en que el cine no se sabía arte y piensa que lo peor que nos ha dejado Kubrick es Terrence Malick. Los cinéfilos pueden llegar a ser seres terribles, y los habrá que no le perdonen que diga algo así, pero para los que simplemente amamos el cine, declaraciones como ésa le convierten en un tipo de fiar que nos hace revivir películas que nunca habíamos llegado a olvidar del todo; cine que se sigue viendo cuando se encienden las luces de la sala; películas que nos acompañan el resto de nuestra vida. Obras maestras, las llama Garci.

También es un libro personal y autobiográfico. Leyendo entre líneas, hay entre los relatos, los pequeños ensayos, las pequeñas historias, y la montaña de directores, películas, guionistas, actores y -sobre todo- actrices, una desordenada y emotiva autobiografía contada en paralelo en la que no falta ni la melancolía que es tan propia del director, ni la nostalgia: por los amigos que ya no están, por los bares y los cines que cerraron, por las copas que bebimos. En fin, para qué seguir. Por lo vivido. Aunque también se detecta amargura, sobre todo cuando, en comentarios repartidos por aquí y por allá, se refiere a la carrera en Hollywood que no llegó a tener (¿o esto es sólo cosa mía?).

Millers crossinCuando hablamos de cine, lo personal, lo que vivimos cuando vimos las películas, nos condiciona. Por eso, aunque uno crea que necesita varias vidas para ver tantas películas como el director de El crack ha visto, hay todavía más cine negro del que cabe en Noir y en la cabeza de Garci. Películas que ni siquiera salen nombradas en el libro pero que no podrían faltar en mi lista personal de clásicos del género como Bullit (Peter Yates, 1968), Arde Mississippi (Alan Parker, 1988), Sospechosos habituales (Brian Singer, 1995), Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), Único testigo (Peter Weir, 1985), French Connection (William Friedkin, 1971), Gorky Park (Michael Apted, 1983) o, sobre todo, Muerte entre las flores (Joel y Ethan Coen, 1990). Porque el cine que hemos visto es parte de nuestra vida. Y cada uno tenemos una distinta.

----------------------
Ficha técnica: Noir (Notorious, 2013), de José Luis Garci. 
Tapa blanda con solapa. 475 páginas. 
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Entre trago y trago (Alrevés, 2009), de Julián Ibáñez

Posted in 5 fiambres, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Julián Ibáñez, Novela negra with tags , , , on 1 enero 2014 by uncadaverenmiblog

entretragoytragofullHijos de Cain

Hace años, cuando salté de la novela detectivesca de mi adolescencia a la novela negra americana, clasificaba mentalmente los autores de novela negra entre, por un lado, los hijos de Hammett y Chandler y, por el otro, los hijos de Cain, de James M. Cain. Los primeros tienen un caballero andante. Sui géneris, si se quiere: bebedores, violentos, desarraigados; alguno, hasta putero, pero son los héroes; los únicos posibles. Los hijos de Cain son lo mismo sin el héroe.

Ibáñez es hijo de Cain y en sus novelas no hay putas de buen corazón, proxenetas sensibles, ni delincuentes en busca de redención aunque, a veces, resulte tentador para el lector imaginarse lo que el autor no ha escrito. Lo que tampoco se va a encontrar son Cadillacs, gimlets, ni sheriff con sombrero. El paisaje de Ibáñez es una comarcal que va, por ejemplo, de Talavera a Gamonal, donde se encuentra el Oasis; al fondo, tomando el desvío en dirección al polígono está el Eros; pasada la gasolinera Repsol hay un bar donde se organizan timbas para desplumar primos los jueves por la noche. Allí suele estar el Renault del dueño aparcado y la subasta de camareras tiene lugar los lunes en la trastienda del Tatoo. El aparcamiento está detrás del edificio para que no se vea desde la carretera y llevamos un mes con temperaturas de 40 grados a la sombra y sin saber lo que es una nube. 200 páginas de paisajes sin ningún encanto; una guía de turismo para perdedores sin vocación junto a la que pasan a diario miles de automóviles.

Julián IbáñezComo buen hijo de Cain, en las novelas de Ibáñez el personaje femenino es clave porque, en sus mejores momentos, el género negro es un género de mujeres. De las que hacen que un hombre se sienta tan seguro como si cruzara una autopista caminando de rodillas; de las que les hacen olvidar que, en realidad están solos; que se están tomando un cubata en un vaso de tubo en un barracón encalado, con farolillos en la fachada, en la comarcal de Talavera a Gamonal una noche de julio y no funciona el aire acondicionado; que han dejado el coche en la penumbra para que no lo vean desde la carretera; que son malas -como ellos- y no los quieren. Y ellos lo saben. Pero de ese material de engaño, frustración y falta de esperanza están hechas las novelas de los hijos de Cain.

Leo en el último libro de José Luis Garci (Noir, Notorius 2013) la mejor definición de novela negra que he encontrado hasta la fecha: la buena novela negra nos dice dónde estamos. No dónde está el autor; eso no le interesa a nadie aunque no escaseen los escritores que están convencidos de lo contrario. La novela negra trata de dónde estamos y por eso tiene por fuerza que haber más abundancia y calidad en aquellos lugares que van a algún sitio. Por eso Julián Ibáñez es una rareza, una excepción, un escritor que no debería estar ahí, aunque por ese misterio de la literatura que la hace tan impredecible esté aquí, con nosotros, y tengamos oportunidad de leer a un escritor español de talla internacional.

——————–

Ficha técnica:
Entre trago y trago (Alrevés, 2009), de Julián Ibáñez.
Tapa blanda con solapas.178 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional)

Recomendaciones veraniegas de novela negra (2/2)

Posted in 3 fiambres, 5 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Escritores europeos, Escritores nórdicos, George Pelecanos, Hombres que cuentan crímenes, Jussi Adler-Olsen, Lawrence Block, Novela negra with tags , , , , , , , , , on 19 julio 2013 by uncadaverenmiblog

Segunda entrada con recomendaciones de novela negra. Al final, tal y como avisé, no me ha salido una lista muy equilibrada. He añadido dos novelas recientes de autores americanos contemporáneos, un nórdico y un clásico vivo de la novela negra de EE.UU. que acaba de reeditarse en España. Feliz lectura y feliz verano.

lo que fueexLo que fue (Aleph, 2013), de George Pelecanos (EE.UU., 1957).

Ha pasado casi desapercibida la última novela publicada en español de George Pelecanos, quizás uno de los mejores tres o cuatro autores de novela negra contemporáneos. Ambientada en 1972, es novela negra americana pura: acción, calles, coches, diálogos. Lo que fue es lo que ocurría en las calles de la capital de EE.UU. mientras se gestaba el escándalo Watergate. Que nadie espere aquí psicología explícita: la novela negra americana de toda la vida no es para los que les gusta que les den todo mascado, sino para los que quieren que les cuenten una historia y quieren sacar sus conclusiones. Sólo los americanos escriben así, después de todo, es su género, pero los aficionados hispanohablantes no estamos de suerte porque a Pelecanos nos lo traducen con cuentagotas. Esta oportunidad hay que aprovecharla. 5 cadáveres (Excepcional).

la mujerexDepartamento Q: la mujer que arañaba las paredes (Maeva, 2011) de Jussi Adler-Olsen (Dinamarca, 1950).

Me cansé en su día de los autores nórdicos porque casi nunca eran lo suficientemente buenos, porque estaban demasiado de vuelta de todo, porque eran demasiado tristes, porque  cuando -como es el caso de esta novela- intentan ser divertidos no me hacen gracia, y porque me resultan indescifrables los sueños de sus personajes. Esto último -lo de los sueños- ronda ya lo obsesivo. Me intriga saber si seré yo el único que se salta esas páginas o si en sus uniformadas escuelas la interpretación de los sueños es asignatura obligatoria. No obstante, para los que disfrutan con la novela negra nórdica esta es una buena recomendación. 3 Cadáveres (Buena)

vivir-de-noche-exVivir de Noche (RBA, 2013), de Dennis Lehane (EE.UU., 1965).

Sin lugar a dudas la peor novela de Lehane. Este autor no levanta cabeza y me pregunto si su decadencia es definitiva porque esta novela es un corta & pega de historias de gángsters que hemos visto y leído en montones de novelas y películas, pero sin la menor verosimilitud y muy poca originalidad. Los dilemas morales del autor de Boston quedaron atrás, esto es una exhibición de técnica de escritura: atmósferas, descripciones, narración de la acción … Todo con el mejor estilo del bostoniano, pero la espina dorsal, la historia del hijo del capitán de policía que se hace malo es decepcionante e inverosímil. Recomendable en todo caso porque Lehane es un escritor de primera y la técnica no se pierde. Y porque hay una historia de amor en la que aparece, cuando uno menos se lo espera, el mejor Lehane. Pero es un pequeño oásis en un desierto de mediocridad. A Lehane en todo caso hay que leerlo siempre por si un día decide regresar, pero si algún lector de este blog no ha leído nada de este autor, por favor que lea primero la serie de Kenzie-Gennaro y compare. 3 cadáveres (Buena).

Los pecados de nuestros padresLos pecados de nuestros padres (RBA, 2013), de Lawrence Block (EE.UU. 1938)

RBA es la editorial que ha decidido publicar en español parte del material descatalogado  o inédito de Lawrence Block, uno de los grandes de la novela negra americana de todos los tiempos y tal vez el único que pueda estar a la altura de Hammet, Chandler o Macdonald. Los pecados de nuestros padres, publicada originalmente en 1976, es la presentación de Matt Scudder, y sigue el esquema que se repetirá en el resto de la serie: alguien ha sido asesinado y a nadie le importa. El caso llega a Scudder, que es aparentemente la peor opción de la víctima porque se trata de un ex policía retirado de vivir, salvo en lo que a ponerse hasta arriba de bourbon en el Armstrong y visitar las iglesias de Nueva York se refiere. Se dirá que no es muy original, pero los seguidores de Block sabemos que en sus novelas todo es diferente. Por lo demás sus historias no se alargan demasiado y se podría decir que no hay quien escriba mejor novela negra de 200 páginas, pero más correcto sería afirmar que no hay autor vivo que escriba mejor novela negra que Lawrence Block. Imprescindible. 5 cadáveres (excepcional).

Baria City Blues (Almuzara, 2012), de Carmelo Anaya

Posted in 4 fiambres, Carmelo Anaya, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 27 abril 2013 by uncadaverenmiblog

Baria city Blues Cuando los veraneantes se marchan, la vida continúa en las poblaciones más turísticas. Es un mundo que los turistas no ven, con una vida cotidiana que incluye puticlubs, camellos, mujeres maltratadas e historias de amor y afán de riquezas. Los naturales de Mojácar y sus alrededores podrán alegar que cuando los veraneantes se marchan no se dedican sólo a esas cosas, y tendrán razón, pero aquellas otras cosas a las que se dedican no son relevantes en una novela negra.

En su breve ensayo sobre novela negra titulado  El simple arte de matar (1944), Raymond Chandler señalaba que la literatura “general” no mostraba ser superior a la literatura detectivesca publicada en cuadernos baratos que se vendían en kioscos, pero eso no salvaba de la quema a un género dominado en su día por los británicos a los que denominaba “los mejores escritores aburridos del mundo”. A pesar de todo, muy pocas páginas después de decir esto salvaría a Hammett y a un puñado de escritores americanos con lo que, de manera implícita, se salvaba a sí mismo sin nombrarse. Y lo hacía -entre otras razones- porque devolvían el asesinato al tipo de personas que lo cometían; porque carecían de pretensiones; porque, teniendo estilo, éste pasa a un segundo plano; porque eran realistas y porque sus relatos disponen de una dimensión moral que comienza por reconocer que el asesinato, lejos de ser una excusa para que el lector se divierta identificando al asesino, es un acto de infinita crueldad.

Carmelo AnayaPuede parecer sencillo pero leyendo el breve ensayo de Chandler uno se da cuenta de que en realidad son muchas cosas. Y visto el panorama actual de la novela negra, podría pensarse que la receta que un día fue por todos conocida, en algún momento se ha extraviado o que seguirla no resulta tan sencillo como pueda parecer. Y como ocurre con las recetas culinarias más conseguidas, salirse del patrón para experimentar fórmulas intermedias suele conducir al desastre. Si un escritor español quiere adentrarse en el territorio del hardboiled, tiene la dificultad añadida de que esto no es ni Chicago, ni Los Ángeles ni Nueva York. Ni nuestros policías ni nuestro hampa se parecen en nada y la figura del detective privado con sombrero y pistola en la sobaquera por las playas de Almería resulta tan melancólica como un show de Chiquito de la Calzada en el Madison Square Garden.

Pero eso no quiere decir que lo esencial del género no sea exportable. Por eso, el gran mérito de Carmelo Anaya es haber sabido rescatar  el hardboiled que Chandler tanto quería mientras al mismo tiempo lo cambia todo; el haber encontrado en el Levante Almeriense el ambiente, la historia y los personajes de una novela elaborada con la antigua receta del hardboiled que  tanto echamos de menos.

——————–
Ficha técnica:
Baria City Blues (Almuzara, 2012), de Carmelo Anaya.
Tapa blanda con solapas.310 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Cómo sobrevivir a John Rebus (y II)

Posted in Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Ian Rankin, Novela negra with tags , , , on 24 octubre 2012 by uncadaverenmiblog

Las novelas de la serie Rebus no se publicaron en español en orden. Las editoriales normalmente aprovechan una novela de éxito para presentar al autor traducido y sólo después, si se consolida, comienzan a publicar las atrasadas. Pero en la actualidad se encuentran ya publicadas en español la mayoría de ellas, por lo que si un lector de este blog no ha leído nada de Rebus y quiere introducirse yo le recomendaría que comenzase por la primera, Nudos y cruces (1987), que aparte de ser relativamente breve y de estar bastante bien es una presentación del detective que el autor realizó cuando aún no sabía siquiera si habría una serie. Es el Rebus más ingenuo, por decirlo de alguna manera, cuando aún no estaba totalmente maleado y todavía tenía familia.  De ahí se puede dar un salto de diez años hasta Black and Blue (1997), su primer gran éxito internacional y la consolidación del estilo Rebus más puro. Rankin es un autor con pocos altibajos por lo que a partir de esa novela y hasta la imprescindible La música de adiós (2007) que cierra la serie todas son buenas, aunque puestos a destacar alguna yo me quedaría con Resurrección (2002) y Una cuestión de sangre (2003).

Pero en algún momento de la serie el autor quiso que su detective envejeciese con él, con sus lectores y con los tiempos que nos ha tocado vivir, por lo que a Rebus le tenía que llegar la jubilación y a Rankin el dilema de qué hacer tras la marcha de su personaje. Bien por hastío o bien por dejar al personaje envejecer, no es infrecuente que  los escritores jubilen a sus personajes, pero sí lo es que vuelvan a dar con la tecla del éxito porque nunca llama dos veces. Rankin lo ha intentado con el policía de Asuntos Internos de Edimburgo Malcolm Fox, pero no cuenta ni de lejos con el carisma de su predecesor; tiene menos vuelo y, sobre todo, no es ni la mitad de divertido de lo que era John Rebus.

Mientras, los mitómanos se apuntan a las giras turísticas donde muestran “el Edimburgo de Rankin y Rebus”, un tour por los lugares sin ningún encanto en que transcurren sus novelas y los pubs favoritos del detective. A los demás nos queda  echar de menos al casi cochambroso policía y las risas que nos hacíamos. Y recordar la serie de Rebus como una de las mejores muestras de serie de novela negra como género literario en el que cada libro es en sí una unidad autocontenida pero que juntos  nos cuentan una historia menos evidente sobre una ciudad y unos personajes que evolucionan y maduran.

Pero en La música de adiós la despedida parecía tan definitiva como la de un perroflauta abandonando la Puerta del Sol y se podían haber aceptado apuestas sobre el tiempo que iba a tardar el autor de Fife en llamar a Rebus porque Rankin no se encuentra entre los autores que están dispuestos a prescindir de su mejor personaje. Probablemente cuando recibió la llamada era por la mañana temprano y se había quedado dormido en el sofá de su casa rodeado de comida china para llevar y restos de pizza; seguramente había en el suelo un whisky sin acabar de la noche anterior y en el plato de su tocadiscos un vinilo de uno de sus grupos de rock favoritos. Rankin ha aguantado cinco años sin molestarle y ni un día más, porque ya se ha anunciado el retorno del inspector para este otoño aunque aún no sabemos cuándo saldrá a la venta en español. El título de la novela –Standing in Another Man’s Grave– está tomado de una canción del  cantautor escocés Jackie Leven que podría formar parte de la banda sonora de una novela de John Rebus. Porque sabe a calles mojadas y al cierre de los últimos bares de la ciudad; a gente solitaria que vuelve a casa sola o, tal vez, si ha habido suerte, acompañada; a calles sin taxis libres y a noches en el sofá.

La música del adiós (RBA, 2009), de Ian Rankin

Posted in 5 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Ian Rankin, Novela negra with tags , , , , , , on 22 octubre 2012 by uncadaverenmiblog

Cómo sobrevivir a John Rebus (I)

Ya consagrado como uno de los más reconocidos escritores de novela negra de los últimos veinte años y próximo a finiquitar la serie de diecisiete novelas del inspector Rebus que le había dado la fama, Ian Rankin (Fife, Escocia, 1960) afirmó que Black and Blue –la octava de la serie- era su favorita y que sólo a partir de ésa consideraba que sus novelas fuesen realmente buenas.

Tal vez fue entonces cuando encontrase definitivamente el molde que reproduciría hasta el final de la serie; un cóctel formado por varios casos de asesinato que se entrecruzan, problemas de disciplina con sus jefes y compañeros, algo de anarquía, un punto de caos, muchas marcas de whisky, muchos pubs, y un trasfondo tomado de la actualidad de Escocia: petróleo, nacionalismos, burbuja inmobiliaria, matanzas en las escuelas, operaciones ocultas de las SAS, droga o asesinos en serie que nunca fueron encontrados. Incluso en Edimburgo, la realidad no anda escasa de acontecimientos con los que decorar su larga serie de novelas.

Tanto explotó la fórmula a partir del gran éxito de ventas y crítica que obtuvo con Black and Blue, que es un milagro que Rebus llegase a La música de adiós como inspector en activo de la policía de Edimburgo. Pero aunque le han acusado de reescribir una y otra vez la misma novela desde entonces, hay que reconocer que existe una evolución coherente desde el cabezota e idealista ex miembro de las SAS que nos muestra en Nudos y cruces –la primera novela de la serie- al Rebus casi grotesco de La música de adiós, de tan cínico, marginal y sarcástico que ha acabado mostrándose, tan cargado de alcohol como de ya indisumulada ira, sentimiento de culpa y soledad.

Años después, Rankin declararía que todo empezó cuando, siendo aún un doctorando de Literatura Inglesa, escribió su primera novela con la intención de revisitar un mito tan escocés como el de Jeckyll y Hyde, aunque resulta sorprendente que -según afirma- nunca pretendiese que le encuadrasen como autor de género ni esperase encontrar su primera novela de Rebus en el estante de los libros de novela negra de las librerías.  Extraña declaración del más significado representante del tartan noir que podría hacer pensar al lector que Rankin no se lee sus propias novelas antes de entregarlas a su editor pero que en realidad muestra el patrón de comportamiento clásico del escritor de novela negra; aquel que revela que aún sueña con pertenecer al club de los escritores respetables que forman aquellos autores de los que queda bien decir que se es lector. Vana aspiración de casi todos ellos principalmente cuando –como ocurre con Rankin– se es un autor adictivo que figura en el Guinness por haber colocado simultáneamente ocho novelas en la lista de las diez  más vendidas en EscociaRebus debe de estar partiéndose de risa.

Pero tal vez no sea eso. Tal vez se trate simplemente de que su sueño de estudiante fuese que un día alguien le incluyese en la noble lista de escritores escoceses ilustres y populares. Pero dado que en algún momento Rankin decidió separarse de la tradición del policiaco británico para adherirse al hardboiled americano, será más probable que alguien del futuro recuerde su nombre junto a los de James Ellroy, Dennis Lehane, Lawrence Block o Michael Connelly -con los que se encuentra directamente emparentado- que junto a los autores de novela policiaca británicos de hoy, de ayer, o los clásicos escoceses del siglo XIX con los que pretendía identificarse cuando empezó a escribir.

——————–
Ficha técnica:
La música de adiós (RBA, 2010), de Ian Rankin.
Título original: Exit Music (2007)
Tapa blanda con solapas.487 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional)
A %d blogueros les gusta esto: