Archivo para febrero, 2010

Cualquier otro día (RBA, 2010), de Dennis Lehane

Posted in 4 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 20 febrero 2010 by uncadaverenmiblog

Tras escribir la quinta novela de la serie protagonizada por los detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro, Dennis Lehane (Boston, Massachusetts, 1966) comenzó una peregrinación por diferentes géneros literarios cuyo último episodio ha sido Cualquier otro día (RBA, 2010), una novela histórica que arranca con la huelga de jugadores de béisbol  durante las finales de otoño de 1918 y narra los terribles acontecimientos que tuvieron lugar en Boston, hasta la huelga del departamento de policía de esa ciudad, un año después.  Un año y unos acontecimientos de esos que, por enésima vez, cambiarían América y que el autor usará para escribir una novela épica de honor, amistad, lealtad, traición y amor.

Lejos de la serie de Kenzie y Gennaro –lo mejor del autor, en mi opinión-,  y a pesar de ser menos intrascendente que Shutter Island y no tan demoledora como Mystic River, la impresión con la que me quedo es que Cualquier otro día no va a quedar como su mejor novela. Y eso a pesar de que supone un retorno a los temas clásicos de Lehane: la familia, la educación, las relaciones entre padres e hijos, el ejemplo, el amor, el deber; y también los irresolubles dilemas morales, tan típicos del autor de Boston pues, como él mismo reconoce cuando siento que no tengo respuesta [al dilema moral] es cuando suceden mis mejores dramas. Pero creo que se ha metido en un jardín del que no ha sabido cómo salir; que se encontraba tan fascinado por los hechos que relata y tan satisfecho con su técnica de narrador, que por el camino se le ha olvidado  escribir la novela.  Demasiada ambición, demasiados acontecimientos encadenados que no tienen más relación que el haberse sucedido cronológicamente y demasiado poco argumento original para 700 páginas de novela.

Pero el bostoniano es una de mis debilidades. Ya en en prólogo, cuando Babe Ruth y el resto de los Red Sox salen a estirar las piernas aprovechando una parada del tren que les lleva  camino a Boston, se percibe que estamos en una novela de Lehane . Porque en sus novelas se huele el humo de las fábricas, la pólvora, el sudor y el alcohol, grandes cantidades de alcohol; se respira la rabia, se siente la desesperación y se palpa la testosterona; se oye el crujir del bate cuando golpea la bola y los huesos al partirse en el fragor de la pelea. Lehane tiene un talento excepcional para captar atmósferas y cuando la mirada del escritor recorre los barrios, las calles, los bares y los domicilios de Boston, la del lector no puede hacer otra cosa que acompañarle.  Y por eso Lehane me parece imprescindible.  Y tal vez por eso, un día le van a publicar  la lista de la compra, la crítica se la va a celebrar y Hollywood se va a hacer con los derechos.

Pero la novela histórica es un campo minado. Creo que fue a Horacio Vázquez Rial a quien le leí que toda novela es, por definición, histórica. Los hechos están en las hemerotecas pero la manera de entender el mundo, los valores de la época, eso es tarea del autor captarlo y en el caso que nos ocupa no ha podido evitar el impregnar a los  protagonistas con su mentalidad del siglo XXI. Y cuando Lehane afirma que podemos investigar el presente a través de nuestro pasado, es difícil no darle la razón, pero me pregunto si realmente hay algún paralelismo entre el terrorismo islamista del siglo XXI y el anarquista de principios del XX; entre los sindicatos de hoy y los de hace un siglo; y si no es engañosa la condescendencia con la que, una vez que están definitivamente derrotados, contempla los movimientos revolucionarios filo soviéticos del terrible siglo XX.

Hay algo muy bueno en la novela histórica: su capacidad para despertar la curiosidad del lector hacia épocas y ambientes que desconoce. Mientras tanta gente luchaba por su supervivencia, algo surgía con fuerza y su banalidad destacaba ante tanta miseria. Tras terminar la temporada de béisbol de 1919, Babe Ruth, que habría de ser reconocido como el mejor bateador de la historia y la primera gran celebridad del deporte profesional en EE.UU., fue traspasado de los Red Sox de Boston a los Yankees de Nueva York en la que ha sido considerada como la peor negociación de la historia del deporte profesional en EE.UU. Una puñalada en el costado de los aficionados bostonianos que no volverían a ganar una Mayor League de béisbol hasta casi un siglo después. Porque lo que no previeron los gestores del club bostoniano es que America había cambiado, una vez más. Entre huelgas, corrupción, epidemias mortales, emigración masiva, terrorismo revolucionario, inflación, desempleo y soldados que volvían de Europa, la vida seguía su curso. Y había nacido el entertainment.

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Ficha técnica:
Cualquier otro día (RBA, 2010), de Dennis Lehane.
Título original: The Given Day (2008)
Calificación: 4 Cadáveres (muy buena).
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