Archivo para diciembre, 2009

Muerte de una heroína roja (Almuzara, 2006), de Qiu Xiaolong

Posted in 4 fiambres, Escritores resto del mundo, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Qiu Xiaolong with tags , , , on 31 diciembre 2009 by uncadaverenmiblog

La matanza de Tiananmen sorprendió a Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) en EE.UU., donde se encontraba estudiando literatura inglesa, y donde se estableció definitivamente por ser conocidas sus simpatías con el movimiento democrático chino. Antes, a los 16 años, una bronquitis le había librado de acompañar a sus padres –represaliados de la Revolución Cultural Proletaria– a un campo de reeducación, y le permitió permanecer en Shanghai donde, según cuentan sus biografías, aprendió inglés estudiando en un parque solo. Hoy, Qiu Xiaolong se define en su web como novelista y poeta. Y al igual que ocurre con la escritora china Diane Wei Lang, sus lectores tenemos el privilegio de intentar comprender algo de este inabarcable gigante asiático a través de las novelas de un chino que en mayor o menor medida conoce Occidente y sus valores.

Estamos en Shanghai a comienzos de los 90. Han pasado quince años desde la detención de la Banda de los Cuatro y, de acuerdo con Qiu Xiaolong, las consignas de Mao son como los descoloridos carteles de las tapias que siguen anunciando las fiestas de Nochevieja meses después del fin de año. De la pesadilla de la Revolución Cultural han pasado a un Estado donde se tolera alguna libertad y algo de mercado aunque sin Estado de Derecho y siempre supeditado al interés político; como la moral, como la Justicia. Un Estado sin ciudadanos donde todo está sometido al arbitrio de la política (¿no es en definitiva esto lo que tantos reclaman para nuestros occidentales países?).

Así que Muerte de una heroína roja es una novela política y no puede no serlo pues la investigación del asesinato de una Trabajadora Modelo de rango Nacional avanzará o no dependiendo de los intereses políticos de los cuadros superiores. Y frente al tradicional detective occidental, un tanto marginal y que sigue sus propias reglas hasta el final, Chen Chao, el detective poeta creado por Qiu Xialong, no puede menos que ser un superviviente con altas dosis de político si lo que quiere es resolver el caso, que los culpables sean condenados y evitar acabar con una bala en la nuca.

Hoy está de moda decir que China se está transformando en un país materialista, como si las hambrunas, la miseria extrema del socialismo, los campos de reeducación, la persecución religiosa que aún padecen, la bala en la nuca y las citas de Mao tuviesen algún valor espiritual que mereciese ser conservado. Guan Hong Ying, la anacrónica heroína roja asesinada, no es sólo un cartel pegado a una valla, viejo y maltratado por el tiempo, es también el símbolo del fracaso de este formidable experimento de ingeniería social importado de Occidente que se suponía que debía transformar la naturaleza humana. Víctima por partida doble y símbolo también de una estafa pues, como no podía ser de otra forma, tras la fachada de esta mujer modelo latían los mismos anhelos, esperanzas y frustraciones que los poetas milenarios de cualquier pretérita dinastía china llevaban siglos describiendo en sus versos.

Qiu volvió a Shanghai. Sus libros, aunque censurados, se han publicado en China. Hay una foto suya en su web tomada desde el “Hotel de la Paz”; al fondo, el Bund, la zona del malecón a la que se dirigía el Inspector Jefe Chen Chao cuando necesitaba reflexionar, mezcla de viejos edificios coloniales levantados por empresas occidentales en los siglos XIX y XX y modernas torres de hormigón y cristal. ¿En qué va a acabar todo esto? De acuerdo con lo que nos muestra Qiu Xialong, no cabe mucho espacio para la esperanza pero, por otro lado, ¿es posible que lo que llegue sea peor que la pesadilla que han dejado atrás?

Mientras, en el Bund, turistas chinos se retratan.

--------------
Ficha técnica:
Muerte de una heroína roja (Almuzara, 2006), de Qiu Xiaolong.
Título original: Death of a Red Heroine (2000)
Calificación: 4 Cadáveres (muy buena).
Anuncios

Un baile en el matadero (Factoría de Ideas, 2007), de Lawrence Block

Posted in 5 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Lawrence Block, Novela negra with tags , , , on 15 diciembre 2009 by uncadaverenmiblog

La vida privada de Philip Marlowe

La soledad, el exceso de alcohol y el absoluto escepticismo son una autopista que lleva a la depresión y al alcoholismo. Todo esto estaba en la novela negra mucho antes que Lawrence Block (Buffalo, NY, 1938) y ha permanecido allí después, pero no conozco a ningún autor que se haya tomado tan en serio lo que otros apuntaron; que haya sumado dos y dos y haya concluido en qué acaba la vida privada de los Marlowe, Spade, Rebus, Bosch o Kenzie cuando nadie mira, cuando cerramos los libros y pueden ser ellos mismos.

Habíamos dejado a Matt Scudder en la última página de Ocho millones de maneras de morir reconociendo entre lágrimas su alcoholismo en una sesión de Alcohólicos Anónimos, en cualquier iglesia de Nueva York.  Diez años después,  Scudder es un sobrio y solitario alcohólico que sobrevive pateando las calles de Manhattan, quedando con viejos amigos, asistiendo a combates de boxeo y bebiendo litros de café en reuniones de AA en las que permanece en silencio mientras escucha hablar a otros alcohólicos. Tiene también una novia prostituta con la que queda siempre que los clientes no la mantienen ocupada. Estamos a principios de los 90 y ahora, en las calles de Nueva York hay además SIDA, videoclubs y cintas de vídeo caseras. Un día, un colega de AA le pasa una cinta de Doce del patíbulo (EE. UU., 1967) que ha alquilado y que contiene dentro algo más que Lee Marvin y Charles Bronson .

Es entonces cuando el alcohólico anónimo se transforma de nuevo en héroe anónimo, en justiciero de las víctimas perdidas, las que nadie reclama, aquellas cuyo verdadero nombre nadie conoce. Lo hace con convicción pero sin justificación porque, como insiste hasta la saciedad Lawrence Block, cuando Matt Scudder piensa “los quiero muertos” no tiene detrás ninguna explicación que dar pues este hombre no cree en nada. Todo muy contemporáneo: no hay en los tiempos que corren ni en este género algo más políticamente correcto que carecer de razones que respalden una moral; cualquier moral. Pero Block lleva el escepticismo y el vacío argumental al extremo. A falta de argumentos que esgrimir todo sale del estómago vacío de alcohol de Matt Scudder, incluidos sus minuciosos planes de venganza. Todo es visceral, porque sí, porque tiene que hacerlo, porque es un cabezón testarudo con obligaciones morales aunque no quiera ni sepa justificarlas y de lo único que está seguro es de que es alcohólico y que, lo que sea que haya que hacer tiene que hacerlo él mismo.

El resultado tiene que ser amargo, aunque no lo es del todo. Lejos de la distante y autocomplaciente superioridad moral progre con la que otros autores presentan el escepticismo de sus protagonistas, Matt Scudder es un hombre confundido que afirma no saber ni por qué lleva diez años manteniéndose sobrio, no sabe por qué va a misa ni por qué comulga pues, por no ser, ni siquiera es católico. No sabe -o dice no saber-  siquiera si es mejor que aquellos animales que persigue. Pero si no fuera por este alcohólico anónimo nadie en la Gran Manzana haría justicia con las víctimas anónimas de la ciudad de Nueva York.

--------------
Ficha técnica:
Un baile en el matadero (Factoría de Ideas, 2007), de Lawrence Block.
Título original: A Dance in the Slaughterhouse (1991)
Calificación: Más clásicos de Lawrence Block. 5 Cadáveres (excepcional).

A %d blogueros les gusta esto: