Archivo para Novela policiaca

La rubia de ojos negros (Alfaguara, 2014), de Benjamin Black

Posted in 4 fiambres, Benjamin Black, Escritores europeos, Escritores irlandeses, John Banville, Novela negra, Raymond Chandler with tags , , , , , , on 28 marzo 2014 by uncadaverenmiblog

Marlowe enamorado

La rubia de ojos negrosEl proyecto era de entrada imposible. Si Banville-Black, tras aceptar el encargo de escribir una novela protagonizada por Philip Marlowe, hubiera calcado a Chandler, no hubiera aportado nada y posiblemente hubiese hecho el ridículo. Y si, como ha ocurrido, imprime algo de su estilo, el lector no puede menos que recordar que Chandler consideraba a los autores británicos como los mejores escritores aburridos del mundo. Aunque en este caso se trate de un autor irlandés.

La rubia de ojos negros es una secuela de El largo adiós (Raymond Chandler, 1953) y depende tanto de ésta que no recomiendo que se lea a Benjamin Black sin haberla leído previamente. Pero sólo en las noches de lluvia y si se ha bebido lo suficiente podrían confundirse las metáforas y los símiles de Chandler con los de Banville. Las descripciones de Chandler eran un festín, las de Banville saben a relleno; las novelas de Chandler son un tren que nos lleva en zigzag a un lugar desconocido y en el que una misteriosa mujer con la falda demasiado corta y que nos lanza ocasionales e indescifrables miradas se sienta en el asiento contiguo; la primera mitad de la novela de Banville es una excursión en un coche de lujo, con chófer y aire acondicionado pero sin ruedas, gasolina ni mujer. Pero conceptos como el ritmo y el misterio no parecen ser relevantes para un aspirante al Nobel.

John BanvilleAunque mi mayor objeción a Banville tiene que ver con el propio Marlowe pues, como dejó escrito Chandler, el protagonista lo es todo. PD James dijo de Marlowe que era un caballero andante, alguien irreal, lo que podría interpretarse como una crítica si no fuese porque en Chandler esa característica es intencionada. El Marlowe de Chandler nunca hubiera dicho cosas como “los hay que nacimos estrellados”; la autocompasión le hubiera producido sarpullidos y, en palabras de su creador, tenía la conciencia social de un caballo. Del Marlowe de Chandler nunca hubiéramos sabido lo que pensaba y cómo se sentía si no fuera por los diálogos y la acción. No sabemos por qué eligió su profesión, pero si hubiese sido por dinero, no rechazaría los casos de divorcio. Marlowe era un misterio que Banville ha pensado con osadía infinita que podía desvelar.

¿Por qué habría entonces que leer esta novela? Porque, a pesar de que el proyecto era imposible, los fieles echamos de menos al detective. Y porque Banville no deja de ser un buen escritor, y reflejado en su relato se encuentran fugazmente tanto Chandler como la nostalgia de las viejas novelas que ya no leemos. Es sólo por momentos, pero, a veces, al final de la novela, los dos autores se sintonizan y el viejo amigo está ahí. Sólo por eso se le perdona momentáneamente al autor irlandés su falta de humildad y el lector se siente satisfecho cuando cierra el libro.

No hay buenas adaptaciones al cine de El largo adiós pero sí de otras novelas de Marlowe. La mejor sin duda, para mí, es El sueño eterno (The Big Sleep, Howard Hawks, 1946), con Bogart y Bacall; y Martha Vickers; y la colaboración de Dorothy Malone; y guión de Faulkner y muchas manos más.  Para ver de rodillas.

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Ficha técnica:
La rubia de ojos negros (Alfaguara, 2014), de Benjamin Black.
Título original: The Black-Eyed Blonde: A Philip Marlowe Novel (2014)
Tapa blanda con solapas.326 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Entre trago y trago (Alrevés, 2009), de Julián Ibáñez

Posted in 5 fiambres, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Julián Ibáñez, Novela negra with tags , , , on 1 enero 2014 by uncadaverenmiblog

entretragoytragofullHijos de Cain

Hace años, cuando salté de la novela detectivesca de mi adolescencia a la novela negra americana, clasificaba mentalmente los autores de novela negra entre, por un lado, los hijos de Hammett y Chandler y, por el otro, los hijos de Cain, de James M. Cain. Los primeros tienen un caballero andante. Sui géneris, si se quiere: bebedores, violentos, desarraigados; alguno, hasta putero, pero son los héroes; los únicos posibles. Los hijos de Cain son lo mismo sin el héroe.

Ibáñez es hijo de Cain y en sus novelas no hay putas de buen corazón, proxenetas sensibles, ni delincuentes en busca de redención aunque, a veces, resulte tentador para el lector imaginarse lo que el autor no ha escrito. Lo que tampoco se va a encontrar son Cadillacs, gimlets, ni sheriff con sombrero. El paisaje de Ibáñez es una comarcal que va, por ejemplo, de Talavera a Gamonal, donde se encuentra el Oasis; al fondo, tomando el desvío en dirección al polígono está el Eros; pasada la gasolinera Repsol hay un bar donde se organizan timbas para desplumar primos los jueves por la noche. Allí suele estar el Renault del dueño aparcado y la subasta de camareras tiene lugar los lunes en la trastienda del Tatoo. El aparcamiento está detrás del edificio para que no se vea desde la carretera y llevamos un mes con temperaturas de 40 grados a la sombra y sin saber lo que es una nube. 200 páginas de paisajes sin ningún encanto; una guía de turismo para perdedores sin vocación junto a la que pasan a diario miles de automóviles.

Julián IbáñezComo buen hijo de Cain, en las novelas de Ibáñez el personaje femenino es clave porque, en sus mejores momentos, el género negro es un género de mujeres. De las que hacen que un hombre se sienta tan seguro como si cruzara una autopista caminando de rodillas; de las que les hacen olvidar que, en realidad están solos; que se están tomando un cubata en un vaso de tubo en un barracón encalado, con farolillos en la fachada, en la comarcal de Talavera a Gamonal una noche de julio y no funciona el aire acondicionado; que han dejado el coche en la penumbra para que no lo vean desde la carretera; que son malas -como ellos- y no los quieren. Y ellos lo saben. Pero de ese material de engaño, frustración y falta de esperanza están hechas las novelas de los hijos de Cain.

Leo en el último libro de José Luis Garci (Noir, Notorius 2013) la mejor definición de novela negra que he encontrado hasta la fecha: la buena novela negra nos dice dónde estamos. No dónde está el autor; eso no le interesa a nadie aunque no escaseen los escritores que están convencidos de lo contrario. La novela negra trata de dónde estamos y por eso tiene por fuerza que haber más abundancia y calidad en aquellos lugares que van a algún sitio. Por eso Julián Ibáñez es una rareza, una excepción, un escritor que no debería estar ahí, aunque por ese misterio de la literatura que la hace tan impredecible esté aquí, con nosotros, y tengamos oportunidad de leer a un escritor español de talla internacional.

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Ficha técnica:
Entre trago y trago (Alrevés, 2009), de Julián Ibáñez.
Tapa blanda con solapas.178 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional)

Recomendaciones veraniegas de novela negra (2/2)

Posted in 3 fiambres, 5 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Escritores europeos, Escritores nórdicos, George Pelecanos, Hombres que cuentan crímenes, Jussi Adler-Olsen, Lawrence Block, Novela negra with tags , , , , , , , , , on 19 julio 2013 by uncadaverenmiblog

Segunda entrada con recomendaciones de novela negra. Al final, tal y como avisé, no me ha salido una lista muy equilibrada. He añadido dos novelas recientes de autores americanos contemporáneos, un nórdico y un clásico vivo de la novela negra de EE.UU. que acaba de reeditarse en España. Feliz lectura y feliz verano.

lo que fueexLo que fue (Aleph, 2013), de George Pelecanos (EE.UU., 1957).

Ha pasado casi desapercibida la última novela publicada en español de George Pelecanos, quizás uno de los mejores tres o cuatro autores de novela negra contemporáneos. Ambientada en 1972, es novela negra americana pura: acción, calles, coches, diálogos. Lo que fue es lo que ocurría en las calles de la capital de EE.UU. mientras se gestaba el escándalo Watergate. Que nadie espere aquí psicología explícita: la novela negra americana de toda la vida no es para los que les gusta que les den todo mascado, sino para los que quieren que les cuenten una historia y quieren sacar sus conclusiones. Sólo los americanos escriben así, después de todo, es su género, pero los aficionados hispanohablantes no estamos de suerte porque a Pelecanos nos lo traducen con cuentagotas. Esta oportunidad hay que aprovecharla. 5 cadáveres (Excepcional).

la mujerexDepartamento Q: la mujer que arañaba las paredes (Maeva, 2011) de Jussi Adler-Olsen (Dinamarca, 1950).

Me cansé en su día de los autores nórdicos porque casi nunca eran lo suficientemente buenos, porque estaban demasiado de vuelta de todo, porque eran demasiado tristes, porque  cuando -como es el caso de esta novela- intentan ser divertidos no me hacen gracia, y porque me resultan indescifrables los sueños de sus personajes. Esto último -lo de los sueños- ronda ya lo obsesivo. Me intriga saber si seré yo el único que se salta esas páginas o si en sus uniformadas escuelas la interpretación de los sueños es asignatura obligatoria. No obstante, para los que disfrutan con la novela negra nórdica esta es una buena recomendación. 3 Cadáveres (Buena)

vivir-de-noche-exVivir de Noche (RBA, 2013), de Dennis Lehane (EE.UU., 1965).

Sin lugar a dudas la peor novela de Lehane. Este autor no levanta cabeza y me pregunto si su decadencia es definitiva porque esta novela es un corta & pega de historias de gángsters que hemos visto y leído en montones de novelas y películas, pero sin la menor verosimilitud y muy poca originalidad. Los dilemas morales del autor de Boston quedaron atrás, esto es una exhibición de técnica de escritura: atmósferas, descripciones, narración de la acción … Todo con el mejor estilo del bostoniano, pero la espina dorsal, la historia del hijo del capitán de policía que se hace malo es decepcionante e inverosímil. Recomendable en todo caso porque Lehane es un escritor de primera y la técnica no se pierde. Y porque hay una historia de amor en la que aparece, cuando uno menos se lo espera, el mejor Lehane. Pero es un pequeño oásis en un desierto de mediocridad. A Lehane en todo caso hay que leerlo siempre por si un día decide regresar, pero si algún lector de este blog no ha leído nada de este autor, por favor que lea primero la serie de Kenzie-Gennaro y compare. 3 cadáveres (Buena).

Los pecados de nuestros padresLos pecados de nuestros padres (RBA, 2013), de Lawrence Block (EE.UU. 1938)

RBA es la editorial que ha decidido publicar en español parte del material descatalogado  o inédito de Lawrence Block, uno de los grandes de la novela negra americana de todos los tiempos y tal vez el único que pueda estar a la altura de Hammet, Chandler o Macdonald. Los pecados de nuestros padres, publicada originalmente en 1976, es la presentación de Matt Scudder, y sigue el esquema que se repetirá en el resto de la serie: alguien ha sido asesinado y a nadie le importa. El caso llega a Scudder, que es aparentemente la peor opción de la víctima porque se trata de un ex policía retirado de vivir, salvo en lo que a ponerse hasta arriba de bourbon en el Armstrong y visitar las iglesias de Nueva York se refiere. Se dirá que no es muy original, pero los seguidores de Block sabemos que en sus novelas todo es diferente. Por lo demás sus historias no se alargan demasiado y se podría decir que no hay quien escriba mejor novela negra de 200 páginas, pero más correcto sería afirmar que no hay autor vivo que escriba mejor novela negra que Lawrence Block. Imprescindible. 5 cadáveres (excepcional).

Recomendaciones veraniegas de novela negra (1/2)

Posted in Bruce DeSilva, Hombres que cuentan crímenes, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Peter May, Raymond Chandler, Tana French with tags , , , , , on 17 julio 2013 by uncadaverenmiblog

No sé lo que le ocurrirá a los demás bloggers pero, transcurrida la ilusión inicial de abrir un blog y -en mi caso- escribir las primeras reseñas, llega a convertirse en una pequeña carga. Pero me he propuesto seguir con él. Por alguna razón y a pesar de su insignificancia, lo siento como una responsabilidad de la que tengo que hacerme cargo.

Creo que en parte es por corresponder a tantos bloggers que se mantienen en la brecha y gracias a los cuales he llegado a autores que jamás habría conocido. Eso y, naturalmente, la satisfacción de hablar sobre libros. ¿A quién no le gusta hablar de sus pasiones? O tal vez sea sencillamente que nos sentimos en deuda con la literatura; con los autores en primer lugar pero también con los libreros, los editores y los que como nosotros aman a los libros, que tanto nos ayudan a vivir.

Así que, para compensar el retraso del blog y aprovechando que el verano es un tiempo de lectura y la época en que más recomendaciones nos piden, actualizo el blog con mi propia lista de sugerencias.  Son recomendaciones basadas en lo que he leído en lo que va de año. La mayoría son novedades, aunque no todas. Como siempre, es una lista muy personal. No he leído todo lo que se ha publicado y, lo que he leído, lo he seleccionado previamente en función de mis gustos, con lo que difícilmente es una lista equilibrada. Pero todas son novelas buenas que he disfrutado leyendo.

Por otro lado, como me está saliendo una entrada bastante larga, la he dividido en dos con cuatro recomendaciones en cada una.  Ya sólo me queda desear a los lectores del blog un feliz verano y una feliz lectura.

LIBRO.Faithful-Place2Faithful Place (RBA, 2013), de Tana French (Irlanda, 1973).

Tana French, que ambienta todas sus novelas en el literario Dublín, es la escritora de los personajes rotos con taras ocultas, a los que lleva al límite de sus capacidades. También es la autora de las amistades y las familias, de lo que nos ayuda a sobrevivir cuando poseemos alguna tara (¿acaso no tenemos todos alguna?) Algunos personajes caen en picado; otros aguantan como pueden, pero el avasallador protagonista de Faithful Place me resultó menos atractivo que los anteriores. Por otro lado, ésta es ya la tercera novela de French y a estas alturas debería saber que tiene que cuidar las tramas, si no con tanto mimo como los traumas psicológicos de sus protagonistas, sí más aseadamente. Porque esto es novela negra y mal que le pese a muchos, la trama es importante. Con todo, French sigue siendo una de las mejores escritoras de la actualidad. 4 cadáveres (muy buena).

el-largo-adiosexEl largo adiós, de Raymond Chandler (EE.UU, 1888-1959).

Chandler comentaba que el género negro se distinguía de otros en que carecía de obras maestras, de obras de referencia. Pero eso lo dijo hace ya sesenta años y hoy, cuando un amigo me pidió que reseñara un clásico del género, no dudé en releer El largo adiós. No es precisamente una novedad y ni siquiera he hecho la reseña que me pidieron, pero he disfrutado tanto releyéndolo que incluyo esta obra maestra de la literatura entre mis recomendaciones veraniegas. Aunque no estoy seguro de que Chandler no albergase la secreta esperanza de que, un día, sería él la referencia de un género sin referencias. 6 cadáveres (Obra maestra).

la islaLa isla de los cazadores de pájaros (Grijalbo, 2013), de Peter May (Escocia, 1951).

Descubrí a este autor gracias a la reseña de José Ignacio Escribano. Los blogs son como regueros de pólvora: cuando alguien descubre un buen autor, no hay manera de cortar la llama. Peter May me recuerda en cierto sentido a French: personajes rotos, misterios personales que son tan importantes o más que la trama del asesinato y mucha psicología. Pero La isla de los cazadores de pájaros cuenta también con una buena trama y con el exotismo de las Hébridas. En mi opinión, es la novela del año. La siguiente del autor no me gustó tanto, pero no tengo espacio para contar por qué. 5 cadáveres (Excepcional).

El-Pirómano2El Pirómano, (Pàmies, 2013), de Bruce DeSilva (EE.UU.)

Existe una vieja tradición en EE. UU. que consiste en contarnos cómo les gustaría ser y cómo les gustaría que les vieran. Siguiendo esta antigua costumbre hicieron magníficas series de televisión sobre el periodismo escrito  (Lou Grant) o la política (El ala oeste). No es que nos lo creyésemos, pero lo disfrutábamos. Tal vez con la intención de homenajearse escribió el periodista Bruce DeSilva esta novela e hizo que el protagonista fuese un redactor de noticias locales de un periódico en decadencia. Después de todo, si algo les gusta a los periodistas es hablar de sí mismos incluso cuando -como es el caso de DeSilva– se trata de un veterano periodista en paro. Incluso cuando, a estas alturas de la era de Internet, sólo queda ya por contar cómo les gustaría estar hundiéndose, lo que convierte a El Pirómano en una historia algo melancólica. Por lo demás, la novela debe mucho a la serie de Kenzie y Gennaro del mejor Dennis Lehane: barrios de ciudades decadentes de la costa este de EE.UU. donde todos se conocen desde la infancia, bares familiares, mucho alcohol, algo de humor … DeSilva es un autor a seguir. 4 cadáveres (muy buena).

Baria City Blues (Almuzara, 2012), de Carmelo Anaya

Posted in 4 fiambres, Carmelo Anaya, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 27 abril 2013 by uncadaverenmiblog

Baria city Blues Cuando los veraneantes se marchan, la vida continúa en las poblaciones más turísticas. Es un mundo que los turistas no ven, con una vida cotidiana que incluye puticlubs, camellos, mujeres maltratadas e historias de amor y afán de riquezas. Los naturales de Mojácar y sus alrededores podrán alegar que cuando los veraneantes se marchan no se dedican sólo a esas cosas, y tendrán razón, pero aquellas otras cosas a las que se dedican no son relevantes en una novela negra.

En su breve ensayo sobre novela negra titulado  El simple arte de matar (1944), Raymond Chandler señalaba que la literatura “general” no mostraba ser superior a la literatura detectivesca publicada en cuadernos baratos que se vendían en kioscos, pero eso no salvaba de la quema a un género dominado en su día por los británicos a los que denominaba “los mejores escritores aburridos del mundo”. A pesar de todo, muy pocas páginas después de decir esto salvaría a Hammett y a un puñado de escritores americanos con lo que, de manera implícita, se salvaba a sí mismo sin nombrarse. Y lo hacía -entre otras razones- porque devolvían el asesinato al tipo de personas que lo cometían; porque carecían de pretensiones; porque, teniendo estilo, éste pasa a un segundo plano; porque eran realistas y porque sus relatos disponen de una dimensión moral que comienza por reconocer que el asesinato, lejos de ser una excusa para que el lector se divierta identificando al asesino, es un acto de infinita crueldad.

Carmelo AnayaPuede parecer sencillo pero leyendo el breve ensayo de Chandler uno se da cuenta de que en realidad son muchas cosas. Y visto el panorama actual de la novela negra, podría pensarse que la receta que un día fue por todos conocida, en algún momento se ha extraviado o que seguirla no resulta tan sencillo como pueda parecer. Y como ocurre con las recetas culinarias más conseguidas, salirse del patrón para experimentar fórmulas intermedias suele conducir al desastre. Si un escritor español quiere adentrarse en el territorio del hardboiled, tiene la dificultad añadida de que esto no es ni Chicago, ni Los Ángeles ni Nueva York. Ni nuestros policías ni nuestro hampa se parecen en nada y la figura del detective privado con sombrero y pistola en la sobaquera por las playas de Almería resulta tan melancólica como un show de Chiquito de la Calzada en el Madison Square Garden.

Pero eso no quiere decir que lo esencial del género no sea exportable. Por eso, el gran mérito de Carmelo Anaya es haber sabido rescatar  el hardboiled que Chandler tanto quería mientras al mismo tiempo lo cambia todo; el haber encontrado en el Levante Almeriense el ambiente, la historia y los personajes de una novela elaborada con la antigua receta del hardboiled que  tanto echamos de menos.

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Ficha técnica:
Baria City Blues (Almuzara, 2012), de Carmelo Anaya.
Tapa blanda con solapas.310 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Perdida (Gone Girl) (Roja y negra, 2013), de Gillian Flynn

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Gillian Flynn, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 1 abril 2013 by uncadaverenmiblog

PerdidaSe ha venido en llamar a una determinada manera de hacer novela negra Thriller Psicológico, y consiste en que el autor revela al lector lo que sus personajes piensan, sienten y desean; lo que parecen y lo que creen que aparentan a los demás. Si está bien hecho, es una manera de narrar un tanto desasosegante porque la novela negra trata sobre el mal, y el mal antes de convertirse en cualquier otra cosa, es pensamiento.

Se considera a Patricia Highsmith la maestra absoluta de esta manera de entender la novela negra. La autora tejana colocaba sobre un trasfondo de superficialidad y banalidad unos personajes que causaban estragos porque eran capaces de ver a los demás como eran pero no se sometían a sus reglas; fríos, amorales, inteligentes y difíciles de detectar, simulan ser como los demás pero no sienten empatía alguna ni parecen respirar el mismo aire que los que les rodean. Por eso, si ven la oportunidad, pueden ahogar al amante de su mujer en la piscina de su chalet, mientras apuran su gin tonic y suena de fondo Ella Fitzgerald, sin que les suban las pulsaciones más que cuando ven el Festival de Eurovisión. Si el autor es bueno, en estas historias se siente la tensión hasta cuando abren la nevera para sacar la leche.

 ¡Qué no hubiera escrito la Highsmith en los tiempos actuales! Aunque de eso parece encargarse Gillian Flynn (Kansas, EE.UU., 1971) porque, como afirma el editor en la contraportada de Perdida (Roja y Negra, 2013), esta novela se parece a lo mejor y más turbulento de la autora de El talento de Mr. Ripley.

Gillian FlynnLos protagonistas de Perdida comienzan jugando a ser Francis Scott Fitzgerald en Nueva York, luego juegan a estar casados. Luego algo se tuerce, y en vez de divorciarse juegan a otra cosa mientras los medios juegan a que informan y la policía juega a que investiga. Aunque lo que conocerá el lector y no los personajes es que, en realidad, todos son  juguetes de un personaje  prestado de una novela de Patricia Highsmith.

Quien eche de menos a la autora de Tejas disfrutará con Perdida. Quien –como el que esto escribe- esperase a la autora de Kansas con impaciencia a  tras leer  la magnífica La llamada del Kill Club, la celebrará por partida doble. Porque de entre las toneladas de novedades de novela negra que se encuentra en los escaparates de las librerías,  Gillian Flynn es -junto con Tana French y Laura Lippman-, lo mejor que nos llega traducido.

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Ficha técnica:
Perdida (Gone Girl) (Random House, 2013), Colección Roja y Negra, de Gillian Flynn.
Título original: Gone Girl (2012)
Tapa blanda.567 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Diablos de polvo (ES POP, 2012), de Roger Smith

Posted in 4 fiambres, Escritores resto del mundo, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Roger Smith with tags , , , on 24 enero 2013 by uncadaverenmiblog

Sobrevivir después del Apartheid

Diablos de polvo

La historia fue en su día narrada en directo por todos los medios con tanto detalle como lo fue la caída del muro en 1989 o la desintegración de la Unión Soviética. Fueron años en los que se aceleraron los acontecimientos de una manera prodigiosa: en 1990 el gobierno de Sudáfrica liberó a Nelson Mandela. En 1993 le otorgaron –junto a De Klerk-, el premio Nobel de la paz. En 1994 se celebraron las primeras elecciones con sufragio universal, Mandela fue investido presidente y el Apartheid pasó a los libros de historia. Pero una cosa es que el parlamento de Noruega conceda el Nobel y otra muy distinta el conseguir la paz, porque la paz … como contaban Les Luthiers en una de sus actuaciones, La Paz está en Bolivia.  Tras el fin del ApartheidSudáfrica se convirtió en uno de esos países de los que llegan noticias muy de vez en cuando, principalmente a causa de alguna catástrofe humana o natural. Pero una vez pasadas las celebraciones por la victoria de Madiba los sudafricanos tenían aún que sobrevivir.

Roger Smith

Esta novela trata sobre Sudáfrica casi veinte años después del fin del Apartheid y la biografía de los personajes protagonistas está escogida con intención. Estamos en 2011 y Disaster Zondi es un zulú que abandonó su aldea en la adolescencia y progresó en la policía de la capital. Conduce un BMW, lleva gafas Diesel, vaqueros y zapatillas de marca  y polos Lacoste de colores llamativos. Cuando regresa a ZululandiaZondi pertenece ya a la nueva Sudáfrica y lleva consigo su coche, su ropa pija y ninguna nostalgia. Al contemplar los valles polvorientos preguntará a un desconocido:

–       ¿Cuándo llovió por última vez? –  El zulú rió.

–       ¿Puede una anciana reseca recordar su noche de bodas?

Esta puta gente, pensó Zondi. Todo el mundo es poeta.

Zondi será lo más parecido a un amigo que encuentre Robert Dell, el segundo protagonista de la historia, aunque no compartan la boutique donde renuevan su vestuarioDell es periodista, está casado con una mulata, tiene dos hijos, lleva su rubio pelo largo y mantiene la misma estética progre de cuando era un universitario anti Apartheid.

La violencia descontrolada de esta novela sobrepasa lo imaginable, pero el relato tiene cierto aire notarial, rutinario. Todo el mundo está demasiado ocupado en mantenerse alejado de problemas como para escandalizarse por un cadáver más o menos. Pero el autor se muestra especialmente cruel con Dell, porque en la historia de corrupción y muerte en la que le han metido lo que está en juego no es la justicia sino la supervivencia. Zondi y el resto de los personajes lo tienen claro. Y saben también que Dell, que va a añorar los años en los que luchaba en la universidad contra al Apartheid, es de entre todos los personajes de la novela el que está menos preparado para sobrevivir en la  Sudáfrica postapartheid  que muestra Roger Smith.

En el siguiente vídeo de presentación ofrecido por la editorial, el autor afirma que Diablos de polvo no es una carta de amor. No lo es, desde luego.

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Ficha técnica:
Diablos de polvo (ES POP, 2012), de Roger Smith.
Título original: Dust Devils (2011)
Tapa blanda con solapas.344 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)
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