Archivo para agosto, 2009

Petirrojo (RBA, 2008), de Jo Nesbø

Posted in 4 fiambres, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Hombres que cuentan crímenes, Jo Nesbø, Novela negra with tags , , , on 24 agosto 2009 by uncadaverenmiblog

petirrojo98No recuerdo haber leído a ningún otro autor noruego de novela negra aparte de la estimable Anne Holt, por lo que el premio que le han otorgado a Petirrojo como la mejor novela negra noruega de todos los tiempos no tiene por qué ser especialmente significativo a priori. Lo que sí puedo decir es que Jo Nesbo (Oslo, Noruega, 1960) es el menos nórdico y el más americano de los nórdicos que he leído y Petirrojo, una de las mejores que he leído este año.

Harry Hole, inspector del departamento de delitos violentos de la policía noruega protagonista de la serie de novelas de Jo Nesbo, tiene un mucho del tradicional antihéroe americano de novela negra y un mucho de noruego solitario, depresivo: Si te fijas en su cuerpo, no pasa de los 30; si te fijas en sus ojos, tendría más de 50. Porque Harry Hole es alcohólico y Jo Nesbo no tiene intención de tomarse este asunto a la ligera. Otra cosa es su vertiente gamberra y de inadaptado social:

Obviar las advertencias impresas en el paquete de cigarrillos tal vez no fuese la rebelión más radical a la que un ser humano podía recurrir, pero al menos era un tipo de rebelión que Harry Hole se podía permitir.

Un tipo así te tiene que caer bien. Incluso si estás intentando dejar de fumar. Y tampoco es que sea realmente muy gamberro: después de todo, esto es Oslo, y pocas cosas se consideran de peor gusto que alterar la armonía casi sepulcral de un barrio residencial. Pero algo es algo.

JoNesboEl título de la novela, Petirrojo, tiene más sentido si nos atenemos al significado del nombre del pájaro en noruego: cuello rojo, pues el asesino de la novela es un consumado especialista en cortar la yugular de sus víctimas con un cuchillo, y también es una metáfora sobre los restos de la Noruega que colaboró con los nazis en la II Guerra Mundial. Porque no todos los petirrojos emigran cuando llegan los rigores del invierno: una parte de ellos desafía el invierno y habita los mejores nidos cuando llega la primavera arriesgándose a no verla si el invierno es riguroso.

Pero Petirrojo no es una novela nórdica más sobre nazis; no tiene que ver tanto con neonazis rapados y descerebrados de instintos homicidas, ni siquiera con los viejos nazis noruegos que, al igual que el padre de Jo Nesbo, se presentaron voluntarios en las SS alemanas durante la II Guerra Mundial y participaron del sitio de Leningrado. Al igual que Harry Hole, Jo Nesbo tiene algo de gamberro porque el trasfondo de la novela apunta directamente a la mayoría silenciosa que acató dócilmente la ocupación alemana, al comportamiento del rey de Noruega –que optó por el exilio- y a los llamados irónicamente santos de los últimos días, aquellos que tomarían una postura anti nazi cuando la suerte ya estaba echada y que habrían de juzgar a los noruegos que colaboraron con los invasores alemanes.

Porque, bajo la apariencia de una sociedad avanzada, tolerante y democrática se puede ocultar el conformismo, la desgana y el miedo a defender los principios que nos protegen del totalitarismo cuando vienen mal dadas. Y tras la fragilidad de un detective alcohólico, algo gamberro, depresivo e inadaptado, se puede ocultar la energía y la decisión de los incorruptibles y los indomables.

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Ficha técnica:
Petirrojo (RBA , 2008), de Jo Nesbø.
Título original: Rødstrupe (2000)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena).
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La playa de los ahogados (Siruela, 2009), de Domingo Villar

Posted in 4 fiambres, Domingo Villar, Escritores españoles, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , , , , on 6 agosto 2009 by uncadaverenmiblog

La Playa de los AhogadosPudo ser por el calor que hacía en junio en el Retiro o por la aglomeración de gente, pero cuando lo vi tras el mostrador en el puesto de la librería Estudio  en Escarlata, en la Feria del Libro, lo primero que se me ocurrió fue preguntarle si tenía un libro de Laura Lippman que andaba buscando.

– Disculpe pero mejor que le atiendan los de la librería.

Una vez que reparabas en los libros que se amontonaban a su alrededor, era inmediato reconocer a Domingo Villar y adivinar que estaba firmando ejemplares de su segunda novela, La playa de los ahogados que, por otro lado, también estaba en mi lista de adquisiciones imprescindibles. Porque, aunque sea un autor de los que se hacen esperar, no tarda tanto en escribir como para que me hubiese olvidado del buen sabor de boca que me dejó su primera novela –Ojos de agua– y su protagonista: el inspector de policía residente en Vigo, Leo Caldas.

domingo villarHay novelas que se leen con ansia de conocer el desenlace; son esas donde el autor estresa al lector y le obliga a leer la historia de un tirón, como un chupito de tequila o como un sediento se bebe una jarra de cerveza en verano. Son historias en las que se cuentan las páginas que faltan para conocer el desenlace, que se disfrutan al final, cuando las acabas y –si el autor ha estado a la altura- el misterio resuelto y sus trampas se quedan dándote vueltas en la cabeza un par de días. Este tipo de novelas pueden llegar a estar muy bien, pero se olvidan. Y también hay historias que se disfrutan como una copa de albariño con una buena compañía en una sobremesa memorable. Novelas que requieren disfrutar de cada página, tomarte tu tiempo aunque pase volando y cuando te quieres dar cuenta ya no quedan páginas para leer. La playa de los ahogados es de éstas. Y éstas son las novelas que se recuerdan.

puerto de panjónY no es tanto por el entorno, que también. No es por recorrer con Leo Caldas las calles mojadas de Vigo mientras se pregunta qué le pudo ocurrir al marinero que apareció ahogado en una playa de Panjón con las manos atadas; no es por el paisaje melancólico de las Rías Bajas en otoño, sin veraneantes, ni por el olor a pescado fresco en las lonjas de los pequeños pueblos pesqueros que ya no son lo que eran pues ya apenas se subasta pescado en esas lonjas. Ni siquiera por el humor inteligente ni porque  La playa de los ahogados tenga, como las buenas novelas del género, un buen misterio por resolver y una buena trama que, cuando llega la marea buena de la investigación y la narración se acelera, te atrapa e intriga; pero tampoco es por eso.

Es por todo eso pero principalmente es por otra cosa: por los personajes y sus historias. Además, naturalmente del lacónico, paciente y normalmente tranquilo Leo Caldas.

Merecería la pena una conversación con Leo Caldas en la taberna  El Eligio junto a una botella bien fría de vino blanco y algo que nos pusiera Carlos para acompañar. Hablar de vinos, y reirnos del locutor gilipollas del programa de radio Patrulla en las ondas. Y hablar de mujeres, claro. Aunque no quiera hablar de la mujer que le abandonó y de la que trata de convencerse de que no quiere saber nada de él mientras secretamente guarda esperanzas de que vuelva. La mujer a la que, cuando lo llama, no sabe qué contar porque no le salen las palabras. Pero podíamos hablar de por qué las cosas son tan complicadas y de por qué a veces tenemos tanto miedo.

Le pedí a Domingo Villar que me firmase el ejemplar que había comprado. Hago extensiva a los lectores del blog y potenciales lectores del escritor gallego la dedicatoria que me firmó:

Para el lector, que disfrutes del reencuentro con Leo Caldas, que cuando la vida te ahogue encuentres una playa hermosa en la que descansar.

Siruela ha colgado en YouTube una presentación del libro que muestro a continuación.

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Ficha técnica:
La playa de los ahogados (Siruela, 2009), de Domingo Villar.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena).
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