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La vida fácil (Mondadori, 2010), de Richard Price

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Richard Price with tags , , , , on 27 junio 2010 by uncadaverenmiblog

Se necesita gente para cobrar y gente para entregar la droga; preferiblemente menores de edad. También se aceptan niños. Pero en este negocio en que abunda la mano de obra lo más valioso son los puntos de distribución, las mejores esquinas del oeste de Baltimore, cuyo traspaso se paga con sangre. Y aunque Stringer Bell, que estudia un máster y no se ensucia las manos, cree que hay que abandonar el menudeo, convertirse en mayorista y competir entregando el mejor producto, Avon Barksdale, su jefe, no está muy de acuerdo porque, después de todo, no son los negocios lo único importante y un hombre que creció en viviendas de protección oficial de barrios de negros quiere también que en la calle se conozca su nombre.  Así que quiere sus esquinas. Stringer Bell quiere también diversificar el negocio por su salida natural: el sector inmobiliario, pero este ancestral nido de corrupción puede venirle grande incluso a un gángster de la droga.

Mientras, el jefe polaco del sindicato de estibadores se mancha las manos con sangre de prostitutas de la Europa del Este y dinero sucio, pero tiene buen corazón y lo único que pretende es que amplíen el otrora envidiado puerto de Baltimore y todo vuelva a ser como era, cuando un estibador trabajaba veinte días al mes en vez de cinco, en los buenos viejos tiempos de la industria americana, cuando se contaba con ellos.

Los cadáveres que riegan las calles de Baltimore son estadísticas que hay que maquillar y la primera obligación de todo buen policía es intentar demostrar que un testigo asesinado murió accidentalmente o que un cadáver hallado ahorcado en la cárcel en una posición imposible no es más que un suicidio de un preso depresivo. Jimmy McNulty no sigue esta reglas, claro, pero a este policía no le motiva tanto la obligación moral de hacer justicia sino su autodestructivo ego y la necesidad de tocar las pelotas a sus jefes. Porque esto es Baltimore, esto es The Wire (La escucha, HBO 2002-2008), hiperrealismo, mercado, crimen, política municipal y esquinas, muchas esquinas, las esquinas oscuras del experimento americano, tal y como afirma en su discurso el orondo  sargento Jay Landsman durante el funeral en cuerpo presente de un colega, antes de entonar The Body of an American (The Pogues).

Aquí nadie puede presumir de limpio; los creadores de la serie son continuadores de esa vieja tradición americana, de ese gusto por denunciarse a sí mismos y, siendo una serie profundamente política, viene a ser el reverso tenebroso de El ala oeste de la Casa Blanca (Warner, 1999-2006), donde los progres americanos nos contaban cómo les gustaría que fuese su gobierno Demócrata. Curioso el paralelismo: del lado oeste de la Casa Blanca al lado oeste de Baltimore. Pero si algún europeo enfermo de superioridad moral quiere ver aquí una muestra palpable de la descomposición de la democracia en acción, haría bien en mirar primero lo que ocurre en su propio barrio o comparar con los paraísos del socialismo real.

Con el tiempo, el prestigio de The Wire va a más, así que no es de extrañar que en la portada de La vida fácil, bajo el título, se lea:

RICHARD PRICE

GUIONISTA DE THE WIRE

Es un reclamo demasiado atractivo como para que la editorial lo deje escapar, aunque Richard Price (Nueva York, 1949) dice estar harto de que se lo recuerden porque afirma sentirse el padre de los libros que escribe pero no de los guiones que entrega. Por otro lado es engañoso pues,  aunque La vida fácil tiene la música de The Wire, no tiene la letra; ha trasladado la estética hiperrealista desde Baltimore hasta el Lower East Side de Manhatan pero no ha encontrado -o no ha querido encontrar- sustitutos para los personajes ni para las historias. Es otra cosa, falta intensidad, emoción e interés. Demasiado local, para entusiastas de la ciudad de Nueva York y sus circunstancias, pero allá por la página 150 yo me preguntaba si el resto de la novela hasta agotar sus 520 páginas iba a ser más de lo mismo. Y efectivamente, así fue.

Así que, si alguien quiere leer una novela con el espíritu de The Wire, mejor que abra una de George Pelecanos que, por otro lado, también fue guionista de la mencionada serie, junto con algunos de los mejores escritores de novela negra de la actualidad.

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Ficha técnica:
La vida fácil (Mondadori, 2010), de Richard Price.
Título original: Lush Life (2008)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).
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