Archivo para junio, 2009

La invisible (Ediciones B, 2009), de Stella Rimington

Posted in 3 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Stella Rimington with tags , , , , on 27 junio 2009 by uncadaverenmiblog

la invisibleSe ha comentado hasta la saciedad que Stella Rimington (Essex, RU, 1939) fue la primera directora del MI5 cuyo nombre se hizo público, que fue la primera mujer con ese cargo y que la tomaron como modelo de M, la jefa cinematográfica de James Bond, personaje que tacha de poco realista porque, según dice, nosotros no matamos a nadie y trabajamos en equipo. Pero a mí me llama más la atención el que fuese promovida como directora tras 24 años de servicio en la organización y el bagaje que eso supone para una escritora de novelas de espías.

No obstante, es inevitable que  la lectura de La invisible –primera novela de Rimington– traiga al lector recuerdos de John Le Carré, maestro absoluto del género y, como ella, un antiguo agente de los servicios secretos británicos. Un Le Carré que se presentó como un escritor prometedor en Llamada para un muerto (1961) y que se consagró con El espía que surgió del frío (1963).  Pero fue con la trilogía que tenía a la Guerra Fría como telón de fondo, a Smiley como protagonista y al agente soviético Karla como rival, con la que alcanzó cotas inigualables: El topo (Calderero, sastre, soldado, espía, editada en 1974), El honorable colegial (1977) y La gente de Smiley (1979). A partir de La chica del tambor (1982), sus novelas comenzaron a ser una excusa al servicio de su ideología y yo dejé de leerle tras la definitivamente tendenciosa Amigos absolutos (2004).

Pero fue el mejor. Y como suele ocurrir en literatura fue en parte debido al protagonista de sus mejores historias, su gran descubrimiento: George Smiley.

Stella RimingtonSmiley: gordo y torpe, un brillante espía y un hombre completamente inadecuado, como fue definido en su momento; o también: un hombre con la malicia del diablo y la conciencia de una virgen. Con sus dudas permanentes y sus esfuerzos por conocer y comprender las motivaciones y las secretas aspiraciones, ilusiones y esperanzas de los demás, Smiley está fuera de cualquier categoría.

Permanentemente retirado del Circus y permanentemente reclamado de nuevo, al final le quedará Ann, su Ann; su aristocrático, hermoso, joven e infiel putón, con el que se casó entrado en los 40, que acabará convirtiéndose en la última ilusión de un hombre sin ilusiones y que siempre tendrá a Smiley esperándola por si un día, una vez más, decide volver. Porque, que la vida es un lugar peligroso por la poca fiabilidad de lo humano, nadie mejor que él lo sabe y por ello hay que extremar el cuidado cuando se eligen los afectos personales, porque -en el mundo de Le Carré- éstos se encuentran por encima de cualquier otra obligación profesional, patriótica o social. Y por paradójico que resulte, la opción final de Smiley es Ann.

Pero estos problemas no los tiene la agente Liz Carlyle, protagonista de La invisible, de la que se podría decir que es una especie de monja funcionaria si no fuese porque no ha hecho voto de castidad, pero que ha renunciado a cualquier tipo de compromiso personal para consagrarse a su organización, a sus jefes y al servicio de su Majestad, hecho que alivia en cierta manera con sus esporádicas y comprometedoras aventuras sexuales y una relación de amor platónico con su jefe. No sé por qué pero no esperaba otra cosa de un alto ejecutivo de una poderosa organización.

Habrá que ver cómo evoluciona la cosa.

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Ficha técnica:
La invisible (Ediciones B, 2009), de Stella Rimington.
Título original: At Risk (2004)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

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Lo que los muertos saben (Ediciones B, 2009), de Laura Lippman

Posted in 5 fiambres, Escritores de EE.UU., Laura Lippman, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 15 junio 2009 by uncadaverenmiblog

Treinta años y una mancha de aceite

Lo queA pesar de que el catálogo de La casa del libro sólo muestra tres novelas suyas traducidas al español -la primera de ellas editada en 2007- Laura Lippman (Atlanta, EE.UU, 1959) es una veterana y consagradísima escritora de novela negra con 15 libros publicados desde 1997 que ha ganado todos los premios literarios del género negro habidos y por haber. Viene esto a cuento de que Laura Lippman es una escritora extraordinaria que –como suele ser habitual- nos llega tarde y con cuentagotas. O por lo menos extraordinaria es la novela que reseño, que es la primera de la autora que leo aunque espero que se acaben traduciendo y publicando todos sus libros, que son muchos y, por lo que parece, van a ser muchos más, porque esta es una de esas autoras que van a libro por año.

La historia narrada en Lo que los muertos saben, se remonta a la Semana Santa de 1975: la desaparición de dos hermanas –Sunny y Heather Bethany– en un centro comercial de Baltimore, hecho que según palabras de la autora estaría tomado de un suceso real. Nunca fueron encontradas. Treinta años después, al ser detenida e interrogada por la policía tras verse envuelta en un accidente de tráfico, una mujer entrada en los cuarenta afirma ser Heather, la pequeña de las hermanas Bethany.

Hay quien establece paralelismos entre la historia que nos narra la presunta Heather Bethany de Lo que los muertos saben y el personaje de Verbal Kint (Kevin Spacey) en Sospechosos habituales.

Lippman

Pero si la película de Bryan Singer no era más que un divertido juego lleno de trampas en el que la pregunta que flotaba en el aire era quién era el fantasmagórico Keyser Söze, aquí lo que se negocia es quién es esta mujer sin nombre que dice ser la pequeña de las dos hermanas Bethany, qué fue de las niñas, qué pasó con su familia tras la desgracia y cómo salieron adelante, si es  que salieron adelante.  Y trampas, las justas. Alrededor del interrogatorio de la mujer sin nombre se desarrollará una investigación paralela que la autora interrumpe de vez en cuando para mostrarnos mediante flashbacks qué fue lo que ocurrió con las hermanas, sus padres y las personas involucradas en la investigación a partir de aquel aciago día de marzo de 1975.  Cualquier parecido con  Sospechosos habituales es puramente formal.

La mayoría de las novelas del llamado género negro nos narra una historia desde el punto de vista de un investigador que, en la mejor tradición del género, sentirá una obligación moral hacia las víctimas que le llevará a continuar la investigación hasta el final. Otros, menos pero muy señalados, nos cuentan el más escabroso punto de vista del asesino. Pero son muy pocos los que se ponen en la piel de la víctima, lo que resulta siempre más  delicado, arriesgado e incómodo. Y ésta es una de esas novelas.

Particularmente destacable es la caracterización de Myriam, la madre de las niñas, la mujer que rechaza cualquier tipo de compasión porque ni quiere ni puede compartir su dolor con nadie y que se acaba convirtiendo en la verdadera protagonista de  la historia. Una historia cuyo desenlace acabará presenciando, aunque tendrá que esperar para ello treinta años y una mancha de aceite.

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Ficha técnica:
Lo que los muertos saben (Ediciones B, 2009), de Laura Lippman.
Título original: What the Dead Know (2007)
Calificación: Para recordar. 5 Cadáveres (excepcional).

El jardinero nocturno (Ediciones B, 2009), de George Pelecanos

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., George Pelecanos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , on 5 junio 2009 by uncadaverenmiblog

Las calles de Washington D. C.

El Jardinero NocturnoMás parecido a Michael Connelly, que a Dennis Lehane y menos conocido en España que cualquiera de los dos, George Pelecanos (Washington DC, 1957) es considerado por muchos críticos junto con los anteriores autores, como el autor más relevante de la novela negra americana actual. Prepárese el lector por tanto para dar montones de vueltas por la ciudad, torcer a derecha e izquierda por un sinfín de calles de la capital de EE.UU., conocer sus barrios, sus esquinas, unos cuantos  bares y, sobre todo, prepárese para el estilo sólido, documentado, directo y austero, casi emparentado con la crónica de sucesos. Y también para que nos cuente el tamaño de la barriga de los personajes de las múltiples historias que nos trae, una curiosa fijación que uno se pregunta si será consecuencia de su propia batalla por mantenerse en forma.

pelecanosPero Pelecanos lleva el apego a la realidad un paso más allá:  si en el mundo real la policía no resuelve todos los casos de asesinato, en las novelas de Pelecanos tampoco. Al dar profundidad a los personajes en este ambiente de realismo  lo que surge son las dificultades de la familia de un policía para salir adelante en un entorno que puede llegar a ser muy hostil; el vacío de un ex policía caído en desgracia que no tiene nada por lo que luchar; la angustia de un policía retirado y mermado por un derrame cerebral que sigue obsesionado con un asesino en serie al que no pudo atrapar; un ex presidiario negro decidido a evitar que su primo caiga en la delincuencia.

Estos y muchos más, porque esta es una de esas novelas en las que uno tiene que ir apuntando los dispares personajes que van apareciendo si no quiere perder el hilo. Pero se acepta la complicación porque los personajes y sus historias no sólo comparten el mismo escenario –la ciudad de Washington– sino que todos se acaban encontrando y ofrecen diferentes ángulos de la misma narración.

George Pelécanos, junto a un huerto comunitario de la ciudad de Washington

Hay algo en los personajes que no es demasiado común en la novela negra, donde siempre se encuentra presente la tentación del fatalismo: en  El jardinero nocturno los personajes eligen, deciden, luchan y se forjan su propio destino, aunque éste pueda no ser muy feliz.  Pero, al contrario de lo que ocurre con los personajes de Lehane, su final no está escrito antes de que empiece la novela, lo cual se agradece. Naturalmente no me estoy refiriendo en este caso a las víctimas, privadas de su libertad y de la capacidad de escoger su propio futuro.

En realidad, es un libro sobre la familia, dice Pelecanos de su novela. Yo diría que no sólo eso: es un libro sobre la familia, sobre la redención, sobre hacer las cosas correctas y sobre la necesidad de tener algo por lo que luchar; la necesidad de un compromiso que haga que merezca la pena levantarse cada mañana.

Pelecanos, que ha ambientado todas sus novelas en la ciudad de Washington, ha colaborado también como productor y guionista en la magnífica The Wire, ambientada en la vecina Baltimore. Aquí pongo un trailer de la serie de HBO.

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Ficha técnica:
El jardinero nocturno (Ediciones B, 2009), de George Pelecanos.
Título original: The Night Gardener (2006)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena).
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