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Nueve dragones (Roca, 2010), de Michael Connelly

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Michael Connelly, Novela negra with tags , , , , on 19 enero 2011 by uncadaverenmiblog

El caballero oscuro

En su último libro, un ensayo sobre novelas de crímenes titulado engañosamente en español como Todo lo que sé sobre novela negra (Ediciones B, 2010), PD James califica al inmortal Philip Marlowe como un romántico caballero andante, noble, compasivo y sensible. El hecho de que raramente hable en dicho ensayo sobre autores vivos nos priva de su opinión sobre la práctica totalidad de autores contemporáneos y sus personajes, pero de haberlo hecho bien podría haber catalogado a Harry Bosch, el detective angelino creado por Michael Connelly, como la actualización de Marlowe a los brutales tiempos que vivimos, unos tiempos donde ya no es posible confiar en un caballero que no disponga de un reverso tenebroso y brutal. Unos tiempos menos románticos donde se exige también más verosimilitud.

Harry Bosch comparte con Marlowe su extrema sensibilidad hacia el sufrimiento de las víctimas, pero a Bosch lo aprecian más las muertas que las vivas. Es el caballero de las víctimas muertas y aquel con quien tratan de mantener las distancias todos los demás porque la fortaleza moral de Harry Bosch incomoda e intimida. Otros, más realistas, más frágiles o simplemente menos íntegros, tratarán de transigir con el mal y tendrán a mano las excusas que les justifiquen. Pero  Bosch, que puede encontrar en su biografía todas las excusas, no usa ninguna.

Otros autores crearon personajes que nacieron para ser héroes y tal vez Marlowe esté entre ellos (soy un romántico, Bernie), pero  Connelly ha fabricado un detective que ha elegido ser como es aunque para ello haya tenido que crear a su alrededor una muralla fuera de la cual todo se acaba derrumbando, y si algo aún no lo ha hecho, será cuestión de tiempo. Y como sea que en algún momento de su biografía el autor decidió incluir en su vida una ex mujer con una hija que ya es adolescente, tarde o temprano les tenía que llegar el turno. Y ya les ha llegado.

No es que esta última novela de Bosch sea la mejor; el carisma del detective angelino sostiene la novela él solito pero el trasfondo de la historia -la inmigración china, entre la americanización y el gueto, su crimen organizado y sus conexiones con el gigante asiático- está tratado con superficialidad y desgana.  Lejos de las primeras novelas, donde íbamos descubriendo al policía de Los Ángeles pero además Connelly tenía una buena historia que contar. Y es que esta novela se tiene en pie por la técnica del autor y su personaje estrella y aunque a estas alturas sus incondicionales nos conformemos con esto, nos hubiese gustado reencontrarnos no sólo con el Bosch de siempre sino también con el Connelly de antaño.

PD James nos recuerda en su ensayo que, en opinión de Chandler, el personaje lo es todo. Bosch envejece –ya debe rondar los 60 años- y la serie Bosch se encamina a su fin. Y no sé si el personaje lo es todo, pero  sí que es mucho, muchísimo, y por eso vamos a lamentar su final. De hecho, el éxito cosechado por otro de los personajes del autor –un exótico abogado (¡!) de Los Ángeles que tiene su oficina instalada en su propio coche- mucho menos accesible y cercano que nuestro Harry Bosch, ya ha relegado a un segundo término al detective del Departamento de Policía de Los Ángeles en los últimos años.

Pero si PD James realmente nos hubiese contado todo lo que sabe sobre novela negra no me cabe la menor duda de que sólo a Bosch y a muy pocos más los habría colocado junto al agente de la Continental, Marlowe, Lew Archer y el propio Dalgliesh. Y tal vez entonces nos hubiera explicado por qué nos atrae tanto y por qué nos incomoda tanto.

http://www.youtube.com/watch?v=DeA9lX1yCcw

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Ficha técnica:
Nueve dragones (Roca , 2010), de Michael Connelly.
Título original: Nine dragons (2009)
Tapa dura con cubierta. 349 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

 

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