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Recomendaciones veraniegas de novela negra (2/2)

Posted in 3 fiambres, 5 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Escritores europeos, Escritores nórdicos, George Pelecanos, Hombres que cuentan crímenes, Jussi Adler-Olsen, Lawrence Block, Novela negra with tags , , , , , , , , , on 19 julio 2013 by uncadaverenmiblog

Segunda entrada con recomendaciones de novela negra. Al final, tal y como avisé, no me ha salido una lista muy equilibrada. He añadido dos novelas recientes de autores americanos contemporáneos, un nórdico y un clásico vivo de la novela negra de EE.UU. que acaba de reeditarse en España. Feliz lectura y feliz verano.

lo que fueexLo que fue (Aleph, 2013), de George Pelecanos (EE.UU., 1957).

Ha pasado casi desapercibida la última novela publicada en español de George Pelecanos, quizás uno de los mejores tres o cuatro autores de novela negra contemporáneos. Ambientada en 1972, es novela negra americana pura: acción, calles, coches, diálogos. Lo que fue es lo que ocurría en las calles de la capital de EE.UU. mientras se gestaba el escándalo Watergate. Que nadie espere aquí psicología explícita: la novela negra americana de toda la vida no es para los que les gusta que les den todo mascado, sino para los que quieren que les cuenten una historia y quieren sacar sus conclusiones. Sólo los americanos escriben así, después de todo, es su género, pero los aficionados hispanohablantes no estamos de suerte porque a Pelecanos nos lo traducen con cuentagotas. Esta oportunidad hay que aprovecharla. 5 cadáveres (Excepcional).

la mujerexDepartamento Q: la mujer que arañaba las paredes (Maeva, 2011) de Jussi Adler-Olsen (Dinamarca, 1950).

Me cansé en su día de los autores nórdicos porque casi nunca eran lo suficientemente buenos, porque estaban demasiado de vuelta de todo, porque eran demasiado tristes, porque  cuando -como es el caso de esta novela- intentan ser divertidos no me hacen gracia, y porque me resultan indescifrables los sueños de sus personajes. Esto último -lo de los sueños- ronda ya lo obsesivo. Me intriga saber si seré yo el único que se salta esas páginas o si en sus uniformadas escuelas la interpretación de los sueños es asignatura obligatoria. No obstante, para los que disfrutan con la novela negra nórdica esta es una buena recomendación. 3 Cadáveres (Buena)

vivir-de-noche-exVivir de Noche (RBA, 2013), de Dennis Lehane (EE.UU., 1965).

Sin lugar a dudas la peor novela de Lehane. Este autor no levanta cabeza y me pregunto si su decadencia es definitiva porque esta novela es un corta & pega de historias de gángsters que hemos visto y leído en montones de novelas y películas, pero sin la menor verosimilitud y muy poca originalidad. Los dilemas morales del autor de Boston quedaron atrás, esto es una exhibición de técnica de escritura: atmósferas, descripciones, narración de la acción … Todo con el mejor estilo del bostoniano, pero la espina dorsal, la historia del hijo del capitán de policía que se hace malo es decepcionante e inverosímil. Recomendable en todo caso porque Lehane es un escritor de primera y la técnica no se pierde. Y porque hay una historia de amor en la que aparece, cuando uno menos se lo espera, el mejor Lehane. Pero es un pequeño oásis en un desierto de mediocridad. A Lehane en todo caso hay que leerlo siempre por si un día decide regresar, pero si algún lector de este blog no ha leído nada de este autor, por favor que lea primero la serie de Kenzie-Gennaro y compare. 3 cadáveres (Buena).

Los pecados de nuestros padresLos pecados de nuestros padres (RBA, 2013), de Lawrence Block (EE.UU. 1938)

RBA es la editorial que ha decidido publicar en español parte del material descatalogado  o inédito de Lawrence Block, uno de los grandes de la novela negra americana de todos los tiempos y tal vez el único que pueda estar a la altura de Hammet, Chandler o Macdonald. Los pecados de nuestros padres, publicada originalmente en 1976, es la presentación de Matt Scudder, y sigue el esquema que se repetirá en el resto de la serie: alguien ha sido asesinado y a nadie le importa. El caso llega a Scudder, que es aparentemente la peor opción de la víctima porque se trata de un ex policía retirado de vivir, salvo en lo que a ponerse hasta arriba de bourbon en el Armstrong y visitar las iglesias de Nueva York se refiere. Se dirá que no es muy original, pero los seguidores de Block sabemos que en sus novelas todo es diferente. Por lo demás sus historias no se alargan demasiado y se podría decir que no hay quien escriba mejor novela negra de 200 páginas, pero más correcto sería afirmar que no hay autor vivo que escriba mejor novela negra que Lawrence Block. Imprescindible. 5 cadáveres (excepcional).

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Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), de Rosa Montero

Posted in 3 fiambres, Escritores españoles, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Rosa Montero with tags , , , on 11 agosto 2012 by uncadaverenmiblog

Una de las hipótesis más frecuentes que nos plantea la ciencia ficción es la de un mundo donde tenemos que convivir con otros seres inteligentes. El conflicto que surge es la salsa de muchas de las mejores películas y novelas de género sean los nuevos seres que acompañan al hombre en su soledad máquinas creadas por él mismo (el ordenador HAL en 2001: Una odisea espacial o cualquier robot de cualquier novela de Asimov, o la desbaratada Matrix con su cruel y amoral software inteligente), animales (El planeta de los simios) o replicantes (Blade Runner).

El desenlace del conflicto no suele ser feliz; después de todo, un principio que comparten estos relatos es que los hombres no somos de fiar. En su Saga de la fundación, Asimov acabó proponiendo como solución al problema humano un totalitarismo perfecto promovido y tutelado por robots en el que las personas se unirían al resto de los seres vivos y a las cosas para formar un todo perfecto. El planeta de los simios desembocaba en un holocausto nuclear en el que los hombres habían perdido su condición racional en favor de los primates; en 2001, HAL se volvía humano y casi asesinaba a la tripulación completa del Discovery, y en Matrix acabábamos sirviendo como baterías eléctricas a las máquinas que habíamos creado tras destruir el mundo. Blade Runner no necesitaba un final catastrófico porque la película era en sí una desasosegante distopía en la que no habíamos necesitado una guerra contra máquinas, animales o androides para crear un mundo infeliz.

Pero algo específico de Blade Runner eran las aspiraciones de integración de los replicantes. Ser una persona y que te puedan llamar humano es un asquito, pero los replicantes reclaman su derecho a formar parte de la distopía con todos los honores porque cuentan con aquello que nos diferencia como especie: porque son conscientes de sí mismos y se preguntan por qué están, por qué son, por qué lo tienen que saber y por qué han de ser conscientes de que van a morir. Se convierten en el espejo de los hombres y se plantean las mismas preguntas sin respuesta que llevamos haciéndonos desde que somos personas y cuya formulación debería ser condición suficiente para considerarlos parte de esto que llamamos humanidad.

No es que los replicantes vayan a tener más éxito que los humanos a la hora de encontrar respuestas. Como nosotros, su fracaso al intentar resolver el problema por sí mismos está garantizado y, como nosotros, serán lágrimas en la lluvia. Pero una vez asumida la limitación, aunque sea inexplicable, no deja de haber también algo de esperanza.

Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011) no tiene la ambición de Blade Runner. Después de todo, hace tiempo que dejamos los 80 atrás y, en nuestro tiempo, las películas con ambiciones de trascender son largometrajes del tipo El árbol de la vida (EE.UU., 2011) cuya pretenciosidad sólo se ve igualada por lo insufriblemente aburrida que es. Pero no es el caso de la novela de Rosa Montero (Madrid, 1951), que  toma algunos elementos de Blade Runner, añade otros y los lleva al Madrid de 2109. Es un policiaco ambientado en un mundo derivado de Blade Runner, pero sin su trascendencia; más de andar por casa. Los problemas sociales son una traslación de los que se dan el en siglo XX y XXI: la pobreza, la xenofobia y el racismo pero aplicada a otro tipo de seres. A cambio, tampoco es pretenciosa y entretiene, y nos trae a la memoria Blade Runner, que gana con el tiempo.  De cualquier manera es recomendable. Muestro a continuación una presentación del libro realizada por la autora.

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Ficha técnica:
Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), de Rosa Montero.
Tapa blanda con solapas.476 páginas.
Calificación: 3 Cadáveres (buena)

La vida fácil (Mondadori, 2010), de Richard Price

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Richard Price with tags , , , , on 27 junio 2010 by uncadaverenmiblog

Se necesita gente para cobrar y gente para entregar la droga; preferiblemente menores de edad. También se aceptan niños. Pero en este negocio en que abunda la mano de obra lo más valioso son los puntos de distribución, las mejores esquinas del oeste de Baltimore, cuyo traspaso se paga con sangre. Y aunque Stringer Bell, que estudia un máster y no se ensucia las manos, cree que hay que abandonar el menudeo, convertirse en mayorista y competir entregando el mejor producto, Avon Barksdale, su jefe, no está muy de acuerdo porque, después de todo, no son los negocios lo único importante y un hombre que creció en viviendas de protección oficial de barrios de negros quiere también que en la calle se conozca su nombre.  Así que quiere sus esquinas. Stringer Bell quiere también diversificar el negocio por su salida natural: el sector inmobiliario, pero este ancestral nido de corrupción puede venirle grande incluso a un gángster de la droga.

Mientras, el jefe polaco del sindicato de estibadores se mancha las manos con sangre de prostitutas de la Europa del Este y dinero sucio, pero tiene buen corazón y lo único que pretende es que amplíen el otrora envidiado puerto de Baltimore y todo vuelva a ser como era, cuando un estibador trabajaba veinte días al mes en vez de cinco, en los buenos viejos tiempos de la industria americana, cuando se contaba con ellos.

Los cadáveres que riegan las calles de Baltimore son estadísticas que hay que maquillar y la primera obligación de todo buen policía es intentar demostrar que un testigo asesinado murió accidentalmente o que un cadáver hallado ahorcado en la cárcel en una posición imposible no es más que un suicidio de un preso depresivo. Jimmy McNulty no sigue esta reglas, claro, pero a este policía no le motiva tanto la obligación moral de hacer justicia sino su autodestructivo ego y la necesidad de tocar las pelotas a sus jefes. Porque esto es Baltimore, esto es The Wire (La escucha, HBO 2002-2008), hiperrealismo, mercado, crimen, política municipal y esquinas, muchas esquinas, las esquinas oscuras del experimento americano, tal y como afirma en su discurso el orondo  sargento Jay Landsman durante el funeral en cuerpo presente de un colega, antes de entonar The Body of an American (The Pogues).

Aquí nadie puede presumir de limpio; los creadores de la serie son continuadores de esa vieja tradición americana, de ese gusto por denunciarse a sí mismos y, siendo una serie profundamente política, viene a ser el reverso tenebroso de El ala oeste de la Casa Blanca (Warner, 1999-2006), donde los progres americanos nos contaban cómo les gustaría que fuese su gobierno Demócrata. Curioso el paralelismo: del lado oeste de la Casa Blanca al lado oeste de Baltimore. Pero si algún europeo enfermo de superioridad moral quiere ver aquí una muestra palpable de la descomposición de la democracia en acción, haría bien en mirar primero lo que ocurre en su propio barrio o comparar con los paraísos del socialismo real.

Con el tiempo, el prestigio de The Wire va a más, así que no es de extrañar que en la portada de La vida fácil, bajo el título, se lea:

RICHARD PRICE

GUIONISTA DE THE WIRE

Es un reclamo demasiado atractivo como para que la editorial lo deje escapar, aunque Richard Price (Nueva York, 1949) dice estar harto de que se lo recuerden porque afirma sentirse el padre de los libros que escribe pero no de los guiones que entrega. Por otro lado es engañoso pues,  aunque La vida fácil tiene la música de The Wire, no tiene la letra; ha trasladado la estética hiperrealista desde Baltimore hasta el Lower East Side de Manhatan pero no ha encontrado -o no ha querido encontrar- sustitutos para los personajes ni para las historias. Es otra cosa, falta intensidad, emoción e interés. Demasiado local, para entusiastas de la ciudad de Nueva York y sus circunstancias, pero allá por la página 150 yo me preguntaba si el resto de la novela hasta agotar sus 520 páginas iba a ser más de lo mismo. Y efectivamente, así fue.

Así que, si alguien quiere leer una novela con el espíritu de The Wire, mejor que abra una de George Pelecanos que, por otro lado, también fue guionista de la mencionada serie, junto con algunos de los mejores escritores de novela negra de la actualidad.

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Ficha técnica:
La vida fácil (Mondadori, 2010), de Richard Price.
Título original: Lush Life (2008)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

Vergüenza (Rocaeditorial, 2009), de Karin Alvtegen

Posted in 3 fiambres, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Karin Alvtegen, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 28 marzo 2010 by uncadaverenmiblog

De vuelta a los autores nórdicos; a la introspección, a los suecos tristes, atormentados y solos, a las relaciones insanas con la religión y a las familias desestructuradas. Vergüenza es una novela de misterio e intriga pero, aunque Karin Alvtegen (Huskvarna, Suecia, 1965) sabe lo que se trae entre manos, no es realmente una novela negra pues sea lo que sea que signifique este término, tiene que ver con un crimen y una investigación; y ninguna de esas circunstancias se da en esta novela. Lo que no sé es por qué se llama Vergüenza cuando debería llamarse Culpa, pero considerar este segundo término como subordinado al primero, y no al revés, es una constante en autores no latinos y, sin ánimo de querer sentar cátedra, me pregunto si no tendrá que ver con la mentalidad protestante.

Porque la historia gira alrededor de dos mujeres de diferentes generaciones y educación que arrastran una vieja culpa que las empuja cada vez más al aislamiento y la desesperación. Ambas tienen en común su impotencia para enfrentarse a aquello que las está destruyendo pero las circunstancias harán que se acaben encontrando y que enfrenten su pasado contra su voluntad.

Hoy en día no se estila hablar de  culpa. O se habla mucho de ella para diluirla en lo social y nunca considerarla como algo personal, ligada a la responsabilidad individual, a lo que pudimos haber hecho y no hicimos porque no quisimos. La culpa es de otros o de la sociedad. Por eso llama la atención leer una novela que a estas alturas hable de la culpa, de su poder destructor y del poder reparador de su aceptación y su superación. Aunque para superarla, hoy como ayer, haga falta un poco de fe, algo de esperanza y una pizca de caridad.

Y hablando de caridad, la novela también tiene que ver con los límites del Estado de Bienestar. En Suecia, una persona puede abandonarse materialmente pues el Estado se ocupará de mantener unos mínimos que permitan su supervivencia; pero aún no se ha inventado una asistencia social que garantice el bienestar de las conciencias. Y no es que no se haya intentado, ni mucho menos. Sería el sueño de aquellos que querrían hacer depender  totalmente a las personas de un omnipotente Estado. Pero no es posible, hay cosas que sólo podemos solucionar las personas por nuestros medios aunque, al igual que las protagonistas de esta novela, se pueda precisar una ayuda que no se puede contemplar en los Presupuestos Generales del Estado y que ningún funcionario puede prestar; un tipo de ayuda que tiene que ver con la gratuidad, el desinterés y con lo que siempre hemos llamado compasión y caridad.

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Ficha técnica:
Vergüenza (Rocaeditorial, 2009), de Karin Alvtegen.
Título original: Skam (2005)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

Dinero fácil (Suma de Letras, 2009), de Jens Lapidus

Posted in 3 fiambres, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Hombres que cuentan crímenes, Jens Lapidus, Novela negra with tags , , , , on 1 noviembre 2009 by uncadaverenmiblog

dinero_facilPosa como un modelo pero en realidad Jens Lapidus (Hägersten, Estocolmo, Suecia, 1974) es un abogado criminalista de 35 años que escribe novela negra ambientada en los bajos fondos de Estocolmo. Lapidus comienza sus novelas con citas de James Ellroy y Dennis Lehane pero podría haber citado  a George Pelecanos, el autor con el que en realidad guarda más parecido. Estamos hablando de realismo, bandas, calles, bares, esquinas; historias de los bajos fondos, en definitiva, aunque ambientadas en Estocolmo y sin la dimensión moral del americano. Sí tiene algo de Ellroy pero definitivamente nada de Dennis Lehane y sus irresolubles dilemas morales.

La historia de Dinero fácil gira alrededor de tres personajes muy diferentes a través de los cuales el autor nos mostraría los bajos fondos de Estocolmo: un matón de la mafia serbia veterano de la limpieza étnica en la ex Yugoslavia, un pequeño traficante de drogas de origen chileno y un joven estudiante venido de provincias que conduce un taxi  ilegal por la noche para poder pagarse un tren de vida de pijo rico con sus amigos de la alta sociedad.

Razas diferentes, diferentes orígenes, diferentes edades, pero algo tienen en común: todos desean por encima de todo el dinero que les permita diferenciarse de lo que llaman el suequito medio, con sus calcetines rotos y olor a pies, su conformismo, su civismo, su vulgaridad. Eso les ata al mundo de las drogas, la prostitución, la protección, el blanqueo de dinero, las fiestas de las clases pudientes con droga y call girls. Todo mezclado porque, en ese mundo, no hay  compartimentos estancos.

jens-lapidusA decir verdad, hasta el último tercio de la novela, Dinero fácil me recordaba el mundo de Los Soprano y su envilecedora y aséptica amoralidad; ese catálogo de debilidades humanas gestionado por sociópatas mediocres en todo salvo en su mezquindad, en el conocimiento y el aprovechamiento de la flaqueza humana como medio de ganarse la vida y el desprecio inmisericorde por los débiles y su fragilidad. Pero tampoco van por ahí los tiros de Dinero fácil. Hay un momento en el que el autor cambia el prisma y de la indiferencia moral y el relato aséptico pasa a tomar partido por sus personajes más vulnerables, ingenuos y todavía no totalmente embrutecidos.  Se diría que no aguanta tanto sopranismo.

Lo que queda es una novela interesante pero innecesariamente larga: 616 páginas que podían haberse reducido a 200. Y lo peor es que, a pesar de la longitud, un desenlace apresurado y poco concluyente resuelto en apenas 10 páginas, deja en el aire un montón de flecos de la trama, tal vez para poder tener argumento y personajes con los que continuar su pretendida trilogía. Una buena novela y una oportunidad desperdiciada de haber escrito una novela muy buena.

También de Dinero fácil han realizado una película que se estrenará en enero de 2010 en Suecia. A continuación muestro el trailer.

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Ficha técnica:
Dinero fácil (Suma de Letras, 2009), de Jens Lapidus.
Título original: Snabba Cash (2006)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

Las marismas (RBA, 2009), de Arnaldur Indridason

Posted in 3 fiambres, Arnaldur Indridason, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 18 octubre 2009 by uncadaverenmiblog

marismas lasDado que el país cuenta con poco más de 300 mil habitantes y menos de 4 muertes violentas al año, la sección de sucesos de un periódico islandés debe de ser más reducida que el suplemento de espiritualidad del Playboy, lo que no quita que  Arnaldur Indridason (Reikiavik, 1960) se las haya apañado para escribir una docena de novelas de crímenes ambientados en Islandia.  Las marismas, premiada como la mejor novela negra nórdica en 2000, fue su tercera novela y la escogida por RBA para presentar en España al autor y a su protagonista: el inspector de Reikiavik Erlendur Sveinsson.

Y en Las marismas no se ha inventado un caso cualquiera, sino uno donde sólo quedan víctimas y ya no hay justicia que impartir; donde conocer la verdad ya no sirve sino para causar más dolor y lo único que reclaman las víctimas que han sobrevivido es que les dejen olvidar y quedarse con las cosas buenas que aún les quedan, si es que les queda alguna.  Estamos en Islandia, la isla de hielo, un lugar en el que cuando no llueve nieva y en invierno sólo hay noche. Es bastante deprimente.

Arnaldur Indridason

Estamos acostumbrados a los antihéroes de la novela negra. Pero, por muy desastrosa que sea su vida, los antihéroes siempre tienen alguna pasión, alguna ilusión. No parece ser el caso del inspector Sveinsson, un hombre con bronca interna permanente, con un cabreo consigo mismo y con lo que le rodea sin válvulas de escape. Cabreado con su matrimonio fracasado, con su soledad, con las historias de injusticia y mala suerte, tristes, que el autor se ha inventado para que las investigue; con la porquería de comida precocinada que compra en el supermercado y él mismo se recalienta en el microondas. Cabreado por tener que transigir con una hija drogadicta y puta que se ha instalado en su casa y que ha decidido tener un hijo como medio para rehacer su vida. La muy estúpida. Cabreado por no tener nada en lo que creer ni por lo que alegrarse.

Como trasfondo, lo que el autor denomina la ciudad de los tarros, los Bancos de genes. Esas instituciones que en nombre de la ciencia y sin nuestro consentimiento parecen reunir más información sobre nosotros y nuestra historia de la que nosotros mismos tenemos. Pero uno no sabe si es un recurso para desarrollar la trama o si está haciendo algún tipo de denuncia. El protagonista está demasiado cabreado para sacar alguna conclusión.

Con todo, la novela es buena; Arnaldur Indridason es un buen narrador. Pero no sé si seguiré con la serie. Hay demasiada poca esperanza, algo que los lectores de novela negra también buscamos.  A pesar de todo, lo buscamos y lo esperamos.

De Las marismas se realizó una película estrenada en los países nórdicos en 2006. A continuación muestro el trailer.

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Ficha técnica:
Las marismas (RBA, 2009), de Arnaldur Indridason.
Título original: Mýrin (2000)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

La invisible (Ediciones B, 2009), de Stella Rimington

Posted in 3 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Stella Rimington with tags , , , , on 27 junio 2009 by uncadaverenmiblog

la invisibleSe ha comentado hasta la saciedad que Stella Rimington (Essex, RU, 1939) fue la primera directora del MI5 cuyo nombre se hizo público, que fue la primera mujer con ese cargo y que la tomaron como modelo de M, la jefa cinematográfica de James Bond, personaje que tacha de poco realista porque, según dice, nosotros no matamos a nadie y trabajamos en equipo. Pero a mí me llama más la atención el que fuese promovida como directora tras 24 años de servicio en la organización y el bagaje que eso supone para una escritora de novelas de espías.

No obstante, es inevitable que  la lectura de La invisible –primera novela de Rimington– traiga al lector recuerdos de John Le Carré, maestro absoluto del género y, como ella, un antiguo agente de los servicios secretos británicos. Un Le Carré que se presentó como un escritor prometedor en Llamada para un muerto (1961) y que se consagró con El espía que surgió del frío (1963).  Pero fue con la trilogía que tenía a la Guerra Fría como telón de fondo, a Smiley como protagonista y al agente soviético Karla como rival, con la que alcanzó cotas inigualables: El topo (Calderero, sastre, soldado, espía, editada en 1974), El honorable colegial (1977) y La gente de Smiley (1979). A partir de La chica del tambor (1982), sus novelas comenzaron a ser una excusa al servicio de su ideología y yo dejé de leerle tras la definitivamente tendenciosa Amigos absolutos (2004).

Pero fue el mejor. Y como suele ocurrir en literatura fue en parte debido al protagonista de sus mejores historias, su gran descubrimiento: George Smiley.

Stella RimingtonSmiley: gordo y torpe, un brillante espía y un hombre completamente inadecuado, como fue definido en su momento; o también: un hombre con la malicia del diablo y la conciencia de una virgen. Con sus dudas permanentes y sus esfuerzos por conocer y comprender las motivaciones y las secretas aspiraciones, ilusiones y esperanzas de los demás, Smiley está fuera de cualquier categoría.

Permanentemente retirado del Circus y permanentemente reclamado de nuevo, al final le quedará Ann, su Ann; su aristocrático, hermoso, joven e infiel putón, con el que se casó entrado en los 40, que acabará convirtiéndose en la última ilusión de un hombre sin ilusiones y que siempre tendrá a Smiley esperándola por si un día, una vez más, decide volver. Porque, que la vida es un lugar peligroso por la poca fiabilidad de lo humano, nadie mejor que él lo sabe y por ello hay que extremar el cuidado cuando se eligen los afectos personales, porque -en el mundo de Le Carré- éstos se encuentran por encima de cualquier otra obligación profesional, patriótica o social. Y por paradójico que resulte, la opción final de Smiley es Ann.

Pero estos problemas no los tiene la agente Liz Carlyle, protagonista de La invisible, de la que se podría decir que es una especie de monja funcionaria si no fuese porque no ha hecho voto de castidad, pero que ha renunciado a cualquier tipo de compromiso personal para consagrarse a su organización, a sus jefes y al servicio de su Majestad, hecho que alivia en cierta manera con sus esporádicas y comprometedoras aventuras sexuales y una relación de amor platónico con su jefe. No sé por qué pero no esperaba otra cosa de un alto ejecutivo de una poderosa organización.

Habrá que ver cómo evoluciona la cosa.

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Ficha técnica:
La invisible (Ediciones B, 2009), de Stella Rimington.
Título original: At Risk (2004)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

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