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Recomendaciones veraniegas de novela negra (1/2)

Posted in Bruce DeSilva, Hombres que cuentan crímenes, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Peter May, Raymond Chandler, Tana French with tags , , , , , on 17 julio 2013 by uncadaverenmiblog

No sé lo que le ocurrirá a los demás bloggers pero, transcurrida la ilusión inicial de abrir un blog y -en mi caso- escribir las primeras reseñas, llega a convertirse en una pequeña carga. Pero me he propuesto seguir con él. Por alguna razón y a pesar de su insignificancia, lo siento como una responsabilidad de la que tengo que hacerme cargo.

Creo que en parte es por corresponder a tantos bloggers que se mantienen en la brecha y gracias a los cuales he llegado a autores que jamás habría conocido. Eso y, naturalmente, la satisfacción de hablar sobre libros. ¿A quién no le gusta hablar de sus pasiones? O tal vez sea sencillamente que nos sentimos en deuda con la literatura; con los autores en primer lugar pero también con los libreros, los editores y los que como nosotros aman a los libros, que tanto nos ayudan a vivir.

Así que, para compensar el retraso del blog y aprovechando que el verano es un tiempo de lectura y la época en que más recomendaciones nos piden, actualizo el blog con mi propia lista de sugerencias.  Son recomendaciones basadas en lo que he leído en lo que va de año. La mayoría son novedades, aunque no todas. Como siempre, es una lista muy personal. No he leído todo lo que se ha publicado y, lo que he leído, lo he seleccionado previamente en función de mis gustos, con lo que difícilmente es una lista equilibrada. Pero todas son novelas buenas que he disfrutado leyendo.

Por otro lado, como me está saliendo una entrada bastante larga, la he dividido en dos con cuatro recomendaciones en cada una.  Ya sólo me queda desear a los lectores del blog un feliz verano y una feliz lectura.

LIBRO.Faithful-Place2Faithful Place (RBA, 2013), de Tana French (Irlanda, 1973).

Tana French, que ambienta todas sus novelas en el literario Dublín, es la escritora de los personajes rotos con taras ocultas, a los que lleva al límite de sus capacidades. También es la autora de las amistades y las familias, de lo que nos ayuda a sobrevivir cuando poseemos alguna tara (¿acaso no tenemos todos alguna?) Algunos personajes caen en picado; otros aguantan como pueden, pero el avasallador protagonista de Faithful Place me resultó menos atractivo que los anteriores. Por otro lado, ésta es ya la tercera novela de French y a estas alturas debería saber que tiene que cuidar las tramas, si no con tanto mimo como los traumas psicológicos de sus protagonistas, sí más aseadamente. Porque esto es novela negra y mal que le pese a muchos, la trama es importante. Con todo, French sigue siendo una de las mejores escritoras de la actualidad. 4 cadáveres (muy buena).

el-largo-adiosexEl largo adiós, de Raymond Chandler (EE.UU, 1888-1959).

Chandler comentaba que el género negro se distinguía de otros en que carecía de obras maestras, de obras de referencia. Pero eso lo dijo hace ya sesenta años y hoy, cuando un amigo me pidió que reseñara un clásico del género, no dudé en releer El largo adiós. No es precisamente una novedad y ni siquiera he hecho la reseña que me pidieron, pero he disfrutado tanto releyéndolo que incluyo esta obra maestra de la literatura entre mis recomendaciones veraniegas. Aunque no estoy seguro de que Chandler no albergase la secreta esperanza de que, un día, sería él la referencia de un género sin referencias. 6 cadáveres (Obra maestra).

la islaLa isla de los cazadores de pájaros (Grijalbo, 2013), de Peter May (Escocia, 1951).

Descubrí a este autor gracias a la reseña de José Ignacio Escribano. Los blogs son como regueros de pólvora: cuando alguien descubre un buen autor, no hay manera de cortar la llama. Peter May me recuerda en cierto sentido a French: personajes rotos, misterios personales que son tan importantes o más que la trama del asesinato y mucha psicología. Pero La isla de los cazadores de pájaros cuenta también con una buena trama y con el exotismo de las Hébridas. En mi opinión, es la novela del año. La siguiente del autor no me gustó tanto, pero no tengo espacio para contar por qué. 5 cadáveres (Excepcional).

El-Pirómano2El Pirómano, (Pàmies, 2013), de Bruce DeSilva (EE.UU.)

Existe una vieja tradición en EE. UU. que consiste en contarnos cómo les gustaría ser y cómo les gustaría que les vieran. Siguiendo esta antigua costumbre hicieron magníficas series de televisión sobre el periodismo escrito  (Lou Grant) o la política (El ala oeste). No es que nos lo creyésemos, pero lo disfrutábamos. Tal vez con la intención de homenajearse escribió el periodista Bruce DeSilva esta novela e hizo que el protagonista fuese un redactor de noticias locales de un periódico en decadencia. Después de todo, si algo les gusta a los periodistas es hablar de sí mismos incluso cuando -como es el caso de DeSilva– se trata de un veterano periodista en paro. Incluso cuando, a estas alturas de la era de Internet, sólo queda ya por contar cómo les gustaría estar hundiéndose, lo que convierte a El Pirómano en una historia algo melancólica. Por lo demás, la novela debe mucho a la serie de Kenzie y Gennaro del mejor Dennis Lehane: barrios de ciudades decadentes de la costa este de EE.UU. donde todos se conocen desde la infancia, bares familiares, mucho alcohol, algo de humor … DeSilva es un autor a seguir. 4 cadáveres (muy buena).

Perdida (Gone Girl) (Roja y negra, 2013), de Gillian Flynn

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Gillian Flynn, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 1 abril 2013 by uncadaverenmiblog

PerdidaSe ha venido en llamar a una determinada manera de hacer novela negra Thriller Psicológico, y consiste en que el autor revela al lector lo que sus personajes piensan, sienten y desean; lo que parecen y lo que creen que aparentan a los demás. Si está bien hecho, es una manera de narrar un tanto desasosegante porque la novela negra trata sobre el mal, y el mal antes de convertirse en cualquier otra cosa, es pensamiento.

Se considera a Patricia Highsmith la maestra absoluta de esta manera de entender la novela negra. La autora tejana colocaba sobre un trasfondo de superficialidad y banalidad unos personajes que causaban estragos porque eran capaces de ver a los demás como eran pero no se sometían a sus reglas; fríos, amorales, inteligentes y difíciles de detectar, simulan ser como los demás pero no sienten empatía alguna ni parecen respirar el mismo aire que los que les rodean. Por eso, si ven la oportunidad, pueden ahogar al amante de su mujer en la piscina de su chalet, mientras apuran su gin tonic y suena de fondo Ella Fitzgerald, sin que les suban las pulsaciones más que cuando ven el Festival de Eurovisión. Si el autor es bueno, en estas historias se siente la tensión hasta cuando abren la nevera para sacar la leche.

 ¡Qué no hubiera escrito la Highsmith en los tiempos actuales! Aunque de eso parece encargarse Gillian Flynn (Kansas, EE.UU., 1971) porque, como afirma el editor en la contraportada de Perdida (Roja y Negra, 2013), esta novela se parece a lo mejor y más turbulento de la autora de El talento de Mr. Ripley.

Gillian FlynnLos protagonistas de Perdida comienzan jugando a ser Francis Scott Fitzgerald en Nueva York, luego juegan a estar casados. Luego algo se tuerce, y en vez de divorciarse juegan a otra cosa mientras los medios juegan a que informan y la policía juega a que investiga. Aunque lo que conocerá el lector y no los personajes es que, en realidad, todos son  juguetes de un personaje  prestado de una novela de Patricia Highsmith.

Quien eche de menos a la autora de Tejas disfrutará con Perdida. Quien –como el que esto escribe- esperase a la autora de Kansas con impaciencia a  tras leer  la magnífica La llamada del Kill Club, la celebrará por partida doble. Porque de entre las toneladas de novedades de novela negra que se encuentra en los escaparates de las librerías,  Gillian Flynn es -junto con Tana French y Laura Lippman-, lo mejor que nos llega traducido.

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Ficha técnica:
Perdida (Gone Girl) (Random House, 2013), Colección Roja y Negra, de Gillian Flynn.
Título original: Gone Girl (2012)
Tapa blanda.567 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Asesinato en el Kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur

Posted in 5 fiambres, Batya Gur, Clasificación de escritores por país de origen, Escritores resto del mundo, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 22 septiembre 2012 by uncadaverenmiblog

Entre las mejores novelas que he leído en los últimos diez años se encuentra Asesinato en el Kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur (Tel Aviv, 1947 – 2005), la  profesora de literatura que tenía pendiente escribir una novela y escogió el género policiaco porque le ofrecía un  esquema definido sobre el que  volcar las historias que nos quería contar.

Aunque esta es una entrada de homenaje que le debía a la autora y no debería empezar por lo negativo, hay que decir que para mi sorpresa no a todo el mundo le gusta la Gur. Tal vez sea por los diálogos realistas, a veces confusos, o por las diferentes líneas argumentales que se entretejen y que en ocasiones la autora se detiene a describir con parsimonia.  Batya Gur es una de esas autoras que requieren reposo, tiempo para disfrutar su relato y la atención del lector. Pero es de lo mejor que se ha publicado en los últimos diez años.

Es lo que ocurre cuando un autor tiene muchas cosas que contar. El máximo exponente de esto es Asesinato en directo, su novela póstuma, donde parece querer meter todos los personajes y tramas secundarias que tenía pendiente incluir en su serie mientras hace pasar al detective Ohayon por la tortura de dejar de fumar que ella misma tuvo que padecer.  Con todo, es una de sus mejores novelas; al mismo nivel que Asesinato en el corazón de Jerusalén y sólo algo por debajo de Asesinato en el Kibbutz. Batya Gur estaba en plena forma aunque su novela póstuma tiene el aire triste del que sabe que está haciendo algo por última vez. Tal vez por eso añade una coda en la que Ohayon y su hijo  conversan sobre la pureza del país soñado y la realidad sucia en que viven mientras desayunan en una cafetería de Jerusalén; sobre la razón de ser del estado de Israel y si, después de todo, el esfuerzo tiene sentido. En realidad, esas preguntas sobrevuelan todas sus novelas desde el comienzo.

Batya Gur es una especie de PD James en versión judía y melancólica. Como ocurre con la autora inglesa, los crímenes se resuelven poco a poco entre la nostalgia de lo que quisimos ser y la realidad de lo que finalmente fuimos. Por eso no es extraño que los asesinos de sus novelas maten por amor: por amor a una mujer o a un hombre, sí, pero sobre todo a unas ideas, a una comunidad, a una historia personal. Es el procedimiento policial lo que guía la narración pero aunque los lectores de la escritora israelí sabemos que habrá un desenlace, lo más interesante es lo que se observa por la ventana del libro en el camino. Una ventana que además nos da a conocer un país y una comunidad compleja y desconocida para muchos de nosotros, pero no sería buena literatura si no fuésemos capaces de reconocernos en sus personajes y sus historias a pesar de la distancia, más supuesta muchas veces que real pues Israel no deja de ser un pedazo de Occidente en Oriente Medio y tenemos más motivos para identificarnos con ellos de lo que muchos querrían reconocer.

Pero lo que nos resulta evidente a los lectores de Batya Gur no aparece publicado en la mayoría de los obituarios ni en la Wikipedia, donde la proclaman sorprendentemente la Agatha Christie israelí. Otros la han incluido en una supuesta corriente formada por autores de novela negra mediterráneos e incluso la comparan con Vázquez Montalbán. Pocas cosas pueden resultar más injustas porque en lo fundamental hay sólo dos géneros literarios: la buena literatura y el resto. Y Montalbán y Batya Gur no pertenecen al mismo grupo.

Pocos años después de descubrir a la autora israelí nos enteramos con tristeza de que ya no podríamos esperar novedades suyas en las librerías. Tal vez dentro de 20 años –si estamos aquí para contarlo- reediten las novelas de Batya y los que leímos las ediciones de Siruela podamos decir orgullosos que nosotros estuvimos allí; que leímos esas primeras ediciones en español cuando se publicaron y que hicimos de la escritora uno de esos autores que sentimos como nuestros. ¿Nos parecerán entonces tan buenas sus novelas o -como a muchos de sus personajes- nos engañarán nuestros mentirosos recuerdos? EL tiempo y los nuevos lectores decidirán.

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Ficha técnica:
Asesinato en el kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur.
Título original: (1991) מכביש הרעב שמאלה
Tapa blanda con solapas. 318 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (excepcional)

Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), de Rosa Montero

Posted in 3 fiambres, Escritores españoles, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Rosa Montero with tags , , , on 11 agosto 2012 by uncadaverenmiblog

Una de las hipótesis más frecuentes que nos plantea la ciencia ficción es la de un mundo donde tenemos que convivir con otros seres inteligentes. El conflicto que surge es la salsa de muchas de las mejores películas y novelas de género sean los nuevos seres que acompañan al hombre en su soledad máquinas creadas por él mismo (el ordenador HAL en 2001: Una odisea espacial o cualquier robot de cualquier novela de Asimov, o la desbaratada Matrix con su cruel y amoral software inteligente), animales (El planeta de los simios) o replicantes (Blade Runner).

El desenlace del conflicto no suele ser feliz; después de todo, un principio que comparten estos relatos es que los hombres no somos de fiar. En su Saga de la fundación, Asimov acabó proponiendo como solución al problema humano un totalitarismo perfecto promovido y tutelado por robots en el que las personas se unirían al resto de los seres vivos y a las cosas para formar un todo perfecto. El planeta de los simios desembocaba en un holocausto nuclear en el que los hombres habían perdido su condición racional en favor de los primates; en 2001, HAL se volvía humano y casi asesinaba a la tripulación completa del Discovery, y en Matrix acabábamos sirviendo como baterías eléctricas a las máquinas que habíamos creado tras destruir el mundo. Blade Runner no necesitaba un final catastrófico porque la película era en sí una desasosegante distopía en la que no habíamos necesitado una guerra contra máquinas, animales o androides para crear un mundo infeliz.

Pero algo específico de Blade Runner eran las aspiraciones de integración de los replicantes. Ser una persona y que te puedan llamar humano es un asquito, pero los replicantes reclaman su derecho a formar parte de la distopía con todos los honores porque cuentan con aquello que nos diferencia como especie: porque son conscientes de sí mismos y se preguntan por qué están, por qué son, por qué lo tienen que saber y por qué han de ser conscientes de que van a morir. Se convierten en el espejo de los hombres y se plantean las mismas preguntas sin respuesta que llevamos haciéndonos desde que somos personas y cuya formulación debería ser condición suficiente para considerarlos parte de esto que llamamos humanidad.

No es que los replicantes vayan a tener más éxito que los humanos a la hora de encontrar respuestas. Como nosotros, su fracaso al intentar resolver el problema por sí mismos está garantizado y, como nosotros, serán lágrimas en la lluvia. Pero una vez asumida la limitación, aunque sea inexplicable, no deja de haber también algo de esperanza.

Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011) no tiene la ambición de Blade Runner. Después de todo, hace tiempo que dejamos los 80 atrás y, en nuestro tiempo, las películas con ambiciones de trascender son largometrajes del tipo El árbol de la vida (EE.UU., 2011) cuya pretenciosidad sólo se ve igualada por lo insufriblemente aburrida que es. Pero no es el caso de la novela de Rosa Montero (Madrid, 1951), que  toma algunos elementos de Blade Runner, añade otros y los lleva al Madrid de 2109. Es un policiaco ambientado en un mundo derivado de Blade Runner, pero sin su trascendencia; más de andar por casa. Los problemas sociales son una traslación de los que se dan el en siglo XX y XXI: la pobreza, la xenofobia y el racismo pero aplicada a otro tipo de seres. A cambio, tampoco es pretenciosa y entretiene, y nos trae a la memoria Blade Runner, que gana con el tiempo.  De cualquier manera es recomendable. Muestro a continuación una presentación del libro realizada por la autora.

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Ficha técnica:
Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), de Rosa Montero.
Tapa blanda con solapas.476 páginas.
Calificación: 3 Cadáveres (buena)

En piel ajena (RBA, 2011), de Tana French

Posted in 4 fiambres, Escritores europeos, Escritores irlandeses, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Tana French with tags , , , on 17 junio 2011 by uncadaverenmiblog

Amigos para siempre

En las novelas de Tana French (Vermont, EE.UU., 1975) personajes secundarios de una historia son protagonistas de la siguiente. Es una manera de agotar un personaje y pasar al siguiente que conviene al estilo de la autora, porque Tana French se ha especializado en exprimir como un limón a sus protagonistas y situarlos al borde de su ruina personal y profesional; en mostrar sus fragilidades, en colocarlos frente al precipicio de sus tentaciones más escondidas mientras el caso que investigan se va poco a poco difuminando.

Tras el desastre de la Operación Vestal relatada en El silencio del bosque, y su posterior traslado a la Brigada de Violencia Doméstica, Cassie Maddox toma las riendas de la serie y nos narra cómo echa de menos su antigua vida y a su compañero mientras da una y otra vuelta a la operación que hasta la fecha ha marcado negativamente su carrera profesional. Es entonces cuando una mujer aparece asesinada en los alrededores de la casa señorial donde vivía con cuatro amigos más. Lo extraordinario del caso es que se trata de una mujer cuyo pasado es imposible de rastrear porque usaba el nombre de la detective Maddox cuando trabajaba como agente encubierta y por si fuera poco la víctima y la agente son idénticas como dos gotas de agua; cuando estas cosas ocurren en una novela negra el siguiente paso es evidente: que la detective Maddox se haga pasar por la víctima y averigüe lo que sucedió.

El grupo de cuatro amigos en el que Cassie Maddox se va a infiltrar es singular: estudiantes de doctorado en el Trinity College de Dublín, todos procedentes de familias disfuncionales, se habían construido un mundo extraño a su alrededor. A fin de cuentas la universidad no deja de ser el lugar perfecto para huir de una realidad vulgar y en crisis sin esconderse de ella. Una regla explícita que se han impuesto los cuatro amigos les prohíbe hablar del pasado pero cuentan con muchas reglas implícitas, como pensar que es posible una vida de eternos postadolescentes estudiantes en la que todo está permitido salvo crecer. Demasiado tentador para la Cassie Maddox proclive a huir de la realidad.

Cuando el lector se quiere dar cuenta la autora le ha dado el cambiazo a la historia: de una novela policiaca hemos pasado a una historia que tiene que ver con el huir y el refugiarse; de aislarse pero no estar solo; de parar el tiempo y no crecer. Tal vez por eso no a todo el mundo le gusta Tana French aunque en mi opinión sea una de las novedades internacionales más interesantes de entre lo que nos llega traducido a España.

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Ficha técnica:
En piel ajena (RBA, 2011), de Tana French.
Título original: The Likeness (2008)
Tapa blanda con solapas. 649 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

La llamada del Kill Club (Viceversa, 2010), de Gillian Flynn

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Gillian Flynn, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 27 septiembre 2010 by uncadaverenmiblog

¿Quién con un mínimo de cultura cinematográfica y literaria no ha oído hablar de Kansas?. Quién no se la imagina formada por hectáreas y más hectáreas de cultivos extensivos de cereal y poblada por granjeros y agricultores vestidos con pantalones vaqueros con peto, camisas de leñador, botas hasta la rodilla y sombreros de paja; visitada de cuando en cuando por huracanes y salpicada por esas iglesias baptistas o metodistas tan blancas, de madera, tan solitarias en mitad de la pradera.

Fue el hogar de Dorothy y su tía Emma en El mago de Oz; la tierra del terrible asesinato –esta vez real- de los Clutter que Truman Capote narró en A sangre fría mientras experimentaba con lo que llamó la novela de no-ficción, ese género que, como le señalaron sus contemporáneos, era un imposible por definición. Pero no creo equivocarme si digo que  Gillian Flynn (Kansas, 1971) se inspiró de alguna forma en la novela de Capote cuando escribió La llamada del Kill Club.

El Kill Club es, en la novela, una asociación marginal de tíos raros obsesionados por investigar asesinatos siempre y cuando hayan sido realmente espantosos y no estén del todo claros. No sé por qué pero me creo que existan cosas así en EE.UU. y más en Kansas.

La masacre de la familia Day es el crimen alrededor del cual gira la novela y la actividad del Club. Libby Day, la protagonista de la historia, sobrevivió a los 7 años al asesinato múltiple que acabó con la vida de sus hermanas y su madre una fría noche de enero de 1985 y su testimonio resultó decisivo para condenar como único responsable a su hermano mayor.

Veinticuatro años después, Libby es una mujer solitaria y asocial, roba cosas, odia los perros (demasiado cariñosos para su gusto), los libros de autoayuda, el sentimentalismo y tiene menos empatía que un contenedor de vidrio del Ayuntamiento de Madrid (desconozco cómo serán los de Kansas). Y lo que es peor, a sus treinta y un años se le ha agotado el dinero de la colecta realizada en su favor tras la muerte de su familia, que le ha permitido vivir sin oficio ni beneficio desde que cumplió la mayoría de edad. Es entonces cuando el Kill Club contacta con ella para que, a su pesar y a cambio de una sustanciosa remuneración, les ayude a aclarar lo que realmente ocurrió aquel 3 de enero de 1985, esos acontecimientos que la pequeña de los Day denomina su lugar oscuro, el último lugar al que desea volver.

Si sumamos Kansas, ficción, un asesinato atroz, el Kill Club, flash-backs, y una superviviente medio sociópata, el resultado es una mezcla de A sangre fría y una película de los hermanos Coen (algo así como Fargo). Una novela para los amantes del humor negro siempre y cuando lo quieran más oscuro que el carbón. Lástima que abuse de la técnica del flash back para narrar los hechos ocurridos antes y durante la noche fatídica; se recrea demasiado en los detalles y corta el ritmo de los brillantes episodios de la investigación del tiempo presente, que es de lo mejor que he leído últimamente.

No sé mucho más de Kansas pero ahora, cada vez que oiga hablar de El mago de Oz o de Truman Capote me acordaré de Gillian Flynn, del Kill Club y de sus miembros; y de Libby Day, que aunque comience la novela afirmando en primera persona que albergo la maldad en mi interior, en realidad, no es para tanto. Debe ser que es de Kansas.

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Ficha técnica: 
La llamada del Kill Club (Viceversa, 2010), de Gillian Flynn.
Título original: Dark Places (2009)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Diez negritos (RBA, 2009), de Agatha Christie

Posted in 6 fiambres, Agatha Christie, Escritores británicos, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 17 septiembre 2010 by uncadaverenmiblog

… y no quedó ninguno

La justicia, su presencia, su ausencia, su realización o su búsqueda, sobrevuela la buena novela negra. Los buenos autores no tienen que explicar en qué consiste; el lector tiene que acercarse a estas novelas ya enseñado porque la novela negra no es moralista, pero es profundamente moral. Y si el autor nos tiene que explicar en qué consiste para él la justicia, el bien y el mal, si se ve en la necesidad de impartir su clase magistral, entonces podemos echarnos a temblar.

Agatha Christie (Inglaterra, 1890-1976) nunca se vio en la necesidad de explicar lo que era el bien ni el mal; ni que el mal existía, que está entre nosotros y que podía encontrarse donde uno menos se lo espera . Pero en ninguna novela mostró con más claridad su concepto de justicia que en la escalofriante Diez negritos (Ten Little Niggers, 1939) donde la autora reunió en una isla incomunicada a diez culpables que habían escapado impunemente de la justicia con el objetivo de condenarlos a muerte a todos. Y lo hizo con la serenidad y la consciencia de una mujer cincuentona que se encontraba en plena madurez literaria, y que a esas alturas no tenía ya nada que demostrar. El resultado fue inquietante, claustrofóbico, implacable, demoledor.

Porque una constante en la literatura de Agatha Christie -y que llevó al extremo en esta novela- es la irreversibilidad del mal: no hay redención y por supuesto, tampoco hay perdón. Pero la justicia debe prevalecer por lo que el castigo es inapelable e irremediable. Quien pensó que las novelas de Agatha Christie son sólo un juego que consiste en adivinar quién es el asesino se quedó a mitad de camino.

Diez negritos ha sido la novela más vendida de la autora inglesa (100 millones de ejemplares) y la que más veces ha sido llevada al cine. La primera adaptación se realizó en 1945 y llevaba el título original And Then There Were None (Y no quedó ninguno, Rene Clair, EE.UU. 1945). Pero era complicado que esa historia pudiese llevarse a la pantalla tal cual salió de la imprenta por lo que la propia Agatha Christie realizó unos retoques en el guión para suavizar el final. Eso sí, sin dejar de ser fiel a sus principios porque de no ser así sus lectores, ya enseñados, no lo habrían entendido ni justificado.

Valga esta entrada como homenaje a la autora en el 120 aniversario de su nacimiento. Muestro a continuación el trailer de la primera versión cinematográfica de esta obra maestra.

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Ficha técnica: 
Diez negritos (RBA, 2009), de Agatha Christie.
Título original: Ten Little Niggers (1939)
Calificación: 6 Cadáveres (Obra maestra)
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