Archivo para septiembre, 2012

Asesinato en el Kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur

Posted in 5 fiambres, Batya Gur, Clasificación de escritores por país de origen, Escritores resto del mundo, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 22 septiembre 2012 by uncadaverenmiblog

Entre las mejores novelas que he leído en los últimos diez años se encuentra Asesinato en el Kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur (Tel Aviv, 1947 – 2005), la  profesora de literatura que tenía pendiente escribir una novela y escogió el género policiaco porque le ofrecía un  esquema definido sobre el que  volcar las historias que nos quería contar.

Aunque esta es una entrada de homenaje que le debía a la autora y no debería empezar por lo negativo, hay que decir que para mi sorpresa no a todo el mundo le gusta la Gur. Tal vez sea por los diálogos realistas, a veces confusos, o por las diferentes líneas argumentales que se entretejen y que en ocasiones la autora se detiene a describir con parsimonia.  Batya Gur es una de esas autoras que requieren reposo, tiempo para disfrutar su relato y la atención del lector. Pero es de lo mejor que se ha publicado en los últimos diez años.

Es lo que ocurre cuando un autor tiene muchas cosas que contar. El máximo exponente de esto es Asesinato en directo, su novela póstuma, donde parece querer meter todos los personajes y tramas secundarias que tenía pendiente incluir en su serie mientras hace pasar al detective Ohayon por la tortura de dejar de fumar que ella misma tuvo que padecer.  Con todo, es una de sus mejores novelas; al mismo nivel que Asesinato en el corazón de Jerusalén y sólo algo por debajo de Asesinato en el Kibbutz. Batya Gur estaba en plena forma aunque su novela póstuma tiene el aire triste del que sabe que está haciendo algo por última vez. Tal vez por eso añade una coda en la que Ohayon y su hijo  conversan sobre la pureza del país soñado y la realidad sucia en que viven mientras desayunan en una cafetería de Jerusalén; sobre la razón de ser del estado de Israel y si, después de todo, el esfuerzo tiene sentido. En realidad, esas preguntas sobrevuelan todas sus novelas desde el comienzo.

Batya Gur es una especie de PD James en versión judía y melancólica. Como ocurre con la autora inglesa, los crímenes se resuelven poco a poco entre la nostalgia de lo que quisimos ser y la realidad de lo que finalmente fuimos. Por eso no es extraño que los asesinos de sus novelas maten por amor: por amor a una mujer o a un hombre, sí, pero sobre todo a unas ideas, a una comunidad, a una historia personal. Es el procedimiento policial lo que guía la narración pero aunque los lectores de la escritora israelí sabemos que habrá un desenlace, lo más interesante es lo que se observa por la ventana del libro en el camino. Una ventana que además nos da a conocer un país y una comunidad compleja y desconocida para muchos de nosotros, pero no sería buena literatura si no fuésemos capaces de reconocernos en sus personajes y sus historias a pesar de la distancia, más supuesta muchas veces que real pues Israel no deja de ser un pedazo de Occidente en Oriente Medio y tenemos más motivos para identificarnos con ellos de lo que muchos querrían reconocer.

Pero lo que nos resulta evidente a los lectores de Batya Gur no aparece publicado en la mayoría de los obituarios ni en la Wikipedia, donde la proclaman sorprendentemente la Agatha Christie israelí. Otros la han incluido en una supuesta corriente formada por autores de novela negra mediterráneos e incluso la comparan con Vázquez Montalbán. Pocas cosas pueden resultar más injustas porque en lo fundamental hay sólo dos géneros literarios: la buena literatura y el resto. Y Montalbán y Batya Gur no pertenecen al mismo grupo.

Pocos años después de descubrir a la autora israelí nos enteramos con tristeza de que ya no podríamos esperar novedades suyas en las librerías. Tal vez dentro de 20 años –si estamos aquí para contarlo- reediten las novelas de Batya y los que leímos las ediciones de Siruela podamos decir orgullosos que nosotros estuvimos allí; que leímos esas primeras ediciones en español cuando se publicaron y que hicimos de la escritora uno de esos autores que sentimos como nuestros. ¿Nos parecerán entonces tan buenas sus novelas o -como a muchos de sus personajes- nos engañarán nuestros mentirosos recuerdos? EL tiempo y los nuevos lectores decidirán.

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Ficha técnica:
Asesinato en el kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur.
Título original: (1991) מכביש הרעב שמאלה
Tapa blanda con solapas. 318 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (excepcional)
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Horacio Vázquez-Rial

Posted in Novela negra on 7 septiembre 2012 by uncadaverenmiblog

Ayer nos enteramos de la muerte del escritor hispano argentino Horacio Vázquez-Rial. Los obituarios de los periódicos de hoy dejan constancia de su trayectoria como novelista, ensayista e historiador, aunque lo que yo más seguí fue su trayectoria como articulista y –sobre todo- como autor de reseñas literarias donde me parecía adivinar a un aficionado de a pie que siempre evitó convertirse en un reseñador profesional. En sus reseñas no había nada trillado, ni tópicos vacíos de especialistas en reseñas de suplementos culturales. Cada una era diferente, no seguía ninguna plantilla, pero todas estaban llenas de contenido, de cosas que le habían llamado la atención que como buen aficionado quería contar y disfrutaba contando y que, en ocasiones, relacionaba con acontecimientos vividos en primera persona. Nada más fácil, nada más difícil. Por eso hay tan pocas buenas reseñas. Por eso las suyas siempre eran interesantes, tanto si estabas de acuerdo con él como si no.

 Se mantenía en contacto con sus lectores y nunca dejaba un mail sin contestar. Una vez le pregunté por bibliografía para un español que quisiese entender el peronismo y me respondió ocho meses después pidiendo disculpas porque se le había pasado enviarme la respuesta. Gentil y respetuoso, así es como yo lo percibí. No tenía vergüenza en reconocer que el género negro era una de sus debilidades y en la entrada de su web se leía una cita extraída de El largo adiós. El caso es que a veces sientes que conectas con determinadas personas aunque no te puedas explicar el porqué. No tiene que ver necesariamente con la ideología, ni con intereses compartidos. Es algo inexplicable pero cuando veía un artículo firmado por él lo sentía como uno de los míos sin que pudiese explicármelo. No puedo contar nada más de él porque nunca llegué a conocerlo personalmente. Tengo de él unos mails, algún comentario en el blog y –eso sí- muchos artículos suyos leídos por mí. Puede parecer poco bagaje pero por alguna razón inexplicable siento que su desaparición es una gran pérdida para el panorama peridístico y  literario, y para mí.

Vayan desde aquí mis condolencias a su familia. De alguna manera me lo imagino abriendo los ojos en un lugar mejor que éste donde vivimos y diciéndose a sí mismo: ¡Por fin puedo dejar de ser agnóstico! Tengo que escribir sobre esto y poner un mensaje a mis amigos de Facebook.

Como homenaje al autor reproduzco a continuación la cita que colocó en la página de entrada de su web.

Soy un romántico, Bernie. Durante la noche oigo gemidos y voy a ver qué pasa. De esa forma uno no saca ni un céntimo. Si uno tiene un poco de sentido común, lo que debe hacer es cerrar la ventana y subir el volumen del televisor, o apretar el acelerador y alejarse. Permanecer fuera de la dificultades y líos de otra gente. Porque todo lo que uno puede sacar es ensuciarse.

Raymond Chandler, El largo adiós

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