Archivo para Dennis Lehane

Recomendaciones veraniegas de novela negra (2/2)

Posted in 3 fiambres, 5 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Escritores europeos, Escritores nórdicos, George Pelecanos, Hombres que cuentan crímenes, Jussi Adler-Olsen, Lawrence Block, Novela negra with tags , , , , , , , , , on 19 julio 2013 by uncadaverenmiblog

Segunda entrada con recomendaciones de novela negra. Al final, tal y como avisé, no me ha salido una lista muy equilibrada. He añadido dos novelas recientes de autores americanos contemporáneos, un nórdico y un clásico vivo de la novela negra de EE.UU. que acaba de reeditarse en España. Feliz lectura y feliz verano.

lo que fueexLo que fue (Aleph, 2013), de George Pelecanos (EE.UU., 1957).

Ha pasado casi desapercibida la última novela publicada en español de George Pelecanos, quizás uno de los mejores tres o cuatro autores de novela negra contemporáneos. Ambientada en 1972, es novela negra americana pura: acción, calles, coches, diálogos. Lo que fue es lo que ocurría en las calles de la capital de EE.UU. mientras se gestaba el escándalo Watergate. Que nadie espere aquí psicología explícita: la novela negra americana de toda la vida no es para los que les gusta que les den todo mascado, sino para los que quieren que les cuenten una historia y quieren sacar sus conclusiones. Sólo los americanos escriben así, después de todo, es su género, pero los aficionados hispanohablantes no estamos de suerte porque a Pelecanos nos lo traducen con cuentagotas. Esta oportunidad hay que aprovecharla. 5 cadáveres (Excepcional).

la mujerexDepartamento Q: la mujer que arañaba las paredes (Maeva, 2011) de Jussi Adler-Olsen (Dinamarca, 1950).

Me cansé en su día de los autores nórdicos porque casi nunca eran lo suficientemente buenos, porque estaban demasiado de vuelta de todo, porque eran demasiado tristes, porque  cuando -como es el caso de esta novela- intentan ser divertidos no me hacen gracia, y porque me resultan indescifrables los sueños de sus personajes. Esto último -lo de los sueños- ronda ya lo obsesivo. Me intriga saber si seré yo el único que se salta esas páginas o si en sus uniformadas escuelas la interpretación de los sueños es asignatura obligatoria. No obstante, para los que disfrutan con la novela negra nórdica esta es una buena recomendación. 3 Cadáveres (Buena)

vivir-de-noche-exVivir de Noche (RBA, 2013), de Dennis Lehane (EE.UU., 1965).

Sin lugar a dudas la peor novela de Lehane. Este autor no levanta cabeza y me pregunto si su decadencia es definitiva porque esta novela es un corta & pega de historias de gángsters que hemos visto y leído en montones de novelas y películas, pero sin la menor verosimilitud y muy poca originalidad. Los dilemas morales del autor de Boston quedaron atrás, esto es una exhibición de técnica de escritura: atmósferas, descripciones, narración de la acción … Todo con el mejor estilo del bostoniano, pero la espina dorsal, la historia del hijo del capitán de policía que se hace malo es decepcionante e inverosímil. Recomendable en todo caso porque Lehane es un escritor de primera y la técnica no se pierde. Y porque hay una historia de amor en la que aparece, cuando uno menos se lo espera, el mejor Lehane. Pero es un pequeño oásis en un desierto de mediocridad. A Lehane en todo caso hay que leerlo siempre por si un día decide regresar, pero si algún lector de este blog no ha leído nada de este autor, por favor que lea primero la serie de Kenzie-Gennaro y compare. 3 cadáveres (Buena).

Los pecados de nuestros padresLos pecados de nuestros padres (RBA, 2013), de Lawrence Block (EE.UU. 1938)

RBA es la editorial que ha decidido publicar en español parte del material descatalogado  o inédito de Lawrence Block, uno de los grandes de la novela negra americana de todos los tiempos y tal vez el único que pueda estar a la altura de Hammet, Chandler o Macdonald. Los pecados de nuestros padres, publicada originalmente en 1976, es la presentación de Matt Scudder, y sigue el esquema que se repetirá en el resto de la serie: alguien ha sido asesinado y a nadie le importa. El caso llega a Scudder, que es aparentemente la peor opción de la víctima porque se trata de un ex policía retirado de vivir, salvo en lo que a ponerse hasta arriba de bourbon en el Armstrong y visitar las iglesias de Nueva York se refiere. Se dirá que no es muy original, pero los seguidores de Block sabemos que en sus novelas todo es diferente. Por lo demás sus historias no se alargan demasiado y se podría decir que no hay quien escriba mejor novela negra de 200 páginas, pero más correcto sería afirmar que no hay autor vivo que escriba mejor novela negra que Lawrence Block. Imprescindible. 5 cadáveres (excepcional).

Abrázame, oscuridad (RBA, 2010) de Dennis Lenahe

Posted in 4 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 2 octubre 2010 by uncadaverenmiblog

El regreso del detective de Boston

Rebus ha colgado la placa; PD James, la pluma; Mankell jubiló con rabia a Wallander; a Pelecanos nos lo traducen con cuentagotas y lo mismo podemos decir de Laura Lippman; Lawrence Block sigue perdido e ignorado, como casi siempre ha estado por las editoriales españolas. Quedan pocos valores seguros que además cuenten con una editorial fiel. Sigue estando Ellroy, está Connelly, y poco más. Pero entre los que quedan está Dennis Lehane.

Desde que abandonó a su pareja de detectives Kenzie-Gennaro en 1999 no hay una sola entrevista en la que no le pregunten si van a volver. Y él responde que sí, que lo harán, que está esperando a que llamen a su puerta:

Y todavía no lo han hecho –afirmaba en una entrevista tras publicar Shutter Island-Los veo y donde quiera que me los imagine están en una habitación de un hotel del caribe, por alguna razón, y el teléfono suena. Y uno de ellos dice “no lo cojas, es él [Dennis Lehane]”

Y ya han debido de llamarle porque se anuncia para noviembre la publicación de la sexta entrega de la serie, en inglés, tras doce años de ausencia.

Dorchester, el último de los barrios irlandeses de Boston y el lugar donde nació y creció Dennis Lehane es el lugar perfecto para ambientar sus novelas cargadas de violentos dilemas morales que tienen como trasfondo la familia, la educación y el amor de los padres a los hijos, o su ausencia. Sus argumentos incluyen personajes que se conocen desde la escuela, en esa época donde se forjan las amistades y los odios, donde se fabrican los sueños y se incuban las frustraciones, una época en la que casi toda la suerte está echada, para bien o para mal. Un barrio al mismo tiempo siniestro y familiar donde se veían los pobres pero no la pobreza y que según el propio autor es un mundo que ya no existe porque este tipo de barrios étnicos desapareció en los 80.

Los diálogos rápidos, la acción, las descripciones con las que nos hace palpar la atmósfera de sus novelas, los símiles, las metáforas, el sentido del humor; todo esto lo toma de lo mejor de la tradición de la novela negra de EE.UU. Una buena metáfora del tipo me sentí como si me hubiera tragado un jersey de lana, vale más que mil palabras y además arranca una sonrisa en el lector y en esto no hay nadie hoy en día a la altura de  Lehane.

Supongo que hay que ser americano para escribir así. Pero aunque también sea compatriota suyo resulta curioso que el escritor al que afirma sentirse más próximo sea George Pelecanos. Lehane es más absorbente, más ágil, más divertido; sus diálogos y descripciones a veces resultan excepcionales y es el escritor de novela negra moderno más cinematográfico. Pero a pesar de sus virtudes como narrador, al final de sus libros es Pelecanos el que puede ofrecer al lector una mayor solidez, credibilidad y profundidad moral.

Porque tal vez la serie de Kenzie-Gennaro tenga un defecto de origen, después de todo Lehane escribió la primera novela de la serie durante el curso de postgrado y fue llegar y besar el santo. En Plegarias en la noche (1999), la última novela de la serie hasta la fecha, Lehane comienza la novela convirtiendo a Patrick Kenzie en Lew Archer investigando las miserias familiares de un matrimonio de clase alta cuya hija supuestamente se ha suicidado. Tras propinarle una brutal paliza a un violador pasa a narrar un enfrentamiento con la mafia de Boston para después atascarse, volver a reconducir la historia y rematar con un baño de sangre del que sale victorioso gracias a su amigo psicópata Bubba. Demasiado errático para ser verosímil.

El defecto de Lehane puede tener que ver con su protagonista, una especie de duro sensible, postmoderno; es un macho alfa que rebosa testosterona por todos sus poros pero antes se mete en un cine a ver una de Steven Seagal que muestra algún rasgo que se pueda considerar como machista. Y para cuando hay que hacer de Harry el Sucio Lehane se ha inventado a Bubba, un amigo psicópata que le hace eso, el trabajo sucio. En el fondo a este personaje le falta un hervor.

Pero las virtudes del narrador Lehane superan con mucho sus defectos y las historias de detectives siguen teniendo algo que no puede ofrecer con ninguna otra novela de las que ha escrito. Además la pareja Kenzie-Gennaro es de las que envejecen, maduran y evolucionan, y con ellos el autor.  Y para el lector los personajes se convierten en viejos amigos de los que quiere saber qué fue de ellos. Tal vez por eso y a pesar del éxito de las novelas que ha escrito después el público sigue demandando historias de Kenzie-Gennaro una década después de que las interrumpiera.

Quizás previendo el próximo lanzamiento de la nueva novela de la serie, RBA está publicando las que permanecían inéditas. Un trago antes de la guerra (1994) fue la presentación; Abrázame, oscuridad (1996) que acaba de ser publicada en España  la más violenta y brutal y también la consolidación; Desapareció una noche (1998), la mejor de la serie y  en Plegarias en la noche (1999) ya daba signos de cansancio. Pero todas merecen mucho la pena.

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Ficha técnica:  Abrázame, oscuridad (RBA, 2010), de Dennis Lehane.
Título original: Darkness, Take my Hand (1996)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy bueha)

Cualquier otro día (RBA, 2010), de Dennis Lehane

Posted in 4 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 20 febrero 2010 by uncadaverenmiblog

Tras escribir la quinta novela de la serie protagonizada por los detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro, Dennis Lehane (Boston, Massachusetts, 1966) comenzó una peregrinación por diferentes géneros literarios cuyo último episodio ha sido Cualquier otro día (RBA, 2010), una novela histórica que arranca con la huelga de jugadores de béisbol  durante las finales de otoño de 1918 y narra los terribles acontecimientos que tuvieron lugar en Boston, hasta la huelga del departamento de policía de esa ciudad, un año después.  Un año y unos acontecimientos de esos que, por enésima vez, cambiarían América y que el autor usará para escribir una novela épica de honor, amistad, lealtad, traición y amor.

Lejos de la serie de Kenzie y Gennaro –lo mejor del autor, en mi opinión-,  y a pesar de ser menos intrascendente que Shutter Island y no tan demoledora como Mystic River, la impresión con la que me quedo es que Cualquier otro día no va a quedar como su mejor novela. Y eso a pesar de que supone un retorno a los temas clásicos de Lehane: la familia, la educación, las relaciones entre padres e hijos, el ejemplo, el amor, el deber; y también los irresolubles dilemas morales, tan típicos del autor de Boston pues, como él mismo reconoce cuando siento que no tengo respuesta [al dilema moral] es cuando suceden mis mejores dramas. Pero creo que se ha metido en un jardín del que no ha sabido cómo salir; que se encontraba tan fascinado por los hechos que relata y tan satisfecho con su técnica de narrador, que por el camino se le ha olvidado  escribir la novela.  Demasiada ambición, demasiados acontecimientos encadenados que no tienen más relación que el haberse sucedido cronológicamente y demasiado poco argumento original para 700 páginas de novela.

Pero el bostoniano es una de mis debilidades. Ya en en prólogo, cuando Babe Ruth y el resto de los Red Sox salen a estirar las piernas aprovechando una parada del tren que les lleva  camino a Boston, se percibe que estamos en una novela de Lehane . Porque en sus novelas se huele el humo de las fábricas, la pólvora, el sudor y el alcohol, grandes cantidades de alcohol; se respira la rabia, se siente la desesperación y se palpa la testosterona; se oye el crujir del bate cuando golpea la bola y los huesos al partirse en el fragor de la pelea. Lehane tiene un talento excepcional para captar atmósferas y cuando la mirada del escritor recorre los barrios, las calles, los bares y los domicilios de Boston, la del lector no puede hacer otra cosa que acompañarle.  Y por eso Lehane me parece imprescindible.  Y tal vez por eso, un día le van a publicar  la lista de la compra, la crítica se la va a celebrar y Hollywood se va a hacer con los derechos.

Pero la novela histórica es un campo minado. Creo que fue a Horacio Vázquez Rial a quien le leí que toda novela es, por definición, histórica. Los hechos están en las hemerotecas pero la manera de entender el mundo, los valores de la época, eso es tarea del autor captarlo y en el caso que nos ocupa no ha podido evitar el impregnar a los  protagonistas con su mentalidad del siglo XXI. Y cuando Lehane afirma que podemos investigar el presente a través de nuestro pasado, es difícil no darle la razón, pero me pregunto si realmente hay algún paralelismo entre el terrorismo islamista del siglo XXI y el anarquista de principios del XX; entre los sindicatos de hoy y los de hace un siglo; y si no es engañosa la condescendencia con la que, una vez que están definitivamente derrotados, contempla los movimientos revolucionarios filo soviéticos del terrible siglo XX.

Hay algo muy bueno en la novela histórica: su capacidad para despertar la curiosidad del lector hacia épocas y ambientes que desconoce. Mientras tanta gente luchaba por su supervivencia, algo surgía con fuerza y su banalidad destacaba ante tanta miseria. Tras terminar la temporada de béisbol de 1919, Babe Ruth, que habría de ser reconocido como el mejor bateador de la historia y la primera gran celebridad del deporte profesional en EE.UU., fue traspasado de los Red Sox de Boston a los Yankees de Nueva York en la que ha sido considerada como la peor negociación de la historia del deporte profesional en EE.UU. Una puñalada en el costado de los aficionados bostonianos que no volverían a ganar una Mayor League de béisbol hasta casi un siglo después. Porque lo que no previeron los gestores del club bostoniano es que America había cambiado, una vez más. Entre huelgas, corrupción, epidemias mortales, emigración masiva, terrorismo revolucionario, inflación, desempleo y soldados que volvían de Europa, la vida seguía su curso. Y había nacido el entertainment.

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Ficha técnica:
Cualquier otro día (RBA, 2010), de Dennis Lehane.
Título original: The Given Day (2008)
Calificación: 4 Cadáveres (muy buena).

Un año de blog. Laura Lippman, fiambrera de oro 2009 por Lo que los muertos saben (Ediciones B, 2009)

Posted in Novela negra with tags , , , , , , , , , , , , , on 21 noviembre 2009 by uncadaverenmiblog

Alguien me comentó en una ocasión que el premio literario más saludable es aquel que el jurado se da sí mismo y a los lectores por haber tenido la oportunidad de leer un buen libro.  Una celebración del acto de leer, un reconocimiento al hecho de que nos gusta que nos cuenten buenas historias, que nos gusta el plato que nos preparan los escritores y las editoriales, que nos sirven las librerías y que consumimos en los sofás de nuestras casas, en la cama antes de caer rendidos, en los vagones del metro, en el autobús o en las largas esperas de las consultas de los médicos.

Y como todo aquello que nos hace disfrutar también nos gusta compartirlo. Más aún cuando, en literatura, conviene desconfiar de los suplementos literarios de los periódicos y de los premios instituidos, normalmente infectados de corrección política cuando no de intereses editoriales. En literatura lo más fiable es el boca a boca y su versión más moderna: los blogs.

Pero hace ya un año que empecé con el blog y  lo que procede es hacer balance de lo que de novela negra he leído y premiar las mejores historias. Es decir, premiarme a mí mismo por haberlas leído. Ni que decir tiene que estos “premios” carecen de cualquier rigor y objetividad. Porque forzosamente sólo he leído una pequeñísima muestra de lo publicado y porque la literatura es por naturaleza subjetiva, estos premios son radicalmente injustos. Pero me lo perdono a mí mismo porque, como el blog, no tienen ninguna pretensión.

Aparte de las novelas que he reseñado en el blog, este año he leído por primera vez a Benjamin Black (El lémur, Alfaguara 2009), formalmente bueno, bien escrito, breve, y también distante, frío. Me ha dejado indiferente.

Me dejó muy buen sabor de boca la inédita (en español) primera novela de Dennis Lehane Un trago antes de la guerra (RBA 2009) publicada recientemente y que me ha hecho lamentar el que su autor hace tiempo que interrumpiese la serie de los detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro.

También RBA reeditó el clásico de Jim Thompson, El asesino dentro de mí (RBA, 2008), y me volvió a dejar esa mezcla de desasosiego y asombro ante alguien que se ha puesto en la piel de un asesino; uno de los de verdad, cotidiano, vulgar, frío, amoral; me pregunto cómo lo habrá hecho.

Lo siento por la legión de seguidores del irlandés John Connolly pero lo he vuelto a intentar, esta vez con su segunda novela, El poder de las tinieblas (Tusquets 2004), y no me han quedado muchas ganas de hacer la reseña. Es Connolly un autor al que se le notan los esfuerzos por crear monstruos más y más truculentos, retorcidos y macabros pero, por mucho que consiga que se palpe el mal en su estado más puro, hace falta algo más que eso, toneladas de violencia y algo de esoterismo para escribir una buena novela.

De las que he reseñado en el blog destaco La tercera virgen (Siruela, 2008), de Fred Vargas, porque soy de los que le toleran todo a la autora francesa por muy inverosímiles que resulten algunos pasajes de sus historias. Y porque me hace reír, que no es poco.  Petirrojo (RBA, 2008), de Jo Nesbo, ha sido la mejor nórdica que he leído este año, a la espera de atacar la última de MankellLa playa de los ahogados (Siruela, 2009), la excelente segunda novela de Domingo Villar, mejoraba la primera y me transmitía ganas de visitar las Rías Bajas. Disfruté con la energía de Pelecanos en El jardinero nocturno (Ediciones B, 2009) y  naturalmente, agradezco a RBA que haya rescatado la descatalogada Ocho millones de maneras de morir (RBA, 2008), de Lawrence Block. Y como revelación exótica, Abasse Ndione, el senegalés autor de Ramata (Rocaeditorial, 2008) me hizo disfrutar con su tragedia contemporánea ambientada en el Senegal.

Hay que destacar que 2009 tal vez sea el año en que se ha publicado la última novela de la nonagenaria PD James. Y sí, tal vez no sea Muerte en la clínica privada (Ediciones B, 2009) su mejor novela pero, a estas alturas, esta escritora que no tiene que demostrar nada es incapaz de escribir algo que no sea muy bueno.

Pero la fiambrera de oro le corresponde a la gran Laura Lippman, la reservada escritora de Baltimore, a su novela Lo que los muertos saben (Ediciones B, 2009) y su visión del crimen vista por el lado de las víctimas; sobre lo difícil que puede resultar para ellas convivir con la esperanza y eludir la culpa. Aunque no tengan culpa alguna; nosotros lo sabemos, ellas no siempre lo sienten así, no siempre pueden prescindir de ella o no siempre quieren.  Todo ello en Baltimore,  la ciudad donde vivió y murió Edgar Allan Poe, el padre de todos los escritores de novela negra.

Y a vosotros ¿qué novela os ha gustado más de las que habéis leído este último año?

Desapareció una noche (RBA 2001), de Dennis Lehane

Posted in 5 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 15 febrero 2009 by uncadaverenmiblog

Desapareció una nocheSe suelen dar por supuesto dos hechos que en apariencia son difícilmente rebatibles: que no hay crimen más horrendo que el que atenta contra un niño y que no hay mayor amor que el que experimenta un padre o una madre por sus hijos. Lo primero es difícil ponerlo en duda; lo segundo, es matizable porque la experiencia nos dice que este amor no siempre se da.

Porque el amor -se quiera o no- es una opción personal, no necesariamente tan natural y espontánea como se nos muestra en las películas de Hollywood infectadas de sentimentalismo moral, tan anglosajón. Un sentimentalismo que me da que Dennis Lehane, americano de Boston de origen irlandés y educado en una escuela católica detecta y rechaza.

Tan aficionados a las estadísticas, los americanos conocen la probabilidad de que aparezca un niño cuando han pasado uno, dos, tres días, tras su desaparación. Cuántos de entre los que desaparecen se han escapado de casa, cuántos ha sido secuestrados por sus familiares, cuántos han tenido un accidente y cuántos no van a volver a ser vistos jamás, dejando  atrás -como nos dice el autor- un silencio al que nadie quiere habituarse y que no dejará nunca de gritar. Pero no hay estadísticas que reflejen cuántos fueron queridos y cuántos no. No las hay en ningún país del mundo.Dennis Lehane

Con este trasfondo tan dramático, Dennis Lehane crea una trama en la que ni los personajes ni el lector pueden tomar una decisión y quedarse satisfechos. Un violento dilema moral sin solución porque para la situación planteada no hay salida. Y no la hay porque, como sostendrán algunos de los personajes de la novela, si convenimos en que los niños son lo primero se da por descontado que entregar la vida es un sacrificio que entra dentro de los cálculos. Lo que no está tan claro es que dentro de estos cálculos entre la necesidad de matar. O tal vez sí. En eso consiste el dilema.

Literariamente, Dennis Lehane tiene un talento especial para describir ambientes, personajes, emociones y estilos de vida. Léanse si no las tres páginas y media del prólogo, que son un ejemplo de cómo la línea recta no es en literatura ni el mejor modo ni el más directo de describir emociones; en literatura funciona mejor el rodeo, la sugerencia y lo implícito. Aunque yo le pondría un pero: lo que le funciona a la hora de describir ambientes y transmitir sensaciones que conoce no le funciona tan bien cuando se trata de definir a la pareja de detectives protagonista, algo insustancial. Como si su talento le fallase cuando de lo que se trata es de crear personajes de la nada, aunque reconozco que ésto puede ser una apreciación personal.

En fin, un libro para los que nos gusta que la novela negra tenga una razón de ser y no nos importa que nos planteen dilemas que no sabemos resolver.

Hay que decir también que Lehane es un escritor que se lleva a las mil maravillas con el cine. Si en 2003 Clint Eastwood llevó al cine Mistic River y en 2009 se anuncia el estreno de Shutter Island dirigida por Scorsese, en 2007 Ben Affleck debutó en el cine con “Adiós, pequeña, adiós”, adaptación de Desapareció una noche. Aquí pongo el trailer.

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Ficha técnica:
Desapareció una noche (RBA, 2001), de Dennis Lehane.
Título original: Gone, Baby, Gone (1998)
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional).

Shutter Island (RBA, 2005), de Dennis Lehane

Posted in 4 fiambres, Dennis Lehane, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , on 4 enero 2009 by uncadaverenmiblog

shutter-island1Un psiquiátrico penitenciario es un lugar que de tan inexplicable como es parece irreal. Un lugar donde los creyentes tenemos que hacer verdaderos esfuerzos para recordar que Dios también está allí. También es una oportunidad para mostrar  humanidad y a pesar de todo, esperanza, donde no parece que pueda haberla. Pero es más fácil utilizar este escenario para un tipo macabro de novela que gusta mucho a un sector de la crítica que  aplaude historias que suele denominar sin concesiones, valientes. Historias donde no se salva nadie; sin piedad, sin compasión, sin esperanza. Historias arriesgadas.

Ese es el ambiente de Shutter Island, novela que tenía rondando por casa desde hace tiempo pero no me decidía a leer. Creo que se me quitaron las ganas tras ver en el cine Mistic River (2003), la aclamada película de Clint Eastwood basada en la novela homónima de Dennis Lehane. Y no es que fuera una mala película, es más bien una cuestión de gustos: no me gusta que se condene a la desgracia a los personajes de una historia sin darles la menor opción a cambiar el desenlace. Sin concesiones, diría un sesudo crítico con una media sonrisa en la boca. Pues bueno. Pero ahora se ha anunciado que Martin Scorsese estrenará en 2009 una película basada en Shutter Island así que, ya que la tenía a mano, decidí ponerme con ella.

Books Dennis LehaneYa que los sueños tienen bastante que ver con esta novela, se podría decir de ella que es una pesadilla en la que uno desearía que un apropiado desenlace justificase tanta sordidez.

Pero hace varios días que acabé la novela y, desde entonces, no paro de darle vueltas a la trama. Aunque es inútil: la historia tiene trampa y no tiene sentido buscarle tres pies al gato. En realidad he llegado a la conclusión de que se encuentra más próxima al género de terror que al de la novela negra. Porque es el de terror un género donde el lector renuncia a pedir explicaciones y se pone voluntariamente en las manos del escritor para que juegue con él. Una vez que se ha aceptado este cambio de género y uno se somete a las nuevas reglas, se acabaron los problemas.

Creo que todavía recordaré por algún tiempo esta novela: por el desasosiego que produce, por la sorpresa, por lo inquetante, por la asfixia, por la expectación permanente. Recordaré el faro que hace tiempo que dejó de funcionar, la vista de la isla según te acercas desde el ferry de Boston, los muros, las alambradas, los infelices que la habitan y los doctores.

Y creo que después agradeceré a Dennis Lehane que haya jugado conmigo y la olvidaré. Si puedo.

Editado: ya ha salido el trailer de la película de Martin Scorsese. A continuación lo muestro.

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Ficha técnica:
Shutter Island (RBA, 2005), de Dennis Lehane.
Título original: Shutter Island (2003)
Calificación: Es otra cosa, pero está muy bien. 4 Cadáveres (Muy buena).

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