Archivo para Abasse Ndione

Un año de blog. Laura Lippman, fiambrera de oro 2009 por Lo que los muertos saben (Ediciones B, 2009)

Posted in Novela negra with tags , , , , , , , , , , , , , on 21 noviembre 2009 by uncadaverenmiblog

Alguien me comentó en una ocasión que el premio literario más saludable es aquel que el jurado se da sí mismo y a los lectores por haber tenido la oportunidad de leer un buen libro.  Una celebración del acto de leer, un reconocimiento al hecho de que nos gusta que nos cuenten buenas historias, que nos gusta el plato que nos preparan los escritores y las editoriales, que nos sirven las librerías y que consumimos en los sofás de nuestras casas, en la cama antes de caer rendidos, en los vagones del metro, en el autobús o en las largas esperas de las consultas de los médicos.

Y como todo aquello que nos hace disfrutar también nos gusta compartirlo. Más aún cuando, en literatura, conviene desconfiar de los suplementos literarios de los periódicos y de los premios instituidos, normalmente infectados de corrección política cuando no de intereses editoriales. En literatura lo más fiable es el boca a boca y su versión más moderna: los blogs.

Pero hace ya un año que empecé con el blog y  lo que procede es hacer balance de lo que de novela negra he leído y premiar las mejores historias. Es decir, premiarme a mí mismo por haberlas leído. Ni que decir tiene que estos “premios” carecen de cualquier rigor y objetividad. Porque forzosamente sólo he leído una pequeñísima muestra de lo publicado y porque la literatura es por naturaleza subjetiva, estos premios son radicalmente injustos. Pero me lo perdono a mí mismo porque, como el blog, no tienen ninguna pretensión.

Aparte de las novelas que he reseñado en el blog, este año he leído por primera vez a Benjamin Black (El lémur, Alfaguara 2009), formalmente bueno, bien escrito, breve, y también distante, frío. Me ha dejado indiferente.

Me dejó muy buen sabor de boca la inédita (en español) primera novela de Dennis Lehane Un trago antes de la guerra (RBA 2009) publicada recientemente y que me ha hecho lamentar el que su autor hace tiempo que interrumpiese la serie de los detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro.

También RBA reeditó el clásico de Jim Thompson, El asesino dentro de mí (RBA, 2008), y me volvió a dejar esa mezcla de desasosiego y asombro ante alguien que se ha puesto en la piel de un asesino; uno de los de verdad, cotidiano, vulgar, frío, amoral; me pregunto cómo lo habrá hecho.

Lo siento por la legión de seguidores del irlandés John Connolly pero lo he vuelto a intentar, esta vez con su segunda novela, El poder de las tinieblas (Tusquets 2004), y no me han quedado muchas ganas de hacer la reseña. Es Connolly un autor al que se le notan los esfuerzos por crear monstruos más y más truculentos, retorcidos y macabros pero, por mucho que consiga que se palpe el mal en su estado más puro, hace falta algo más que eso, toneladas de violencia y algo de esoterismo para escribir una buena novela.

De las que he reseñado en el blog destaco La tercera virgen (Siruela, 2008), de Fred Vargas, porque soy de los que le toleran todo a la autora francesa por muy inverosímiles que resulten algunos pasajes de sus historias. Y porque me hace reír, que no es poco.  Petirrojo (RBA, 2008), de Jo Nesbo, ha sido la mejor nórdica que he leído este año, a la espera de atacar la última de MankellLa playa de los ahogados (Siruela, 2009), la excelente segunda novela de Domingo Villar, mejoraba la primera y me transmitía ganas de visitar las Rías Bajas. Disfruté con la energía de Pelecanos en El jardinero nocturno (Ediciones B, 2009) y  naturalmente, agradezco a RBA que haya rescatado la descatalogada Ocho millones de maneras de morir (RBA, 2008), de Lawrence Block. Y como revelación exótica, Abasse Ndione, el senegalés autor de Ramata (Rocaeditorial, 2008) me hizo disfrutar con su tragedia contemporánea ambientada en el Senegal.

Hay que destacar que 2009 tal vez sea el año en que se ha publicado la última novela de la nonagenaria PD James. Y sí, tal vez no sea Muerte en la clínica privada (Ediciones B, 2009) su mejor novela pero, a estas alturas, esta escritora que no tiene que demostrar nada es incapaz de escribir algo que no sea muy bueno.

Pero la fiambrera de oro le corresponde a la gran Laura Lippman, la reservada escritora de Baltimore, a su novela Lo que los muertos saben (Ediciones B, 2009) y su visión del crimen vista por el lado de las víctimas; sobre lo difícil que puede resultar para ellas convivir con la esperanza y eludir la culpa. Aunque no tengan culpa alguna; nosotros lo sabemos, ellas no siempre lo sienten así, no siempre pueden prescindir de ella o no siempre quieren.  Todo ello en Baltimore,  la ciudad donde vivió y murió Edgar Allan Poe, el padre de todos los escritores de novela negra.

Y a vosotros ¿qué novela os ha gustado más de las que habéis leído este último año?

Ramata (Rocaeditorial 2008), de Abasse Ndione

Posted in 4 fiambres, Abasse Ndione, Escritores resto del mundo, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , on 27 diciembre 2008 by uncadaverenmiblog

ramata1Catalogada como novela negra por los editores, en sentido estricto Ramata no pertenece éste género a menos que se entienda como tal el estar ambientada en el África negra.

Por una vez, para saber lo que el destino depara a la protagonista de la novela, la bella y fría Ramata Kaba, la deseada, la mujer que no conoce el placer y que es incapaz de amar, al lector le bastará con leer el prologo del libro y conocerá el fatal desenlace, lo que convertirá la historia en una tragedia griega contada al estilo senegalés de los griots o contadores de cuentos rurales del país africano.

Quedará por saber qué camino va a elegir la fatalidad para ajustar las cuentas con el pasado de Ramata y el de los que la rodean, y qué tendrá que ver el desenlace final con la olvidada muerte de un hombre justo e inocente.  Una fatalidad que actuará como un Conde de Montecristo sin rostro, sin odio y sin corazón, hasta que los implicados hayan pagado con creces el precio de sus crímenes. Aunque de entre todos ellos, será la odiosa Ramata la única que podrá alegar un atenuante que mueva a la compasión.

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Abasse Ndione

Aunque me maten los galdosistas por la herejía, Ramata tiene algo del Galdós de Fortunata y Jacinta: por lo costumbrista, por lo realista, por el trasfondo político y por la manera de entender y describir las pasiones humanas, principalmente de las mujeres; y por esa capacidad de hacer que el lector se encariñe con los personajes y los sienta suyos, aunque se trate del Senegal contemporáneo.  Supongo que a eso se le llama universalidad, cualidad que poseen los grandes escritores, como Abasse Ndione (Senegal, 1946), que de hecho es considerado uno de los mejores narradores africanos contemporáneos.

En el epílogo de la novela, entre el humo del tabaco del bar, el aliento a vino y cerveza y el olor a amoniaco procedente del cuarto de baño, el autor -convertido en un personaje más  que escucha con atención el relato del narrador-   hará balance de su propia novela:

lloré, me regocijé, sonreí, me alegré, me entristecí, me estremecí, supliqué piedad para sus personajes, pensé en Dios, […] reí, dudé, grité de indignación […]

Como homenaje al autor y a su país, incluyo en la reseña un vídeo con imágenes del Senegal, acompañado por la melancólica música del senegalés Ismael Lô, que bien podría servir de banda sonora de esta magnífica novela.

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Ficha técnica:
Ramata (Roca Editorial, 2008), de Abasse Ndione.
Título original: Ramata (2000)
Calificación: Fatalista. 4 Cadáveres (Muy buena).

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