Perdida (Gone Girl) (Roja y negra, 2013), de Gillian Flynn

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Gillian Flynn, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 1 abril 2013 by uncadaverenmiblog

PerdidaSe ha venido en llamar a una determinada manera de hacer novela negra Thriller Psicológico, y consiste en que el autor revela al lector lo que sus personajes piensan, sienten y desean; lo que parecen y lo que creen que aparentan a los demás. Si está bien hecho, es una manera de narrar un tanto desasosegante porque la novela negra trata sobre el mal, y el mal antes de convertirse en cualquier otra cosa, es pensamiento.

Se considera a Patricia Highsmith la maestra absoluta de esta manera de entender la novela negra. La autora tejana colocaba sobre un trasfondo de superficialidad y banalidad unos personajes que causaban estragos porque eran capaces de ver a los demás como eran pero no se sometían a sus reglas; fríos, amorales, inteligentes y difíciles de detectar, simulan ser como los demás pero no sienten empatía alguna ni parecen respirar el mismo aire que los que les rodean. Por eso, si ven la oportunidad, pueden ahogar al amante de su mujer en la piscina de su chalet, mientras apuran su gin tonic y suena de fondo Ella Fitzgerald, sin que les suban las pulsaciones más que cuando ven el Festival de Eurovisión. Si el autor es bueno, en estas historias se siente la tensión hasta cuando abren la nevera para sacar la leche.

 ¡Qué no hubiera escrito la Highsmith en los tiempos actuales! Aunque de eso parece encargarse Gillian Flynn (Kansas, EE.UU., 1971) porque, como afirma el editor en la contraportada de Perdida (Roja y Negra, 2013), esta novela se parece a lo mejor y más turbulento de la autora de El talento de Mr. Ripley.

Gillian FlynnLos protagonistas de Perdida comienzan jugando a ser Francis Scott Fitzgerald en Nueva York, luego juegan a estar casados. Luego algo se tuerce, y en vez de divorciarse juegan a otra cosa mientras los medios juegan a que informan y la policía juega a que investiga. Aunque lo que conocerá el lector y no los personajes es que, en realidad, todos son  juguetes de un personaje  prestado de una novela de Patricia Highsmith.

Quien eche de menos a la autora de Tejas disfrutará con Perdida. Quien –como el que esto escribe- esperase a la autora de Kansas con impaciencia a  tras leer  la magnífica La llamada del Kill Club, la celebrará por partida doble. Porque de entre las toneladas de novedades de novela negra que se encuentra en los escaparates de las librerías,  Gillian Flynn es -junto con Tana French y Laura Lippman-, lo mejor que nos llega traducido.

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Ficha técnica:
Perdida (Gone Girl) (Random House, 2013), Colección Roja y Negra, de Gillian Flynn.
Título original: Gone Girl (2012)
Tapa blanda.567 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Frío como el acero (Factoría de Ideas, 2012), de Dan Simmons

Posted in 2 fiambres, Dan Simmons, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra on 5 febrero 2013 by uncadaverenmiblog

Frío como el acero

Hace años que Dan Simmons (Illinois, EE.UU., 1948) figura en todas las antologías de la ciencia ficción principalmente por las novelas de Hyperion, una larga y ambiciosa historia dividida en dos volúmenes donde parecía querer sintetizar todo un género y escribir la novela de ciencia ficción total. Un género el de la ciencia ficción donde se habla del futuro y de mundos remotos pero que en sus mejores momentos es un destilado del presente en el que nos cuentan cómo somos y cómo pensamos nosotros aquí y ahora; el presente que percibe el autor proyectado y amplificado aunque, en el caso que nos ocupa y una vez leías las casi 1500 páginas de las novelas sobre Hyperion, no supe si me habían tomado el pelo, si es que el autor era un ingenuo o si tal vez éste pensaba que lo era el lector.

Como buen profesor de literatura inglesa, introdujo mucha metaliteratura en Hyperion, e incluso incluía un relato en el que homenajeaba El largo adiós de Raymond Chandler. Por eso no es de extrañar que con los años escribiera una serie de novela negra  estándar, sin mundos remotos, viajes por el tiempo ni máquinas inteligentes de la que Frío como el acero forma parte. Pero aunque la novela negra nunca ha tenido las pretensiones de la ciencia ficción y su ámbito de acción ha sido siempre más la moral que la metafísica, también ha exigido más verosimilitud que su compañera literaria y la trama de esta novela está demasiado sobrecargada de mafias, asesinos en serie, corrupción, traficantes e incluso agentes de la CIA. Le ha faltado meter al KGB y alguna mención al asesinato de Kennedy para cubrir con superficialidad todo el catálogo de lugares comunes del género mediante una trama que, por lo demás, tiene más fugas que el colador de la leche. Tan sólo el trasfondo ruinoso de la industria pesada de EE.UU. en la época actual de los Google y Apple aporta credibilidad e interés.

Dan SimmonsSi el autor quería escribir una serie de novelas alimenticias para pescar en los abundantes caladeros de lectores de la novela negra, probablemente haya tenido éxito. Si pretendía aportar algo al género negro, su fracaso es estrepitoso. Pero si dijera que el maestro de la ciencia ficción, Dan Simmons, ha escrito una novela flojilla no podría justificar por qué me convenció para que la leyese hasta el final. Es el misterio de los escritores con oficio, que consiguen a pesar de todo atraparte hasta el final de su novela.

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Ficha técnica:
Frío como el acero (Factoría de ideas, 2012), de Dan Simmons.
Título original: Hard as Nails (2003)
Tapa blanda con solapas.318 páginas.
Calificación: 2 Cadáveres (Entretenida)

Diablos de polvo (ES POP, 2012), de Roger Smith

Posted in 4 fiambres, Escritores resto del mundo, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Roger Smith with tags , , , on 24 enero 2013 by uncadaverenmiblog

Sobrevivir después del Apartheid

Diablos de polvo

La historia fue en su día narrada en directo por todos los medios con tanto detalle como lo fue la caída del muro en 1989 o la desintegración de la Unión Soviética. Fueron años en los que se aceleraron los acontecimientos de una manera prodigiosa: en 1990 el gobierno de Sudáfrica liberó a Nelson Mandela. En 1993 le otorgaron –junto a De Klerk-, el premio Nobel de la paz. En 1994 se celebraron las primeras elecciones con sufragio universal, Mandela fue investido presidente y el Apartheid pasó a los libros de historia. Pero una cosa es que el parlamento de Noruega conceda el Nobel y otra muy distinta el conseguir la paz, porque la paz … como contaban Les Luthiers en una de sus actuaciones, La Paz está en Bolivia.  Tras el fin del ApartheidSudáfrica se convirtió en uno de esos países de los que llegan noticias muy de vez en cuando, principalmente a causa de alguna catástrofe humana o natural. Pero una vez pasadas las celebraciones por la victoria de Madiba los sudafricanos tenían aún que sobrevivir.

Roger Smith

Esta novela trata sobre Sudáfrica casi veinte años después del fin del Apartheid y la biografía de los personajes protagonistas está escogida con intención. Estamos en 2011 y Disaster Zondi es un zulú que abandonó su aldea en la adolescencia y progresó en la policía de la capital. Conduce un BMW, lleva gafas Diesel, vaqueros y zapatillas de marca  y polos Lacoste de colores llamativos. Cuando regresa a ZululandiaZondi pertenece ya a la nueva Sudáfrica y lleva consigo su coche, su ropa pija y ninguna nostalgia. Al contemplar los valles polvorientos preguntará a un desconocido:

–       ¿Cuándo llovió por última vez? –  El zulú rió.

–       ¿Puede una anciana reseca recordar su noche de bodas?

Esta puta gente, pensó Zondi. Todo el mundo es poeta.

Zondi será lo más parecido a un amigo que encuentre Robert Dell, el segundo protagonista de la historia, aunque no compartan la boutique donde renuevan su vestuarioDell es periodista, está casado con una mulata, tiene dos hijos, lleva su rubio pelo largo y mantiene la misma estética progre de cuando era un universitario anti Apartheid.

La violencia descontrolada de esta novela sobrepasa lo imaginable, pero el relato tiene cierto aire notarial, rutinario. Todo el mundo está demasiado ocupado en mantenerse alejado de problemas como para escandalizarse por un cadáver más o menos. Pero el autor se muestra especialmente cruel con Dell, porque en la historia de corrupción y muerte en la que le han metido lo que está en juego no es la justicia sino la supervivencia. Zondi y el resto de los personajes lo tienen claro. Y saben también que Dell, que va a añorar los años en los que luchaba en la universidad contra al Apartheid, es de entre todos los personajes de la novela el que está menos preparado para sobrevivir en la  Sudáfrica postapartheid  que muestra Roger Smith.

En el siguiente vídeo de presentación ofrecido por la editorial, el autor afirma que Diablos de polvo no es una carta de amor. No lo es, desde luego.

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Ficha técnica:
Diablos de polvo (ES POP, 2012), de Roger Smith.
Título original: Dust Devils (2011)
Tapa blanda con solapas.344 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Luna de casino (ES POP, 2012), de Peter Blauner

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Peter Blauner with tags , , , on 6 noviembre 2012 by uncadaverenmiblog

Los Soprano en Atlantic City

En la navidad de 1945, Michael Corleone pasea con su prometida por una avenida de Nueva York tras asistir a la proyección de Las campanas de Santa María (Leo McCarey, 1945). Suena de fondo Bing Crosby cantando Have Yourself a Merry Little Christmas y Kay le pregunta a su novio si la querría más si se pareciese un poco a Ingrid BergmanMichael está viviendo los últimos instantes de la vida que habría querido vivir y no imagina que en la última página de la novela de Mario Puzo, Kay rezará por la salvación de su alma. En realidad, aunque el decorado de la historia lo pone la mafia italiana, El padrino fue siempre, más que una novela de gangsters, una tragedia clásica que podría haber transcurrido en uno de los escenarios imaginarios de Shakespeare.

En paralelo a la saga de El padrino se desarrolló un género aparentemente relacionado pero de muy distinta naturaleza donde se describía la vida cotidiana del mundo del hampa. De este pelaje era Uno de los nuestros (Martin Scorsesse, 1990) que tuvo el mérito de inspirar la imponente serie de TV Los Soprano. Ante el realismo y la sórdida mezquindad de estos horteras de bolera tenían que caer en pedazos los mitos y el aura romántica del la mafia italoamericana que creó El padrino; aquí no hay espacio para la melancolía del atormentado Michael Corleone porque sus protagonistas son depredadores voluntarios por instinto y vocación que no cuentan con más virtud que el de conocer las debilidades humanas para explotarlas y parasitarlas. Con todo, es un mundo en descomposición que sólo aspira a la supervivencia: de los años 30 al siglo XXI ha llovido demasiado y sólo si son lo suficientemente insignificantes podrán eludir la omnipotencia del Estado en nuestros días

Aunque escrita en 1994 y anterior a Los Soprano, Luna de casino (ES POP, 2012) pertenece al mismo género y es una notable novela de gangsters sórdidos manchados de sangre y grasa de salami. Sin melancolía ni deseos de redención y mucha decadencia. Una novela de malas rachas, boxeadores sonados, prostitutas de buen corazón, perdedores, corrupción y promotores deportivos que dejan en pañales a los casposos mafiosos de finales del siglo XX. El que haya visto la serie de Los Soprano reconocerá de inmediato el ambiente y sus protagonistas.

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Ficha técnica:
Luna de casino (Es Pop, 2012), de Peter Blauner.
Título original: Casino Moon (1994)
Tapa blanda con solapas.393 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Cómo sobrevivir a John Rebus (y II)

Posted in Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Ian Rankin, Novela negra with tags , , , on 24 octubre 2012 by uncadaverenmiblog

Las novelas de la serie Rebus no se publicaron en español en orden. Las editoriales normalmente aprovechan una novela de éxito para presentar al autor traducido y sólo después, si se consolida, comienzan a publicar las atrasadas. Pero en la actualidad se encuentran ya publicadas en español la mayoría de ellas, por lo que si un lector de este blog no ha leído nada de Rebus y quiere introducirse yo le recomendaría que comenzase por la primera, Nudos y cruces (1987), que aparte de ser relativamente breve y de estar bastante bien es una presentación del detective que el autor realizó cuando aún no sabía siquiera si habría una serie. Es el Rebus más ingenuo, por decirlo de alguna manera, cuando aún no estaba totalmente maleado y todavía tenía familia.  De ahí se puede dar un salto de diez años hasta Black and Blue (1997), su primer gran éxito internacional y la consolidación del estilo Rebus más puro. Rankin es un autor con pocos altibajos por lo que a partir de esa novela y hasta la imprescindible La música de adiós (2007) que cierra la serie todas son buenas, aunque puestos a destacar alguna yo me quedaría con Resurrección (2002) y Una cuestión de sangre (2003).

Pero en algún momento de la serie el autor quiso que su detective envejeciese con él, con sus lectores y con los tiempos que nos ha tocado vivir, por lo que a Rebus le tenía que llegar la jubilación y a Rankin el dilema de qué hacer tras la marcha de su personaje. Bien por hastío o bien por dejar al personaje envejecer, no es infrecuente que  los escritores jubilen a sus personajes, pero sí lo es que vuelvan a dar con la tecla del éxito porque nunca llama dos veces. Rankin lo ha intentado con el policía de Asuntos Internos de Edimburgo Malcolm Fox, pero no cuenta ni de lejos con el carisma de su predecesor; tiene menos vuelo y, sobre todo, no es ni la mitad de divertido de lo que era John Rebus.

Mientras, los mitómanos se apuntan a las giras turísticas donde muestran “el Edimburgo de Rankin y Rebus”, un tour por los lugares sin ningún encanto en que transcurren sus novelas y los pubs favoritos del detective. A los demás nos queda  echar de menos al casi cochambroso policía y las risas que nos hacíamos. Y recordar la serie de Rebus como una de las mejores muestras de serie de novela negra como género literario en el que cada libro es en sí una unidad autocontenida pero que juntos  nos cuentan una historia menos evidente sobre una ciudad y unos personajes que evolucionan y maduran.

Pero en La música de adiós la despedida parecía tan definitiva como la de un perroflauta abandonando la Puerta del Sol y se podían haber aceptado apuestas sobre el tiempo que iba a tardar el autor de Fife en llamar a Rebus porque Rankin no se encuentra entre los autores que están dispuestos a prescindir de su mejor personaje. Probablemente cuando recibió la llamada era por la mañana temprano y se había quedado dormido en el sofá de su casa rodeado de comida china para llevar y restos de pizza; seguramente había en el suelo un whisky sin acabar de la noche anterior y en el plato de su tocadiscos un vinilo de uno de sus grupos de rock favoritos. Rankin ha aguantado cinco años sin molestarle y ni un día más, porque ya se ha anunciado el retorno del inspector para este otoño aunque aún no sabemos cuándo saldrá a la venta en español. El título de la novela –Standing in Another Man’s Grave– está tomado de una canción del  cantautor escocés Jackie Leven que podría formar parte de la banda sonora de una novela de John Rebus. Porque sabe a calles mojadas y al cierre de los últimos bares de la ciudad; a gente solitaria que vuelve a casa sola o, tal vez, si ha habido suerte, acompañada; a calles sin taxis libres y a noches en el sofá.

La música del adiós (RBA, 2009), de Ian Rankin

Posted in 5 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Ian Rankin, Novela negra with tags , , , , , , on 22 octubre 2012 by uncadaverenmiblog

Cómo sobrevivir a John Rebus (I)

Ya consagrado como uno de los más reconocidos escritores de novela negra de los últimos veinte años y próximo a finiquitar la serie de diecisiete novelas del inspector Rebus que le había dado la fama, Ian Rankin (Fife, Escocia, 1960) afirmó que Black and Blue –la octava de la serie- era su favorita y que sólo a partir de ésa consideraba que sus novelas fuesen realmente buenas.

Tal vez fue entonces cuando encontrase definitivamente el molde que reproduciría hasta el final de la serie; un cóctel formado por varios casos de asesinato que se entrecruzan, problemas de disciplina con sus jefes y compañeros, algo de anarquía, un punto de caos, muchas marcas de whisky, muchos pubs, y un trasfondo tomado de la actualidad de Escocia: petróleo, nacionalismos, burbuja inmobiliaria, matanzas en las escuelas, operaciones ocultas de las SAS, droga o asesinos en serie que nunca fueron encontrados. Incluso en Edimburgo, la realidad no anda escasa de acontecimientos con los que decorar su larga serie de novelas.

Tanto explotó la fórmula a partir del gran éxito de ventas y crítica que obtuvo con Black and Blue, que es un milagro que Rebus llegase a La música de adiós como inspector en activo de la policía de Edimburgo. Pero aunque le han acusado de reescribir una y otra vez la misma novela desde entonces, hay que reconocer que existe una evolución coherente desde el cabezota e idealista ex miembro de las SAS que nos muestra en Nudos y cruces –la primera novela de la serie- al Rebus casi grotesco de La música de adiós, de tan cínico, marginal y sarcástico que ha acabado mostrándose, tan cargado de alcohol como de ya indisumulada ira, sentimiento de culpa y soledad.

Años después, Rankin declararía que todo empezó cuando, siendo aún un doctorando de Literatura Inglesa, escribió su primera novela con la intención de revisitar un mito tan escocés como el de Jeckyll y Hyde, aunque resulta sorprendente que -según afirma- nunca pretendiese que le encuadrasen como autor de género ni esperase encontrar su primera novela de Rebus en el estante de los libros de novela negra de las librerías.  Extraña declaración del más significado representante del tartan noir que podría hacer pensar al lector que Rankin no se lee sus propias novelas antes de entregarlas a su editor pero que en realidad muestra el patrón de comportamiento clásico del escritor de novela negra; aquel que revela que aún sueña con pertenecer al club de los escritores respetables que forman aquellos autores de los que queda bien decir que se es lector. Vana aspiración de casi todos ellos principalmente cuando –como ocurre con Rankin– se es un autor adictivo que figura en el Guinness por haber colocado simultáneamente ocho novelas en la lista de las diez  más vendidas en EscociaRebus debe de estar partiéndose de risa.

Pero tal vez no sea eso. Tal vez se trate simplemente de que su sueño de estudiante fuese que un día alguien le incluyese en la noble lista de escritores escoceses ilustres y populares. Pero dado que en algún momento Rankin decidió separarse de la tradición del policiaco británico para adherirse al hardboiled americano, será más probable que alguien del futuro recuerde su nombre junto a los de James Ellroy, Dennis Lehane, Lawrence Block o Michael Connelly -con los que se encuentra directamente emparentado- que junto a los autores de novela policiaca británicos de hoy, de ayer, o los clásicos escoceses del siglo XIX con los que pretendía identificarse cuando empezó a escribir.

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Ficha técnica:
La música de adiós (RBA, 2010), de Ian Rankin.
Título original: Exit Music (2007)
Tapa blanda con solapas.487 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional)

Asesinato en el Kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur

Posted in 5 fiambres, Batya Gur, Clasificación de escritores por país de origen, Escritores resto del mundo, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 22 septiembre 2012 by uncadaverenmiblog

Entre las mejores novelas que he leído en los últimos diez años se encuentra Asesinato en el Kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur (Tel Aviv, 1947 – 2005), la  profesora de literatura que tenía pendiente escribir una novela y escogió el género policiaco porque le ofrecía un  esquema definido sobre el que  volcar las historias que nos quería contar.

Aunque esta es una entrada de homenaje que le debía a la autora y no debería empezar por lo negativo, hay que decir que para mi sorpresa no a todo el mundo le gusta la Gur. Tal vez sea por los diálogos realistas, a veces confusos, o por las diferentes líneas argumentales que se entretejen y que en ocasiones la autora se detiene a describir con parsimonia.  Batya Gur es una de esas autoras que requieren reposo, tiempo para disfrutar su relato y la atención del lector. Pero es de lo mejor que se ha publicado en los últimos diez años.

Es lo que ocurre cuando un autor tiene muchas cosas que contar. El máximo exponente de esto es Asesinato en directo, su novela póstuma, donde parece querer meter todos los personajes y tramas secundarias que tenía pendiente incluir en su serie mientras hace pasar al detective Ohayon por la tortura de dejar de fumar que ella misma tuvo que padecer.  Con todo, es una de sus mejores novelas; al mismo nivel que Asesinato en el corazón de Jerusalén y sólo algo por debajo de Asesinato en el Kibbutz. Batya Gur estaba en plena forma aunque su novela póstuma tiene el aire triste del que sabe que está haciendo algo por última vez. Tal vez por eso añade una coda en la que Ohayon y su hijo  conversan sobre la pureza del país soñado y la realidad sucia en que viven mientras desayunan en una cafetería de Jerusalén; sobre la razón de ser del estado de Israel y si, después de todo, el esfuerzo tiene sentido. En realidad, esas preguntas sobrevuelan todas sus novelas desde el comienzo.

Batya Gur es una especie de PD James en versión judía y melancólica. Como ocurre con la autora inglesa, los crímenes se resuelven poco a poco entre la nostalgia de lo que quisimos ser y la realidad de lo que finalmente fuimos. Por eso no es extraño que los asesinos de sus novelas maten por amor: por amor a una mujer o a un hombre, sí, pero sobre todo a unas ideas, a una comunidad, a una historia personal. Es el procedimiento policial lo que guía la narración pero aunque los lectores de la escritora israelí sabemos que habrá un desenlace, lo más interesante es lo que se observa por la ventana del libro en el camino. Una ventana que además nos da a conocer un país y una comunidad compleja y desconocida para muchos de nosotros, pero no sería buena literatura si no fuésemos capaces de reconocernos en sus personajes y sus historias a pesar de la distancia, más supuesta muchas veces que real pues Israel no deja de ser un pedazo de Occidente en Oriente Medio y tenemos más motivos para identificarnos con ellos de lo que muchos querrían reconocer.

Pero lo que nos resulta evidente a los lectores de Batya Gur no aparece publicado en la mayoría de los obituarios ni en la Wikipedia, donde la proclaman sorprendentemente la Agatha Christie israelí. Otros la han incluido en una supuesta corriente formada por autores de novela negra mediterráneos e incluso la comparan con Vázquez Montalbán. Pocas cosas pueden resultar más injustas porque en lo fundamental hay sólo dos géneros literarios: la buena literatura y el resto. Y Montalbán y Batya Gur no pertenecen al mismo grupo.

Pocos años después de descubrir a la autora israelí nos enteramos con tristeza de que ya no podríamos esperar novedades suyas en las librerías. Tal vez dentro de 20 años –si estamos aquí para contarlo- reediten las novelas de Batya y los que leímos las ediciones de Siruela podamos decir orgullosos que nosotros estuvimos allí; que leímos esas primeras ediciones en español cuando se publicaron y que hicimos de la escritora uno de esos autores que sentimos como nuestros. ¿Nos parecerán entonces tan buenas sus novelas o -como a muchos de sus personajes- nos engañarán nuestros mentirosos recuerdos? EL tiempo y los nuevos lectores decidirán.

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Ficha técnica:
Asesinato en el kibbutz (Siruela, 2002), de Batya Gur.
Título original: (1991) מכביש הרעב שמאלה
Tapa blanda con solapas. 318 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (excepcional)
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