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El silencio del bosque (RBA, 2010), de Tana French

Posted in 4 fiambres, Escritores europeos, Escritores irlandeses, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Tana French with tags , , , on 5 agosto 2010 by uncadaverenmiblog

Una tarde de agosto de 1984, tres niños de 12 años se adentran como cada día en el bosque que linda con la urbanización de las afueras de Dublín en la que viven. Sólo uno de ellos volverá, con los zapatos empapados de sangre y sin el menor recuerdo de lo que sucedió. Hay en el bosque un castillo en ruinas y una piedra celta que, veinte años después, un equipo de arqueólogos investiga a toda prisa porque van a construir una autopista que va a arrasar la zona. Cuando una mañana de finales de verano los arqueólogos descubren el cuerpo de una niña de doce años sobre la vieja piedra celta, todo el mundo recuerda aquellas desapariciones de veinte años atrás que nunca se llegaron a aclarar. Y más que nadie el detective de la policía de Dublín Rob Ryan encargado del caso pues -casualidades literarias- se trata de aquel niño superviviente que veinte años atrás no logró recordar nada de lo que sucedió.

Hasta aquí, nada particularmente anormal como planteamiento de una novela negra. El de los remotos, oscuros y terribles acontecimientos ocurridos en un bosque es casi un subgénero de la novela negra. Me trae recuerdos de Harlan Coben (El bosque), Val McDermid (Lugar de ejecución) o incluso de Thomas H. Cook (El misterio de la laguna negra). Y Tana French (Vermont, EE.UU., 1973) está a la altura y tal vez los supere a todos. Su gran acierto: narrar la historia desde la perspectiva subjetiva del policía Adam-Rob Ryan, un hombre cuyo pasado es una losa que va haciéndose más y más pesada conforme avanza la narración y aumenta su desconcierto y el de los que le rodean.

Porque el problema es que el detective Ryan es policía y víctima; vengador de la niña asesinada y mártir de algo o alguien que ni si quiera sabe qué es. Ahí, French recuerda a PD James y los efectos contaminantes del mal, intoxicando aquello que toca y requiriendo lo mejor de cada uno de los afectados para superarlo, si es que pueden hacerlo. Cassie Maddox, la compañera del narrador en el cuerpo de policía, de la que se enamoró el primer día que la conoció, ha conocido el mal y ha aprendido a detectarlo, a reconocerlo y a saber cuándo ha sido derrotada. Y su relación con el mal está tan bien descrita que aunque Tana French afirme que Cassie Maddox tiene muy poco de ella, es inevitable la conclusión de que la autora también ha desarrollado una sensibilidad similar. Mientras, el intoxicado Ryan, aún permanece en el linde de aquel bosque esperando a que aparezcan los que a la postre fueron los mejores amigos que nunca tuvo.

La relación entre Cassie y Rob, entre Ryan y Maddox se apodera de la novela mientras sale a flote la tara oculta del detective; en la narración de Ryan hay confusión, desconcierto y dudas -¿por qué tantos años después no recuerda nada?-; y hay rabia, hay culpa y hay miedo. Hay unos amigos que le aguardan en el bosque y una mujer que le espera fuera de él. Si es que es capaz de salir del bosque en el que sin saberlo lleva veinte años atrapado.

Aunque El silencio del bosque es su primera novela y la primera traducida al español, acaba de publicar en inglés su última novela, la tercera en tres años. Pues eso, ha nacido una estrella.

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Ficha técnica:
El silencio del bosque (RBA, 2010), de Tana French.
Título original: In The Woods (2007)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Vergüenza (Rocaeditorial, 2009), de Karin Alvtegen

Posted in 3 fiambres, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Karin Alvtegen, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 28 marzo 2010 by uncadaverenmiblog

De vuelta a los autores nórdicos; a la introspección, a los suecos tristes, atormentados y solos, a las relaciones insanas con la religión y a las familias desestructuradas. Vergüenza es una novela de misterio e intriga pero, aunque Karin Alvtegen (Huskvarna, Suecia, 1965) sabe lo que se trae entre manos, no es realmente una novela negra pues sea lo que sea que signifique este término, tiene que ver con un crimen y una investigación; y ninguna de esas circunstancias se da en esta novela. Lo que no sé es por qué se llama Vergüenza cuando debería llamarse Culpa, pero considerar este segundo término como subordinado al primero, y no al revés, es una constante en autores no latinos y, sin ánimo de querer sentar cátedra, me pregunto si no tendrá que ver con la mentalidad protestante.

Porque la historia gira alrededor de dos mujeres de diferentes generaciones y educación que arrastran una vieja culpa que las empuja cada vez más al aislamiento y la desesperación. Ambas tienen en común su impotencia para enfrentarse a aquello que las está destruyendo pero las circunstancias harán que se acaben encontrando y que enfrenten su pasado contra su voluntad.

Hoy en día no se estila hablar de  culpa. O se habla mucho de ella para diluirla en lo social y nunca considerarla como algo personal, ligada a la responsabilidad individual, a lo que pudimos haber hecho y no hicimos porque no quisimos. La culpa es de otros o de la sociedad. Por eso llama la atención leer una novela que a estas alturas hable de la culpa, de su poder destructor y del poder reparador de su aceptación y su superación. Aunque para superarla, hoy como ayer, haga falta un poco de fe, algo de esperanza y una pizca de caridad.

Y hablando de caridad, la novela también tiene que ver con los límites del Estado de Bienestar. En Suecia, una persona puede abandonarse materialmente pues el Estado se ocupará de mantener unos mínimos que permitan su supervivencia; pero aún no se ha inventado una asistencia social que garantice el bienestar de las conciencias. Y no es que no se haya intentado, ni mucho menos. Sería el sueño de aquellos que querrían hacer depender  totalmente a las personas de un omnipotente Estado. Pero no es posible, hay cosas que sólo podemos solucionar las personas por nuestros medios aunque, al igual que las protagonistas de esta novela, se pueda precisar una ayuda que no se puede contemplar en los Presupuestos Generales del Estado y que ningún funcionario puede prestar; un tipo de ayuda que tiene que ver con la gratuidad, el desinterés y con lo que siempre hemos llamado compasión y caridad.

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Ficha técnica:
Vergüenza (Rocaeditorial, 2009), de Karin Alvtegen.
Título original: Skam (2005)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

Colgando de un hilo (Punto de lectura, 2007), de Laura Lippman

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Laura Lippman, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 28 noviembre 2009 by uncadaverenmiblog

colgando de un hiloLlegó de Jerusalén un lunes y ya estábamos a jueves. A la hora de la comida, tocado con su kipá y llevando consigo los paquetes de comida kosher envasada que se había traído de Israel, mi colega se retiraba a una sala de reuniones para almorzar solo. Cabe suponer que, tras las largas jornadas laborales que sufrimos aquellos días, nuestro colega cogía un taxi, entraba en la habitación de su hotel y cenaba su comida envasada mientras esperaba la hora de llamar a casa para hablar con su familia. Puede que a los ojos de un judío sea goy (gentil), pero me han enseñado que la comida es sagrada y que sea para trabajar o para realizar cualquier otra actividad, hay que comer como Dios manda. Así que acudí a Google.

Entre la Plaza del Pintor Sorolla (Iglesia) y la Glorieta de Quevedo, en pleno barrio de Chamberí, se concentra la pequeña comunidad judía de Madrid. Hay una sinagoga, una carnicería y un restaurante kosher, La Escudilla que, de los restaurantes de ese tipo que encontré en Google, me pareció la opción más acertada para invitar a cenar a mi colega. Allí nos pimplamos dos botellas de vino kosher (entre los dos), tratamos de hablar de cosas que no tuvieran que ver con el trabajo y se echó unas parrafadas en hebreo con la camarera. En una de esas la camarera se dirigió a mí en un español con un saleroso acento andaluz: estos judíos de Jerusalén son muy raritos. Pues eso, judíos hablando de judíos, como en Colgando de un hilo.

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Un destacado miembro de la comunidad judía ortodoxa de Baltimore acude al despacho de la detective judeo-irlandesa Tess Monaghan para pedirle que encuentre a su mujer e hijos, desaparecidos. Él no lo sabe, pero su familia ha iniciado un extraño viaje a ninguna parte por carreteras de segunda y poblaciones sin ningún encanto y él acaba de iniciar otro viaje paralelo que acabará cuando descubra lo que ya sabía pero no quería saber. Porque tal vez la verdad nos haga libres, pero también puede hacernos muy infelices.

Judíos son por tanto los personajes, el ambiente y cabe suponer que también la autora pues Lippman figura en las bases de datos de Internet como uno de los apellidos tradicionales de la rama asquenazí. No deja de tener su interés como lo tiene el que nos hablen de la historia cotidiana de la comunidad judía de Baltimore pues, conocer lugares remotos y comunidades de personas ajenas al lector, ha sido desde siempre uno de los atractvos de la literatura. Pero ese no deja de ser el decorado pues la novela trata de engaños, mentiras, equivocaciones, estupidez y vanas esperanzas; de por qué en ocasiones nos empeñamos en querer a las personas que no nos pueden querer mientras rechazamos a los que nos quieren por cuestiones que, en realidad, no son importantes. Y eso no puede ser más universal.

Por la misma regla de tres, como le ocurría a mi colega llegado de Jerusalén, en la soledad de la habitación de hotel de un país extranjero tras una pesada jornada laboral todos, judíos o goim tenemos algo en común: sólo somos solitarios cansados pensando en lo que estará pasando lejos de ahí.

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Ficha técnica:
Colgando de un hilo (Punto de Lectura, 2007), de Laura Lippman.
Título original: By Spider's thread (2004)
Calificación: 4 Cadáveres (muy buena).

Muerte en la clínica privada (Ediciones B, 2009), de P. D. James

Posted in 4 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Fiambres, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, P. D. James with tags , , , , , on 6 octubre 2009 by uncadaverenmiblog

Muerte en la clinica privadaHay pocos escritores que puedan infundir más respeto al aficionado  que la nonagenaria P. D. James (Oxford, RU, 1920), con su engañosa imagen de venerable y apacible anciana, con sus radiografías sociales, sus ojos que todo lo penetran y que no vuelven la mirada ante nada, por muy sórdido que pueda resultar el panorama; la mirada de aquel que ha visto de todo y, sobre todo, que ha comprendido mucho.

Familias desestructuradas, pobreza, riqueza, soledad, abusos de menores, maltrato, alcoholismo, amor y odio, enfermedad, vejez, egoísmo, ambición … todo lo real y lo cotidiano cabe en las novelas de PD James de la misma forma que cabe la descripción de cualquier barrio de Londres, porque sus historias están hechas  de aquello que llamamos Realidad.  Y es por eso que esta venerable anciana se nos puede aparecer por momentos como una excepcional escritora y también, en ocasiones, como alguien terrible e implacable.

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Como ella misma afirma sin necesidad no me gusta el realismo mágico, no soy aficionada a la fantasía. En el mundo de PD todo gira alrededor de las personas y sus motivaciones: qué es lo que nos importa, qué capacidad tenemos para aceptar la realidad cuando las cosas se tuercen y qué estaríamos dispuestos a hacer para conseguir y mantener lo que más queremos. No sería una novela negra si no hubiese alguien que sí está dispuesto a cualquier cosa. Sobre los demás, flotará la duda como la niebla sobre el Támesis. Es lo que PD James denomina los efectos contaminantes del mal. Y si no nos quedamos en lo superficial, también detectaremos el bien -al margen del que personifica el comisario Dangliesh– en el resto de los personajes. Aunque el bien esté sujeto a unas reglas diferentes, se encuentre soterrado y sea menos evidente, menos palpable, y aunque su práctica no necesariamente conlleve la felicidad ni la satisfacción de aquello que sus personajes más desean.

Pero la referencia permanente del bien en las novelas de PD James es Adam Dalgliesh, el detective poeta al que ha dotado con las cualidades que ella más admira: inteligencia, sensibilidad (sin sentimentalismo, que detesta), compasión, coraje y suspicacia.  Con el tiempo, será a través de los ojos de Kate Miskin, su mano derecha, la subordinada del suburbio marginal de Londres llena de admiración y respeto por el detective poeta, que PD James nos mostrará cómo es este modelo de hombre que mira cara a cara al mal. Y será ella la que nos hará reparar en que hay muchos mundos en la Inglaterra de los siglos XX y XXI, pero todos parece conocerlos Dangliesh; es decir, todos los ha conocido e intentado comprender PD James. Desde el seminario anglicano al parlamento británico pasando por las salas de los hospitales o los tribunales de justicia.

¿Algo más sobre PD y su última novela? Que Dangliesh sigue enamorado y que, a pesar de que esta nonagenaria anglicana practicante sigue sin poder explicarse el mal y el sufrimiento, no tiene dudas: Soy una persona feliz

Varias novelas policiacas de PD James han sido llevadas a la TV en el Reino Unido. Traigo sin embargo el trailer de Hijos de los hombres (Children of men, Alfonso Cuarón, 2006), una curiosa película basada en una novela de Ciencia Ficción  de PD y protagonizada por Clive Owen, Julianne Moore y Michael Caine. Un  extraño mundo estéril, sin niños, sin futuro; bueno, no del todo, pero para saber lo que pasa hay que ver la peli.

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Ficha técnica:
Muerte en la clínica privada (Ediciones B , 2009), de PD James.
Título original: The Private Patient (2008)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena).

Lugar de ejecución (RBA, 2002), de Val McDermid

Posted in 4 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Val McDermid with tags , , on 26 julio 2009 by uncadaverenmiblog

lugar-de-ejecucion._val-mc-dermid_libro-OBOL042Mucho antes de que se pusieran de moda  los autores nórdicos el aficionado sabía que, si quería acertar, nada mejor que escoger una autora que fuese mujer y  británica. Cierto que sus novelas no suelen tener la acción y el ritmo de las de los autores americanos ni contienen tanto sexo ni tan explícito. Pero nunca han necesitado estar tan atormentados como los nórdicos porque han nacido para escribir novelas de crímenes.

Ya no se estila la figura del detective aficionado, mucho más capaz que el incompetente policía de turno; los detectives ya no trabajan solos sino en equipo y no explican amablemente al criminal, al final de la novela, qué error cometió y cómo lo descubrieron. La tendencia al realismo hace tiempo que alcanzó a los británicos. Aunque tengo la impresión de que otros rasgos es más difícil cambiarlos: siempre me ha sorprendido la cantidad de culpables que acaban suicidándose en la novela de misterio británica, cómo la vergüenza supera a la culpa y la maldad se muestra como algo irreversible y marcado por el destino.

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Val McDermid (Escocia, 1955) es una autora poco traducida al español a pesar de su relevancia en el mundo anglosajón y sus veintidós novelas publicadas desde 1987, un año que marcó el comienzo de la última renovación del género en Gran Bretaña y que coincidió con el estreno de autores como Ian Rankin o Peter Robinson. Lugar de ejecución que, a juzgar por los numerosísimos premios recibidos, es su novela más celebrada, no pertenece a ninguna de las tres series de detectives que ha creado y es de las que la autora define como novelas de atmósfera. Una historia con el atractivo de los viejos enigmas que nunca se  resolvieron del todo, de los misterios que duran toda una vida y que no está exenta del viejo dilema moral sobre si el fin justifica los medios;  un dilema entre justicia y verdad que desde luego no decepciona.

Dicen que el género vive en GB una segunda edad de oro. ¿Quieres que te cuenten una buena historia de crímenes y misterio? Busca una autora británica. Porque reunir estas tres condiciones –ser mujer, británica y escritora de novelas de misterio- es hoy como ayer garantía de que, una vez acabada la lectura, te tomarás un café, recordarás la historia que te han contado y mirarás qué otros libros de la autora hay publicados y todavía no has leído.

McDermid es también una de las autoras que con más éxito ha sido adaptada a la TV; en concreto, de Lugar de ejecución se realizó una miniserie para la TV británica de la que a continuación muestro el trailer.

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Ficha técnica:
Lugar de ejecución (RBA Bolsillo, 2002), de Val McDermid.
Título original: Place of Execution (1999)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena).

Aurora Boreal (Seix Barral, 2009), de Åsa Larsson

Posted in 4 fiambres, Åsa Larsson, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 18 julio 2009 by uncadaverenmiblog

aurora-borealPor esas cosas del marketing, los editores informan al lector en la  solapa de  Aurora boreal de que Stieg Larsson se pasó una noche en blanco leyendo esta novela, aunque  nos podían haber dicho lisa y llanamente que el principal aliciente de este libro es su autora: Åsa Larsson (Upsala, Suecia, 1966), mucho mejor narradora que el autor de Millennium.

Porque Åsa Larsson es más escritora. A pesar de ser Aurora boreal su primera novela, no desprende ese aire de escritor amateur que se detectaba en su exitoso compatriota. Los personajes tienen profundidad, son creíbles y están llenos de fuerza porque son auténticos. Sobre el hielo de Kiruna, 145 km al norte del Círculo Polar Ártico, y bajo la aurora boreal, los personajes odian, aman, pasan frío, matan y tienen miedo, mucho miedo. Y la autora consigue que el lector les acompañe desde el comienzo hasta el brutal desenlace. Lo cual, desde luego, es más emocionante que acompañar al protagonista de la trama a comprar muebles a Ikea, quizá lo más imperdonable de las novelas de Stieg Larsson.

Aunque soy de los que piensan que una buena novela negra debe contar con un misterio y una buena trama, cuando los personajes interesan, cuando, aunque sean ficción, se les entiende y se les comprende, entonces la trama pasa a un segundo plano. Esto es lo que solía ocurrir con los más grandes escritores del género y, sin querer comparar a Åsa Larsson con los clásicos, este es el caso de Aurora boreal.

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Aurora boreal es también y antes que cualquier otra cosa una historia de mujeres: mujeres fuertes, frágiles, mujeres con carácter, felices, manipuladoras, heridas y desgraciadas. ¿Y los hombres? Los hombres, somos unos infelices, unos simples o cosas peores, mucho peores, aunque no falta la figura del venerable y bondadoso anciano, relativamente frecuente en la novela negra sueca y que me pregunto si no será un resto nostálgico de la Suecia feliz que imaginan que fue y que tuvieron que abandonar, aunque su corrección política no les permita recordar el porqué.

Hago mías las palabras de Mario Noya en LD Libros, cuando afirma que, a pesar de tanto autor de calidad, aún está por escribir la novela sueca que se deje de tanta corrección política y someta a juicio al Estado de Bienestar.  Desde siempre, la novela negra ha servido para denunciar, y esta novela no es una excepción. El problema es que es muy fácil denunciar determinados asuntos mientras otros, tan merecedores o más de ser denunciados, permanecen intocables. Pero este no es un problema exclusivo de Åsa Larsson sino de los escritores suecos en general.

A pesar de todo, una magnífica novela de la que los suecos hicieron una película que se estrenó en 2007. Aquí va el trailer.

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Ficha técnica:
Aurora boreal (Seix Barral, 2009), de Asa Larsson.
Título original: Solstorm (2003)
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena).

La invisible (Ediciones B, 2009), de Stella Rimington

Posted in 3 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Stella Rimington with tags , , , , on 27 junio 2009 by uncadaverenmiblog

la invisibleSe ha comentado hasta la saciedad que Stella Rimington (Essex, RU, 1939) fue la primera directora del MI5 cuyo nombre se hizo público, que fue la primera mujer con ese cargo y que la tomaron como modelo de M, la jefa cinematográfica de James Bond, personaje que tacha de poco realista porque, según dice, nosotros no matamos a nadie y trabajamos en equipo. Pero a mí me llama más la atención el que fuese promovida como directora tras 24 años de servicio en la organización y el bagaje que eso supone para una escritora de novelas de espías.

No obstante, es inevitable que  la lectura de La invisible –primera novela de Rimington– traiga al lector recuerdos de John Le Carré, maestro absoluto del género y, como ella, un antiguo agente de los servicios secretos británicos. Un Le Carré que se presentó como un escritor prometedor en Llamada para un muerto (1961) y que se consagró con El espía que surgió del frío (1963).  Pero fue con la trilogía que tenía a la Guerra Fría como telón de fondo, a Smiley como protagonista y al agente soviético Karla como rival, con la que alcanzó cotas inigualables: El topo (Calderero, sastre, soldado, espía, editada en 1974), El honorable colegial (1977) y La gente de Smiley (1979). A partir de La chica del tambor (1982), sus novelas comenzaron a ser una excusa al servicio de su ideología y yo dejé de leerle tras la definitivamente tendenciosa Amigos absolutos (2004).

Pero fue el mejor. Y como suele ocurrir en literatura fue en parte debido al protagonista de sus mejores historias, su gran descubrimiento: George Smiley.

Stella RimingtonSmiley: gordo y torpe, un brillante espía y un hombre completamente inadecuado, como fue definido en su momento; o también: un hombre con la malicia del diablo y la conciencia de una virgen. Con sus dudas permanentes y sus esfuerzos por conocer y comprender las motivaciones y las secretas aspiraciones, ilusiones y esperanzas de los demás, Smiley está fuera de cualquier categoría.

Permanentemente retirado del Circus y permanentemente reclamado de nuevo, al final le quedará Ann, su Ann; su aristocrático, hermoso, joven e infiel putón, con el que se casó entrado en los 40, que acabará convirtiéndose en la última ilusión de un hombre sin ilusiones y que siempre tendrá a Smiley esperándola por si un día, una vez más, decide volver. Porque, que la vida es un lugar peligroso por la poca fiabilidad de lo humano, nadie mejor que él lo sabe y por ello hay que extremar el cuidado cuando se eligen los afectos personales, porque -en el mundo de Le Carré- éstos se encuentran por encima de cualquier otra obligación profesional, patriótica o social. Y por paradójico que resulte, la opción final de Smiley es Ann.

Pero estos problemas no los tiene la agente Liz Carlyle, protagonista de La invisible, de la que se podría decir que es una especie de monja funcionaria si no fuese porque no ha hecho voto de castidad, pero que ha renunciado a cualquier tipo de compromiso personal para consagrarse a su organización, a sus jefes y al servicio de su Majestad, hecho que alivia en cierta manera con sus esporádicas y comprometedoras aventuras sexuales y una relación de amor platónico con su jefe. No sé por qué pero no esperaba otra cosa de un alto ejecutivo de una poderosa organización.

Habrá que ver cómo evoluciona la cosa.

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Ficha técnica:
La invisible (Ediciones B, 2009), de Stella Rimington.
Título original: At Risk (2004)
Calificación: 3 Cadáveres (buena).

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