Archive for the Hombres que cuentan crímenes Category

Diablos de polvo (ES POP, 2012), de Roger Smith

Posted in 4 fiambres, Escritores resto del mundo, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Roger Smith with tags , , , on 24 enero 2013 by uncadaverenmiblog

Sobrevivir después del Apartheid

Diablos de polvo

La historia fue en su día narrada en directo por todos los medios con tanto detalle como lo fue la caída del muro en 1989 o la desintegración de la Unión Soviética. Fueron años en los que se aceleraron los acontecimientos de una manera prodigiosa: en 1990 el gobierno de Sudáfrica liberó a Nelson Mandela. En 1993 le otorgaron –junto a De Klerk-, el premio Nobel de la paz. En 1994 se celebraron las primeras elecciones con sufragio universal, Mandela fue investido presidente y el Apartheid pasó a los libros de historia. Pero una cosa es que el parlamento de Noruega conceda el Nobel y otra muy distinta el conseguir la paz, porque la paz … como contaban Les Luthiers en una de sus actuaciones, La Paz está en Bolivia.  Tras el fin del ApartheidSudáfrica se convirtió en uno de esos países de los que llegan noticias muy de vez en cuando, principalmente a causa de alguna catástrofe humana o natural. Pero una vez pasadas las celebraciones por la victoria de Madiba los sudafricanos tenían aún que sobrevivir.

Roger Smith

Esta novela trata sobre Sudáfrica casi veinte años después del fin del Apartheid y la biografía de los personajes protagonistas está escogida con intención. Estamos en 2011 y Disaster Zondi es un zulú que abandonó su aldea en la adolescencia y progresó en la policía de la capital. Conduce un BMW, lleva gafas Diesel, vaqueros y zapatillas de marca  y polos Lacoste de colores llamativos. Cuando regresa a ZululandiaZondi pertenece ya a la nueva Sudáfrica y lleva consigo su coche, su ropa pija y ninguna nostalgia. Al contemplar los valles polvorientos preguntará a un desconocido:

–       ¿Cuándo llovió por última vez? –  El zulú rió.

–       ¿Puede una anciana reseca recordar su noche de bodas?

Esta puta gente, pensó Zondi. Todo el mundo es poeta.

Zondi será lo más parecido a un amigo que encuentre Robert Dell, el segundo protagonista de la historia, aunque no compartan la boutique donde renuevan su vestuarioDell es periodista, está casado con una mulata, tiene dos hijos, lleva su rubio pelo largo y mantiene la misma estética progre de cuando era un universitario anti Apartheid.

La violencia descontrolada de esta novela sobrepasa lo imaginable, pero el relato tiene cierto aire notarial, rutinario. Todo el mundo está demasiado ocupado en mantenerse alejado de problemas como para escandalizarse por un cadáver más o menos. Pero el autor se muestra especialmente cruel con Dell, porque en la historia de corrupción y muerte en la que le han metido lo que está en juego no es la justicia sino la supervivencia. Zondi y el resto de los personajes lo tienen claro. Y saben también que Dell, que va a añorar los años en los que luchaba en la universidad contra al Apartheid, es de entre todos los personajes de la novela el que está menos preparado para sobrevivir en la  Sudáfrica postapartheid  que muestra Roger Smith.

En el siguiente vídeo de presentación ofrecido por la editorial, el autor afirma que Diablos de polvo no es una carta de amor. No lo es, desde luego.

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Ficha técnica:
Diablos de polvo (ES POP, 2012), de Roger Smith.
Título original: Dust Devils (2011)
Tapa blanda con solapas.344 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)
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Luna de casino (ES POP, 2012), de Peter Blauner

Posted in 4 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Peter Blauner with tags , , , on 6 noviembre 2012 by uncadaverenmiblog

Los Soprano en Atlantic City

En la navidad de 1945, Michael Corleone pasea con su prometida por una avenida de Nueva York tras asistir a la proyección de Las campanas de Santa María (Leo McCarey, 1945). Suena de fondo Bing Crosby cantando Have Yourself a Merry Little Christmas y Kay le pregunta a su novio si la querría más si se pareciese un poco a Ingrid BergmanMichael está viviendo los últimos instantes de la vida que habría querido vivir y no imagina que en la última página de la novela de Mario Puzo, Kay rezará por la salvación de su alma. En realidad, aunque el decorado de la historia lo pone la mafia italiana, El padrino fue siempre, más que una novela de gangsters, una tragedia clásica que podría haber transcurrido en uno de los escenarios imaginarios de Shakespeare.

En paralelo a la saga de El padrino se desarrolló un género aparentemente relacionado pero de muy distinta naturaleza donde se describía la vida cotidiana del mundo del hampa. De este pelaje era Uno de los nuestros (Martin Scorsesse, 1990) que tuvo el mérito de inspirar la imponente serie de TV Los Soprano. Ante el realismo y la sórdida mezquindad de estos horteras de bolera tenían que caer en pedazos los mitos y el aura romántica del la mafia italoamericana que creó El padrino; aquí no hay espacio para la melancolía del atormentado Michael Corleone porque sus protagonistas son depredadores voluntarios por instinto y vocación que no cuentan con más virtud que el de conocer las debilidades humanas para explotarlas y parasitarlas. Con todo, es un mundo en descomposición que sólo aspira a la supervivencia: de los años 30 al siglo XXI ha llovido demasiado y sólo si son lo suficientemente insignificantes podrán eludir la omnipotencia del Estado en nuestros días

Aunque escrita en 1994 y anterior a Los Soprano, Luna de casino (ES POP, 2012) pertenece al mismo género y es una notable novela de gangsters sórdidos manchados de sangre y grasa de salami. Sin melancolía ni deseos de redención y mucha decadencia. Una novela de malas rachas, boxeadores sonados, prostitutas de buen corazón, perdedores, corrupción y promotores deportivos que dejan en pañales a los casposos mafiosos de finales del siglo XX. El que haya visto la serie de Los Soprano reconocerá de inmediato el ambiente y sus protagonistas.

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Ficha técnica:
Luna de casino (Es Pop, 2012), de Peter Blauner.
Título original: Casino Moon (1994)
Tapa blanda con solapas.393 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

Cómo sobrevivir a John Rebus (y II)

Posted in Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Ian Rankin, Novela negra with tags , , , on 24 octubre 2012 by uncadaverenmiblog

Las novelas de la serie Rebus no se publicaron en español en orden. Las editoriales normalmente aprovechan una novela de éxito para presentar al autor traducido y sólo después, si se consolida, comienzan a publicar las atrasadas. Pero en la actualidad se encuentran ya publicadas en español la mayoría de ellas, por lo que si un lector de este blog no ha leído nada de Rebus y quiere introducirse yo le recomendaría que comenzase por la primera, Nudos y cruces (1987), que aparte de ser relativamente breve y de estar bastante bien es una presentación del detective que el autor realizó cuando aún no sabía siquiera si habría una serie. Es el Rebus más ingenuo, por decirlo de alguna manera, cuando aún no estaba totalmente maleado y todavía tenía familia.  De ahí se puede dar un salto de diez años hasta Black and Blue (1997), su primer gran éxito internacional y la consolidación del estilo Rebus más puro. Rankin es un autor con pocos altibajos por lo que a partir de esa novela y hasta la imprescindible La música de adiós (2007) que cierra la serie todas son buenas, aunque puestos a destacar alguna yo me quedaría con Resurrección (2002) y Una cuestión de sangre (2003).

Pero en algún momento de la serie el autor quiso que su detective envejeciese con él, con sus lectores y con los tiempos que nos ha tocado vivir, por lo que a Rebus le tenía que llegar la jubilación y a Rankin el dilema de qué hacer tras la marcha de su personaje. Bien por hastío o bien por dejar al personaje envejecer, no es infrecuente que  los escritores jubilen a sus personajes, pero sí lo es que vuelvan a dar con la tecla del éxito porque nunca llama dos veces. Rankin lo ha intentado con el policía de Asuntos Internos de Edimburgo Malcolm Fox, pero no cuenta ni de lejos con el carisma de su predecesor; tiene menos vuelo y, sobre todo, no es ni la mitad de divertido de lo que era John Rebus.

Mientras, los mitómanos se apuntan a las giras turísticas donde muestran “el Edimburgo de Rankin y Rebus”, un tour por los lugares sin ningún encanto en que transcurren sus novelas y los pubs favoritos del detective. A los demás nos queda  echar de menos al casi cochambroso policía y las risas que nos hacíamos. Y recordar la serie de Rebus como una de las mejores muestras de serie de novela negra como género literario en el que cada libro es en sí una unidad autocontenida pero que juntos  nos cuentan una historia menos evidente sobre una ciudad y unos personajes que evolucionan y maduran.

Pero en La música de adiós la despedida parecía tan definitiva como la de un perroflauta abandonando la Puerta del Sol y se podían haber aceptado apuestas sobre el tiempo que iba a tardar el autor de Fife en llamar a Rebus porque Rankin no se encuentra entre los autores que están dispuestos a prescindir de su mejor personaje. Probablemente cuando recibió la llamada era por la mañana temprano y se había quedado dormido en el sofá de su casa rodeado de comida china para llevar y restos de pizza; seguramente había en el suelo un whisky sin acabar de la noche anterior y en el plato de su tocadiscos un vinilo de uno de sus grupos de rock favoritos. Rankin ha aguantado cinco años sin molestarle y ni un día más, porque ya se ha anunciado el retorno del inspector para este otoño aunque aún no sabemos cuándo saldrá a la venta en español. El título de la novela –Standing in Another Man’s Grave– está tomado de una canción del  cantautor escocés Jackie Leven que podría formar parte de la banda sonora de una novela de John Rebus. Porque sabe a calles mojadas y al cierre de los últimos bares de la ciudad; a gente solitaria que vuelve a casa sola o, tal vez, si ha habido suerte, acompañada; a calles sin taxis libres y a noches en el sofá.

La música del adiós (RBA, 2009), de Ian Rankin

Posted in 5 fiambres, Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Ian Rankin, Novela negra with tags , , , , , , on 22 octubre 2012 by uncadaverenmiblog

Cómo sobrevivir a John Rebus (I)

Ya consagrado como uno de los más reconocidos escritores de novela negra de los últimos veinte años y próximo a finiquitar la serie de diecisiete novelas del inspector Rebus que le había dado la fama, Ian Rankin (Fife, Escocia, 1960) afirmó que Black and Blue –la octava de la serie- era su favorita y que sólo a partir de ésa consideraba que sus novelas fuesen realmente buenas.

Tal vez fue entonces cuando encontrase definitivamente el molde que reproduciría hasta el final de la serie; un cóctel formado por varios casos de asesinato que se entrecruzan, problemas de disciplina con sus jefes y compañeros, algo de anarquía, un punto de caos, muchas marcas de whisky, muchos pubs, y un trasfondo tomado de la actualidad de Escocia: petróleo, nacionalismos, burbuja inmobiliaria, matanzas en las escuelas, operaciones ocultas de las SAS, droga o asesinos en serie que nunca fueron encontrados. Incluso en Edimburgo, la realidad no anda escasa de acontecimientos con los que decorar su larga serie de novelas.

Tanto explotó la fórmula a partir del gran éxito de ventas y crítica que obtuvo con Black and Blue, que es un milagro que Rebus llegase a La música de adiós como inspector en activo de la policía de Edimburgo. Pero aunque le han acusado de reescribir una y otra vez la misma novela desde entonces, hay que reconocer que existe una evolución coherente desde el cabezota e idealista ex miembro de las SAS que nos muestra en Nudos y cruces –la primera novela de la serie- al Rebus casi grotesco de La música de adiós, de tan cínico, marginal y sarcástico que ha acabado mostrándose, tan cargado de alcohol como de ya indisumulada ira, sentimiento de culpa y soledad.

Años después, Rankin declararía que todo empezó cuando, siendo aún un doctorando de Literatura Inglesa, escribió su primera novela con la intención de revisitar un mito tan escocés como el de Jeckyll y Hyde, aunque resulta sorprendente que -según afirma- nunca pretendiese que le encuadrasen como autor de género ni esperase encontrar su primera novela de Rebus en el estante de los libros de novela negra de las librerías.  Extraña declaración del más significado representante del tartan noir que podría hacer pensar al lector que Rankin no se lee sus propias novelas antes de entregarlas a su editor pero que en realidad muestra el patrón de comportamiento clásico del escritor de novela negra; aquel que revela que aún sueña con pertenecer al club de los escritores respetables que forman aquellos autores de los que queda bien decir que se es lector. Vana aspiración de casi todos ellos principalmente cuando –como ocurre con Rankin– se es un autor adictivo que figura en el Guinness por haber colocado simultáneamente ocho novelas en la lista de las diez  más vendidas en EscociaRebus debe de estar partiéndose de risa.

Pero tal vez no sea eso. Tal vez se trate simplemente de que su sueño de estudiante fuese que un día alguien le incluyese en la noble lista de escritores escoceses ilustres y populares. Pero dado que en algún momento Rankin decidió separarse de la tradición del policiaco británico para adherirse al hardboiled americano, será más probable que alguien del futuro recuerde su nombre junto a los de James Ellroy, Dennis Lehane, Lawrence Block o Michael Connelly -con los que se encuentra directamente emparentado- que junto a los autores de novela policiaca británicos de hoy, de ayer, o los clásicos escoceses del siglo XIX con los que pretendía identificarse cuando empezó a escribir.

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Ficha técnica:
La música de adiós (RBA, 2010), de Ian Rankin.
Título original: Exit Music (2007)
Tapa blanda con solapas.487 páginas.
Calificación: 5 Cadáveres (Excepcional)

Fría venganza (Siruela, 2012), de Craig Johnson

Posted in 4 fiambres, Craig Johnson, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 3 abril 2012 by uncadaverenmiblog

Absaroka, el ficticio condado del estado de Wyoming donde se ambienta esta novela, estaría cerca del lugar donde Custer murió con la botas puestas y próximo a una hipotética reserva cheyene.

Siglo y medio atrás, a un pueblo como ése podría haber llegado en diligencia James Stewart con sus libros de leyes dispuesto a civilizarlo pero hoy, en vez de una herrería, un salón y una casa de comidas donde sirven bistecs con guisantes, encontraría una gasolinera Texaco, un bar de copas donde nadie juega a las cartas y una cafetería donde ponen desayunos que resucitan a los muertos. En un sitio así hoy hay una tienda de deportes en vez de un drug store y la casa de putas ni la nombran por lo que cabe asumir que hace tiempo que la derribaron y construyeron una guardería en su lugar. El triunfo civilizador del abogado Ransom Stoddard ha sido total. Por eso, cuando alguien avisa de que se ha encontrado un cuerpo en la llanura, el sheriff pensará de primeras que se trata de otra oveja muerta y delegará en su ayudante para que se acerque y eche un vistazo.  Es viernes por la tarde y hora de irse a casa pero no sin antes pasarse por el súper y comprar un pack de cervezas que le hagan compañía mientras pasa una excitante tarde-noche de viernes solo en su casa, frente al televisor.

Dado que Fría venganza es la primera novela de Craig Johnson (EE.UU., 1961) y la primera de la serie protagonizada por el sheriff Walt Longmire,  la primera parte del libro la dedica a presentarnos el pueblo y sus pintorescos personajes. Se diría que durante esta parte del libro, el autor se ha marcado como reto que todos y cada uno de los diálogos sean ocurrentes, imaginativos y cargados de ironía, y a la historia le cuesta arrancar; pero cuando lo hace es imparable.

Es entonces cuando se muestra que, a pesar de que el Oeste ya no es lo que era, Fría venganza es más un western que una novela negra. Más uno de Howard Hawks que de Ford. Con vaqueros viejos, cansados de dar vueltas; sheriffs con sombrero, escopeta, socarronería y amistades de esas en las que no hace falta decirse nada. Solitarios pero no necesariamente por elección propia; duros pero avergonzados de ser, en el fondo, unos sentimentales. Si aceptamos que la novela negra americana es una versión actualizada de los westerns, entonces diremos que esta novela es un western moderno ambientado en el siglo XXI que se desarrolla en el mismo suelo sobre el que Ransom Stoddard podría haber colgado su placa de licenciado en leyes hace siglo y medio; allí donde se ambientaron tantas películas maravillosas de esas que ya no se hacen.

En junio se ha anunciado el estreno de una serie de TV basada en las novelas de Johnson. Muestro a continuación el trailer.

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Ficha técnica:
Fría venganza (Siruela, 2012), de Craig Johnson.
Título original: The Cold Dish (2005)
Tapa blanda con solapas. 399 páginas.
Calificación: 4 Cadáveres (Muy buena)

En busca de Sherlock Holmes (y V)

Posted in Arthur Conan Doyle, Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 11 marzo 2012 by uncadaverenmiblog

“Nunca imaginé que esta clase de personas existiese sino en las novelas”.

Watson sobre Sherlock Holmes. Estudio en escarlata, 1887.

Tras la muerte de Arthur Conan Doyle surgieron en todo el mundo innumerables asociaciones que tenían por objeto comentar la vida y obras de Sherlock Holmes y que hablaban del personaje como si de alguien real se tratara. Dicen que Borges, que se encontraba entre los seguidores del detective inglés, comentó con cierto sarcasmo que “nunca tantos escribieron tanto para tan pocos”.

Pero había muchas cosas por aclarar, muchos vacíos y silencios en el canon que debían ser investigados. Sugerencias en los personajes y sus vidas que el autor no había desarrollado y que convertían a Holmes en un diamante en bruto. Con el paso de los años se convirtió en precursor de innumerables protagonistas del género negro o del detectivesco, desde el detective lógico y racional que desarrolló de una manera mucho más sofisticada (y tramposa) Agatha Christie hasta los detectives alcoholizados y con familias desestructuradas de la segunda mitad del siglo XX o de la forense Scarpetta o del Grissom de CSI o de House. Todos estos y muchos más tienen algo de Holmes y ninguno es él y comparado con ellos el inquilino del 221B de Baker Street resulta hoy algo ingenuo. Pero la vigencia de Sherlock Holmes 125 años después de la publicación de Estudio en escarlata se explica no tanto por lo que ACD escribió sino por lo que sugirió y dejó sin desarrollar, tal vez sin ser enteramente consciente de ello.

El cine no tardó en explotar a Sherlock Holmes. De las innumerables películas basadas en Holmes me quedo sin dudar con La vida privada de Sherlock Holmes (Billy Wilder, 1970). Cierto que la película no hace hincapié en los aspectos detectivescos y que incluso tiene algo de paródica. Pero Wilder supo guiarse por lo que se intuye de los relatos de ACD más que por lo que se lee. Es además una síntesis del universo Sherlock Holmes: con su misterioso hermano Mycroft, sus adicciones, su Inglaterra victoriana, las tiranteces que se adivinan en su convivencia con Watson y un trasunto de Irene Adler cuya foto colocaría en el envés de la tapa de su reloj de bolsillo. Su vida privada, en definitiva, a lo que Wilder añadió su sentido del humor y algo de melancolía. Muestro a continuación el comienzo de la película:

Mientras,  esperamos el estreno del Holmes de Garci, cuyo título provisional es “Holmes. Madrid Suite 1890”. Un proyecto que los oyentes de Cowboys de medianoche hemos tenido la oportunidad de acompañar en directo desde la puesta en marcha hasta su rodaje, que cuenta con guión de Garci y de Eduardo Torres Dulce y está protagonizada por el gran Gary Piquer.

Pero el origen de todo es el canon.  A él, en definitiva, hay que acudir para intentar comprender el mito y empaparse del mundo Holmes.  Hoy, 125 años después de la primera publicación y habiéndose escrito ríos de tinta sobre el mito, no se debería prescindir de una edición comentada como la magnífica publicada por  Valdemar traducida y comentada por Juan Antonio Molina Foix.

Edición: no me resisto a poner un trailer apócrifo de la peli de Garci que van a estrenar en breve. ¡Qué final! (el del trailer). ¡Qué ganas de ver la peli!

En busca de Sherlock Holmes (III)

Posted in Arthur Conan Doyle, Escritores británicos, Escritores europeos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , , on 6 marzo 2012 by uncadaverenmiblog

¡Vamos, Watson, vamos!  -gritó- ¡El juego está en marcha. Ni una palabra! ¡Vístase y vamos!

(La aventura de Abbey Grange, 1904)

Holmes y Moriarty cayendo a las cataratas de Reichenbach

Holmes y Moriarty cayendo a las cataratas de Reichenbach (Sidney Paget, 1893)

Como biógrafo de Sherlock Holmes, Watson tiene sus limitaciones, contradicciones y silencios. Si en la primera novela nos describe un Holmes obsesivo y algo bruto que, salvo lo referente al crimen y a algunas áreas científicas, despreciaría cualquier conocimiento que no le resultara práctico, en El signo de los cuatro (1890), podemos leer:

Tuvimos una cena alegre. Cuando quería, Holmes hablaba por los codos […] Habló en rápida sucesión de una serie de temas: autos sacramentales, cerámica medieval, violines Stradivarius y los buques de guerra del futuro, tratando cada materia como si la hubiera estudiado expresamente

Son tiempos de cambios y novedades. Londres es la capital del mundo y el rompeolas del Imperio, y en la segunda novela Holmes ya ha pasado a ser un sofisticado autodidacta que se interesa por todo. Este Holmes será el que perdure a lo largo del canon:  el melómano que disfruta del buen vino, el interesado por la pintura moderna que habla siete idiomas, que cita a Goethe, Shakespeare o Flaubert … y por supuesto, que ha leído a Poe.

Si además hubiera podido leer a los autores de novela negra del siglo XX habría caído en la cuenta de que hay un abismo que le separa de los detectives que vendrán. Para Holmes el criterio de selección de casos es lo desafiantes que le parecen más que la posible obligación moral hacia sus potenciales clientes. Esto último será la motivación de la mayoría de los personajes que vengan después, sobre todo de los americanos, pero no fue intención de Arthur Conan Doyle la de crear un héroe vengador y justiciero, el detective fundamentalmente moral que triunfará en el siglo XX.

Ilustración de Su último saludo (1917), de Alfred Gilbert

PD James afirma que parte del éxito de la novela detectivesca británica anterior a la II Guerra Mundial radica en garantizar al lector que ocurra lo que ocurra siempre se restablecerá el orden establecido. Holmes es un hombre satisfecho con la época que le ha tocado vivir y aunque posea una cierta tendencia a seguir su moral privada antes que la social, el lector puede confiar en que, en definitiva, con el detective consultor siempre se restablecerá el orden. A pesar de sus excentricidades, Holmes se encuentra lejos de poder ser considerado como un transgresor, pero lo que deja bien claro Watson –y en esto no tenemos por qué pensar que nos oculta algo- es que lo que mueve al detective es el divertimento; le entusiasman los retos, la excitación de averiguar algo que se aparece como imposible; encontrar un rival a su altura y derrotarlo.  El juego, eso es lo que le pone.

Habrá algunas excepciones, por supuesto, y el hombre que grabó a balazos las iniciales VR (Victoria regina) en la pared de la sala de estar del 221B de Baker Street, no podrá rehusar cuando a principios del más terrible mes de agosto de la historia del mundo, el primer ministro británico solicite su colaboración para desenmascarar a un espía alemán. Es el inicio de la I Guerra mundial y el mundo de HolmesWatson está a punto de desaparecer; ese mundo donde se iba a la guerra en busca de aventuras y en el que enfrentarse con criminales era un juego. Pero antes del final, Sherlock Holmes saldrá de su retiro para realizar una última jugada.

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