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Huérfanos de Brooklyn (Mondadori, 2001), de Jonathan Lethem

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Jonathan Lethem, Novela negra with tags , , , on 23 mayo 2009 by uncadaverenmiblog

Érase una vez, en Brooklyn

Huérfanos de BrooklynJonathan Lethem (Nueva York, 1964) no es un autor más de novela negra: es un escritor de moda mimado por la crítica literaria y miembro de una generación de escritores de EE.UU. a la que el marketing editorial incluso ha etiquetado con un nombre propio. De hecho, ni siquiera  se trata -como suele ser habitual en este género- de un escritor especializado en novela negra, aunque fuese Huérfanos de Brooklyn la que le permitió dejar de ser un autor minoritario y le reportase fama, premios literarios y reconocimiento.

El libro cuenta la historia de cuatro huérfanos adolescentes de un orfanato de Brooklyn que son  apadrinados por Frank Minna: un mafioso de poca monta que les ofrecerá un modo de vida, un modelo de padre, un hogar, una familia. Una familia sui generis, pero familia a fin y al cabo. La única que conocerán.

Sólo que han pasado los años. Aquellos huérfanos se han adentrado en la treintena y, en cierta medida, siguen siendo aquellos cuatro chavales del orfanato de Brooklyn sin familia y sin futuro, esperando aún entender algo que en su imperfecta familia no han aprendido: en qué consiste ser adulto. Cuando su mentor muere asesinado, Lionel Essrog, el tarado del grupo de huérfanos, el antihéroe, el enfermo de Síndrome de Tourette, se propondrá hacer justicia y descubrir al asesino. Por el camino descubrirá de nuevo quiénes son sus hermanos adoptivos, quién era su padre y mentor y quién no podía ser su madre. Un viaje de la adolescencia a la madurez que tenía pendiente. Porque de eso trata la novela: de familias, de padres, de madres, de hermanos, y de crecer.

Jonathan LethemY también de cultura pop. Lionel Essrog es Dustin Hofman en Rain man, Bogart en El sueño eterno, Robert de Niro en Érase una vez en América. Y muchos otros, porque es un compendio de personajes de películas, cómics y novelas que el autor vuelca en sus personajes junto con toda su cultura pop y los recuerdos de su propia y atípica familia. La cultura pop de su adolescencia, naturalmente, la de Rapper’s Delight y Prince; la de Star Wars, Centauros del desierto; y también los clásicos en blanco y negro que pertenecen a la adolescencia de todos porque es entonces cuando los conocemos y los entendemos por primera vez. Porque, como le pasa a Essrog, como nos pasa a todos, es entonces y sólo entonces cuando  hacemos nuestra esa cultura pop, dejando un poso que recordaremos toda nuestra vida.

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Ficha técnica:
Huérfanos de Brooklyn (Mondadori, 2001), de Jonathan Lethem.
Título original: Motherless Brooklyn (1999)
Calificación: Popera. 3 Cadáveres (buena).

Fuego (Ediciones B, 2008), de Sara Paretsky

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Sara Paretsky with tags , , on 21 abril 2009 by uncadaverenmiblog

Fuego, de Sara ParetskySegún cuenta la biografía de su sitio oficial en Internet, la publicación en 1982 de la primera novela de Sara Paretsky (Kansas, EE.UU, 1947) protagonizada por la detective V. I. Warshawski, habría supuesto una revolución en un género donde las mujeres sólo tenían cabida como víctimas o mujeres fatales. No creo que Agatha Christie y su señorita Marple estuviesen muy de acuerdo con lo anterior, pero sí es posible que la detective de Sara Paretsky haya sido la  primera mujer en aceptar directamente la herencia de Philip Marlowe, cosa que la venerable y perspicaz anciana inglesa jamás hubiese pretendido hacer.

Pero por el camino, Sara Paretsky ha cambiado algunas cosas. Donde Marlowe se bebería hasta el agua de los floreros y cenaría un bistec con patatas en la soledad de cualquier cuchitril de la ciudad, Victoria Warshawski bebe buen vino italiano con su novio, come comida oriental con mucho tofú y demás proteínas vegetales, corre todos los días con sus perros, juega al baloncesto y, desde luego, de fumar ni hablamos. Por si fuera poco, de la enérgica Victoria Warshawski conocemos su vida social, sus amistades, sus amoríos, sus celos y su agenda profesional.

Y el resultado no es malo, aunque hay que reconocer que el canon riguroso del detective creado por los clásicos incluía saber de ellos, de su vida sara-paretskypersonal, de sus opiniones e incluso de lo que sienten sólo lo justo; es decir, sólo lo que se puede deducir de lo que dicen y hacen y  en el caso que nos ocupa, no sólo no ocurre eso sino que  Sara Paretsky -feminista militante- no ha podido resistir la tentación de practicar su activismo político a través de su personaje. Era demasiado tentador.

Es cierto que, a pesar de todo,  Victoria Warshawski es de la cuerda de Marlowe. Se nota en su determinación de llegar al final de caso impuesta como un deber personal hacia las víctimas. Pero uno echa de menos el humo del tabaco, los bares olvidados por todos excepto por su clientela, las frases ingeniosas con las que Marlowe se descojonaba solo. De alguna manera, la compasión de Marlowe brillaba más por el hecho de que él tenía algo de marginal, cosa que desde luego no tiene V. I. Warshawski y sus aires de superioridad moral e intelectual.

Y echo de menos que me dejen contemplar el panorama que describe el autor -sus personajes frágiles, vulnerables, necesitados de esperanza-  sin que la autora se vea en la obligación de darme explicaciones sobre la causa de sus problemas. Principalmente cuando no lo sabe ni ella y los responsables que ha encontrado para tanta desesperación, son unos magnates caricaturizados y pasados de moda a los que la modernidad de la detective no les ha alcanzado y que, sinceramente,, no me imagino dirigiendo un emporio de hipermercados tipo Wall-Mart de comienzos del siglo XXI.

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Ficha técnica:
Fuego (Ediciones B, 2008), de Sara Paretsky.
Título original: Fire Sale (2005)
Calificación: Políticamente correcta. 3 Cadáveres (buena).

Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008), de Stieg Larsson

Posted in 3 fiambres, Escritores europeos, Escritores nórdicos, Hombres que cuentan crímenes, Novela negra, Stieg Larsson with tags , , on 13 enero 2009 by uncadaverenmiblog

Si junto con las ventas millonarias existe algún indicador que muestre el éxito de una novela, éste es la rapidez con que se la lleva al cine.  Y este aclamado best seller va a batir todos los registros a juzgar por la rapidez con que se estrenará en Suecia la película basada en Los Hombres que no amaban a las mujeres.

Es inevitable comparar la exitosísima primera novela de Stieg Larsson (Suecia 1954-2004) con la serie del detective Wallander creada por Henning Mankell que nos mostró la Suecia moderna. Ese país nórdico se nos sigue apareciendo como un extraño lugar habitado por personas solitarias y solas, con una rara manera a la vez confianzuda y distante de tratar a los desconocidos y en el que, a pesar del calentamiento global, sigue haciendo frío, mucho frío.

Los hombres que ...Pero ahí acabaron las semejanzas, porque mientras Wallander contempla con  asombro cómo se derrumba el paraíso socialdemócrata,  echa de menos a su disgregada familia,  siente el dolor de acercarse a la vejez en soledad y tiene una vida afectiva que –cuando la tiene- es un desastre, Larsson ha creado un héroe que parece estar por encima de estas pequeñeces y que es la clave de una novela con unas asombrosas pretensiones moralizantes.

Y es la clave porque, en una novela que intenta abordar el espinoso asunto del maltrato a las mujeres, el protagonista es el ejemplo moral que nos propone el autor; es el hombre que sí ama a las mujeres y el contrapunto a tanta violencia, maldad y sufrimiento.  Un contrapunto que parece solucionarlo todo con empatía, talante y sinceridad, y al que no le importa asumir con naturalidad el fin de su matrimonio y no poder ver crecer a su hija por no haber querido prescindir de lo que llama su adicción: las relaciones con una amiga de juventud que, a su vez, comparte con el marido de ésta.

Con una agenda amorosa apropiadamente sincronizada por el autor, nuestro protagonista gestiona su pequeño harén sin más contratiempos y así el autor evita meterse en líos. Y me da a mí que no menea mucho más la cosa no vaya a ser que se muestre, negro sobre blanco, que donde parecía que había respeto en realidad lo que hay es indiferencia; donde había comprensión, interés; donde había madurez, falta de pasión y, en definitiva, Stieg Larssonincapacidad para amar. Y si algo así se insinuase, adiós al nuevo y pueril modelo de hombre sueco con el que este nuevo doctor Ochoa pretende solucionar el problema de las relaciones entre hombres y mujeres allí donde el omnipresente Estado de Bienestar sueco ha fracasado. Y adiós a la moralina progre.

Es en la trama estrictamente policiaca donde la novela se muestra más consistente: allí donde Mankell nos aburre dando una y otra vuelta a los mismos elementos de la historia, Larsson desarrolla una, si no brillante, sí ágil trama que en realidad son varias –de ahí la longitud del libro– que se suceden y superponen con rapidez. Nada muy original pero si –como es el caso– está bien planteado, a los aficionados nos gusta revisitar estos tópicos aunque lo hayamos leído en innumerables ocasiones, y a los no tan aficionados les gusta porque lo ven hasta novedoso. Así que todos contentos.

Y si la moralina progre del protagonista en materia de moral sexual es un disparate, lo del trasfondo político es ya un delirio. Porque sólo así se mankellpuede calificar a una historia en la que la desconfianza lleva a los protagonistas a solucionar sus problemas completamente al margen de las instituciones y del Estado de Derecho mientras, al mismo tiempo, el autor se muestra como el último verdadero creyente de la socialdemocracia sueca y ajusta cuentas con los enemigos del Estado de Bienestar.

Ni nuestro Mankell habría hecho el ridículo de ese modo ni nuestro Wallander se hubiera dejado utilizar para tan burdas y pueriles intenciones. Léase si no La quinta mujer, quizás la mejor novela de Wallander, cuyo trasfondo es también el maltrato a las mujeres. Pero esta vez, de verdad. Por eso, porque es verdad, aunque esté solo y sea un desastre, queremos tanto a Wallander. Y por eso Mankell perdurará. Larsson, no estoy nada seguro.

Y para quien no conozca al entrañable detective sueco, aquí va un trailler de la miniserie Wallander, recientemente estrenada por  la BBC, y protagonizada por Kenneth Branagh:

Y aquí tenéis el trailler de la versión sueca que fue emitida por LDTV:

Así que ya sabéis: si os encontráis en Suecia y tenéis algún problema, acudid al inspector Kurt Wallander.

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Ficha técnica:
Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008), de Stieg Larsson.
Título original: Mænd der hader kvinder (2005)
Calificación: Pretenciosilla. 3 Cadáveres (buena).

Entre dos aguas (Umbriel, 2007), de Rosa Ribas

Posted in 3 fiambres, Escritores españoles, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra, Rosa Ribas with tags , , on 9 enero 2009 by uncadaverenmiblog

ribas3Entre 1959 y 1973 emigraron a diferentes países de Europa más de un millón de españoles por causas económicas. El número no puede estar mejor documentado: el Instituto Español de Emigración coordinaba las relaciones con los países de destino y sus empresas. A los candidatos se les sometía a una revisión médica y a una entrevista y, si resultaban aptos, se les ofrecía pasaporte, un billete de tren y un contrato de trabajo por un año.

Los milagros, como la magia, dejan de serlo cuando se conoce el truco. El milagro económico español, lejos de ser obra de este caudillo, ese ministro o aquel plan de estabilización, recayó sobre las espaldas de millones de españoles  con los que las generaciones posteriores tenemos una deuda contraída que difícilmente podremos pagar.

Vívían modestamente, prosperaban, regresaban, volvían, se enamoraban, se casaban, tenían hijos y mandaban remesas. En la época de mayor esplendor, en los desfiles de la Casa de España de Frankfurt que se celebraban con motivo del día de la raza, todas las regiones estaban representadas por los emigrantes y  vestían a los niños con los trajes regionales.  Allí los españoles mataban la nostalgia, comían platos de su tierra, jugaban al mus y recordaban sus lugares de origen. Muchos se quedaron allí a vivir y a morir.

rosaeda3Que a la comisaria Weber-Tejedor le asignen la investigación de la muerte de un viejo emigrante español que ha aparecido ahogado en las aguas del río Mena, en Frankfurt, parece la opción adecuada pues, como indica el juego de palabras de su apellido – weber significa tejedor en alemán – la protagonista de la novela es una germano-española, hija de la emigración.

Y si la Hauptkommissarin Weber-Tejedor es la persona adecuada para llevar esta investigación, el género policiaco clásico es el adecuado para que Rosa Ribas recorra  el pasado y lo que quedó de él en ésta su segunda novela, y muestre cómo han cambiado los tiempos, los españoles, los europeos y  la inmigración.

La novela está francamente bien. Sólo un pero a la trama: dudo tanto de que los monasterios españoles poseyesen valiosas riquezas escondidas, como de que la inmigración española estuviese muy pendiente de hacer oposición al franquismo. Estas invenciones mejor las hubiese dejado para Cuéntame.

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Ficha técnica:
Entre dos aguas (Umbriel, 2007), de Rosa Ribas.
Calificación: Melancólica.  3 Cadáveres (Buena).

Un cadáver en el Koryo (Factoría de ideas, 2008), de James Church

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, James Church, Novela negra with tags , , on 30 diciembre 2008 by uncadaverenmiblog

un-cadaverAlgo raro debemos tener los lectores compulsivos de novela negra para que, una mañana de tus vacaciones, te encuentres abriendo un libro  ambientado en uno de los dos o tres países del mundo con menos encanto para tomarse unos días de descanso.

Aunque, hete aquí, que Corea del Norte tiene cosas sorprendentes para ofrecer al turista.  Cuenta, para empezar, con el  hotel Koryo, el mejor hotel del país, cuyas raídas moquetas engañan al visitante pues dispone de TV en color en todas las habitaciones donde se sintonizan hasa tres canales. Y como atracción turística especial, hay siempre alguien escuchando hasta lo que piensas, y no es el servicio de habitaciones. ¡Ah! bueno, además, ocasionalmente aparecen finladeses muertos en sus habitaciones.

Si el visitante está de humor y no le importa dormir en las estaciones mientras soporta retrasos de  trenes de varios días, también puede dejarse guiar por el autor de esta novela – un oficial retirado de la CIA especializado en el lejano oriente – y realizar un melancólico tour por las zonas rurales del país y el ondulado paisaje de los suaves montes norcoreanos, por lugares que no aparecen en Google Maps y donde pareciera  que todo el mundo pregunta y responde utilizando metáforas.   Todo esto acompañado por los versos de poetas coreanos milenarios que nunca supieron lo que era un responsable de seguridad local.

Hotel Koryo, en Pyongyang

Hotel Koryo, en Pyongyang

Y si estas atracciones no son lo suficientemente exóticas, el visitante puede contemplar a la auténtica víctima de esta novela negra como el carbón:   gente de carne y hueso que se pregunta si es para esto para lo que libraron una guerra contra el Japón y, poco después, una sangrienta guerra olvidada que destruyó lo que quedaba del país. Pero así suelen comportarse los totalitarios: primero te piden que mueras defendiendo la nación y luego te matan si se te ocurre defenderte a tí mismo.

Si además de todo esto uno acabase la novela sabiendo en qué ha consistido la trama, ya sería para nota. Porque pase que pueda haber en Corea del Norte un policía con un sospechoso parecido a Philip Marlowe, pero no estaría de más que uno acabase la novela y supiese qué pintaban los finlandeses, el cadáver en el Koryo, el agente de Inteligencia irlandés o los coreanos japoneses. Valga como resumen que, como primera novela del autor, se lee con interés y curiosidad, y consigue transmitir la melancolía de un país tan sufriente como fallido.  Pero me temo que en la próxima tendrá que mejorar  la trama y proponer una que tenga algo más de sentido.

Mientras, voy a ver si para variar me compro una novela ambientada en Chamberí o, mejor, en mi propio barrio, Chamartín, para que pueda recorrer paseando los lugares en que se desarrolla la trama y ver si realmente son como los pintan. Aunque por otro lado ¿por qué voy a leer una novela ambientada en el barrio en el que vivo y crecí? No, eso dejémoslo para los escritores barceloneses que escriben para su fiel público local y algún despistado en Madrid, y consideran a un pésimo escritor como Vázquez Montalbán el no va más.

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Ficha técnica:
Un cadáver en el Koryo (Factoría de Ideas, 2008), de James Church.
Título original: A Corpse in the Koryo (2007)
Calificación: Exótica. 3 Cadáveres (Buena).

Chicago way (Rocaeditorial, 2008), de Michael Harvey

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Hombres que cuentan crímenes, Michael Harvey, Novela negra with tags , , on 12 diciembre 2008 by uncadaverenmiblog
En El halcón maltés, Sam Spade replicará a la asesina de la que se ha enamorado cuando ésta le suplique que no la entregue a la policía:

Mírame y dime la verdad —le dijo [ella]—. ¿Te hubieras comportado así si el halcón hubiese sido auténtico y hubieras recibido tu parte?

—¿Qué importa eso ahora? No estés tan segura de que tengo tan poca honradez como algunos dicen. Esa fama puede ser conveniente, pues te trae a la puerta asuntos caros y te facilita las cosas al luchar contra el enemigo.

Brigid O’Shaughnessy, la hermosa mujer fatal que ha matado al socio de Sam Spade no entiende nada: sabe que Spade – como tantos antes que él – está colado por ella pero aún así está dispuesto a entregarla, así que se pregunta si en el fondo no será todo una vulgar cuestión de dinero. Definitivamente ha entendido al personaje de Dashiell Hammet tan poco como muchos novelistas modernos de novela negra.

Porque así eran los personajes de Hammett: se enamoran de asesinas, tienen mala fama, hacen el primo, pero tienen claro quién es el enemigo. Ahora bien, hay que tener el talento de Hammett hacer sentir al lector la emoción de un hombre que entrega a la silla eléctrica a la mujer que ama. Y eso no se imita. Como diría Johnny Caspar en Muerte entre las flores (adaptación de dos novelas de Dashiell Hammett), estamos hablando de ética, estamos hablando de carácter, estamos hablando de amistad. Estamos hablando de novela negra y de literatura de la buena.

¿Y tiene algo de esto la novela de Michael Harvey?

Desde la primera página, cuando el detective privado y ex-policía protagonista de la novela recibe en su despacho la visita de un antiguo compañero del cuerpo para hablarle de un viejo caso, uno ya sabe el tipo de novela que se le ofrece:

Detecté a Gibbons antes de verlo […] Desde la cintura a los hombros era de una sola dimensión: enorme. […] por los orificios de sus narices se podían divisar los cuartos trasteros de los últimos callejones de Chicago.

Está claro que imitar a Chandler no va a salvar su novela, pero si comparásemos a todos los novelistas con el autor de Adiós Muñeca, pocas novelas salvaríamos de la quema.

Y Sin ser Adiós, Muñeca, Chicago Way es una novela más que digna. Añade además algunos elementos que el autor domina a la perfección como son el ritmo frenético, y el mantener la historia siempre por delante del lector, aunque para ello haya metido en la novela todo lo que se le ha ocurrido: viejos crímenes sin resolver, asesinos en serie, corrupción, mafia, voces del pasado que claman venganza. Quizá demasiada cosa. Pero el americano Michael Harvey es guionista de series de TV y sabe como meter en un episodio de 40 minutos una historia que un guionista europeo habría contado en una película de 3 horas.

Ya se ha publicado su segunda novela, The Fith Floor, ambientada también en Chicago y de la que hay disponible un trailer en YouTube aunque todavía no ha sido publicada en español.

Su primera novela es desde luego recomendable así que posiblemente, compraré también esta segunda. Aunque en el fondo todos sabemos que cuando hablamos de novela negra hablamos de algo más: hablamos de ética, hablamos de carácter, hablamos de amistad.

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Ficha técnica:
Chicago Way (Rocaeditorial, 2008), de Michael Harvey.
Título original: Chicago Way (2007)
Calificación: Una digna actualización de los clásicos. 3 Cadáveres (Buena).

Alibi Club (Factoría de ideas, 2008), de Francine Mathews

Posted in 3 fiambres, Escritores de EE.UU., Francine Mathews, Mujeres que cuentan crímenes, Novela negra with tags , , on 28 noviembre 2008 by uncadaverenmiblog
La biografía de la señora Mathews (Nueva York, 1963) resulta bastante sugerente: hija de un general de la Fuerza Aérea de EE.UU., es la menor de seis hermanas. Educada en una renombrada escuela católica para señoritas de Washington, donde creció (es curioso como los americanos no “son” de un lugar sino que “crecen” en un sitio determinado), se licenció en Historia Europea en Princetown, sacó un master en Standford (no logró terminar el doctorado) y pasó a trabajar como analista de la CIA durante 4 años. Es decir, se diría que tiene los estudios y la experiencia suficiente como para escribir una novela de espionaje ambientada en París en mayo de 1940.

Alibi Club entra de lleno en el género del espionaje aunque, dado que está basada en hechos reales – la evacuación de los laboratorios y los secretos de la investigación nuclear francesa tras el derrumbe del ejército francés en mayo de 1940 – se la puede considerar también una novela histórica en la que incluso aparecen personajes reales de segunda fila.

Según dicen en la solapa del libro, John Le Carré habría afirmado que Francine Mathews escribe historias de espionaje como la mejor. Es decir, que escribe novelas como él, que ha sido sin duda el mejor; por lo menos antes de que la temática de sus novelas consistiese en alertarnos de lo malos que son los americanos y del peligro que supone para la democracia en el mundo la existencia de EE.UU.

Y hay que decir que la novela es bastante “LeCarreriana”. Abundan en el libro las mujeres decididas y los hombres llenos de dudas que tratan de seguir sus propios principios mientras se preguntan, llenos de sentimiento de culpa, por qué no son capaces de hacer felices a las mujeres que aman. Además está París, que algo debe tener para que los escritores americanos se derritan por esa ciudad y la describan con tanto amor.

Los protagonistas son un grupo de expatriados estadounidenses en París que se ven envueltos en una trama de espionaje: unos aficionados jugando a su pesar en la primera división del espionaje europeo en plena guerra. Esto no cabe duda de que es muy americano y lo hemos visto en infinidad de novelas y películas de EE.UU.: el vulnerable hombre de la calle tomando sus propias decisiones y desafiando a fuerzas muy superiores a pesar de que, aparentemente, el reto les supera. Y hay que reconocer que este planteamiento suele funcionar muy bien y esta novela no es ninguna excepción.

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Ficha técnica:
Alibi Club (La Factoría de Ideas, 2008), de Francine Mathews.
Título original: Alibi Club (2006)
Calificación: Unos americanos en París. 3 Cadáveres (Buena).

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