En busca de Sherlock Holmes (IV)

¿Cuántas veces le he dicho que cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, aunque improbable, tiene que ser la verdad?

Sherlock Holmes. El signo de los cuatro (1890)

Watson contempla la figura de Holmes desde el exterior del 221B de Baker Street (S. Paget)

Leo en una novela de Ian Rankin que  no es posible visitar la casa natal de Arthur Conan Doyle en Edimburgo pues hace años que la derribaron para construir un McDonald’s. Como desagravio, levantaron una estatua de Sherlock Holmes en la plaza donde se encontraba la casa que de alguna manera simboliza la victoria del detective sobre su creador. Sir Arthur debe de estar todavía revolviéndose en su tumba. Pero a cambio sí es posible visitar el londinense 221B de Baker Street que sólo existió tras una renumeración de la calle llevada a cabo tras la muerte del autor escocés. La casa es propiedad de un banco –hoy incorporado al Banco Santander- que desde hace años atiende la correspondencia dirigida a Sherlock Holmes procedente de todos los países del mundo. Lo real se derriba y lo ficticio de asume como real: ésta es otra regla no escrita del Gran Juego. Aunque considerar el canon como real provoque no pocos problemas de interpretación nada fáciles de superar.

Entre los intereses de Holmes figuran también las drogas y éste constituye uno de los aspectos más espinosos del canon. No estoy seguro de que en este caso el modo en que se trata su adicción a la cocaína sea enteramente responsabilidad de Watson sino más bien del autor. Tal vez ACD tan sólo pretendía añadir un toque de sofisticación a un personaje aficionado a experimentar con todo. Según nos dice WatsonHolmes abandonaba su hábito cuando se encontraba excitado por la investigación de un caso y sólo recurría a él como medio para combatir el tedio.

Epílogo de “El valle del miedo”, 1915. Ilustración de Frank Wiles.

Seguro que algún miembro de las innumerables asociaciones holmesianas que hay repartidas por el mundo ha analizado si es coherente el comportamiento descrito por Watson con el de un cocainómano, pero en las caracterizaciones del siglo XXI destinadas a públicos de todas las edades se pasa de puntillas por este rasgo del detective cuando no se ignora abiertamente.

Por lo demás, hay demasiados silencios al respecto. ¿Abandonó Sherlock Holmes su hábito en algún momento? Si es así, ¿cuándo? ¿Padecería síndrome de abstinencia? ¿Le ayudaría Watson a superarlo? Si no es así ¿cómo asumir la degradación mental que el observador Watson debió de apreciar en Holmes por causa del consumo prolongado de cocaína y que no se menciona en todo el canon? ¿Cómo se abastecería? ¿Pediría a los Irregulares de Baker Street que le adquiriesen cocaína en los bajos fondos de Londres? ¿Acudiría disfrazado a la esquina donde se encontrase su camello de confianza? ¿Qué pensaría de esto el inspector Lestrade? Last but not least … ¿Estará relacionado su consumo de drogas con el hecho de que no se le conozcan relaciones estables?

Irene Adler, disfrazada, saluda a Holmes que entra en el 221B, también disfrazado. Sidney Paget, 1891.

La sexualidad de Holmes ha hecho correr ríos de tinta. Era inevitable que en algún momento surgiese la teoría de la homosexualidad reprimida del detective pero también los ha habido que han sostenido su asexualidad más absoluta o que han defendido su recurso continuado a la prostitución. En el mundo holmesiano, cuando la información escasea se debe acudir a las tradiciones apócrifas y según éstas Irene AdlerHolmes se encontraron de nuevo tras el retiro del detective e incluso tuvieron un hijo. Cierto que Watson fue categórico cuando afirmó que el amor era algo inimaginable en Holmes pues “su inteligencia fría, llena de precisión, pero admirablemente equilibrada, era en extremo opuesta a cualquier clase de emociones”. Pero ¿quién podría realmente creerse algo así? ¿Quién querría? ¿Se puede aceptar que alguien así se encuentra realmente equilibrado? El lector tiene derecho a creer que Watson hace trampas. Holmes se excita, se entusiasma, ama la vida, la literatura, la música, el arte. Las emociones no le son ajenas y, además, ¿puede aceptarse que le interese todo menos las mujeres? Resulta más creíble un Holmes tan cortés como tímido y tan vanidoso como inseguro con vergüenza de reconocer sus pasiones más profundas y que contó con un amigo cómplice que nunca desveló este aspecto de su personalidad. Un Holmes capaz de suscitar la admiración de Irene Adler pero inseguro a la hora de enamorarla.

Mary Morstan, la mujer de Watson. Ilustración de Sidney Paget, 1890.

La relación de Watson con las mujeres tiene menos misterio: apuesto y enamoradizo, afirmaba orgulloso que su experiencia con el sexo opuesto se extendía a naciones de tres continentes. Dado lo formal que era, diversas autoridades en la materia le asignan hasta seis esposas lo que llevó a Dorothy Sayers a afirmar que:

Parece existir una conspiración para proporcionar a Watson más esposas que Enrique VIII aunque sólo una se menciona en las historias del canon y sólo una parece haber dejado una huella duradera en su corazón.

Muchos holmesianos han querido tanto a Watson que se han inventado esposas que le permitiesen tomar distancia con Sherlock y aliviasen su soledad pero Sayers hubiese preferido que su matrimonio con Mary Morstan no se hubiese quedado en un hecho pasajero concluido con la muerte de ésta sólo tres años después de la boda.

Porque hay muchos Sherlock Holmes y si excluimos las teorías más disparatadas -como aquella que identifica a Holmes con Jack el Destripador– gran parte de ellos están en el canon. Tal vez parte del éxito del mito radique en lo que ACD sugirió más que en lo que el doctor Watson nos contó.

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7 comentarios to “En busca de Sherlock Holmes (IV)”

  1. Flames Says:

    No digo que sea el único Dr. Watson, pero Jack Raine, el que acompañaba a Basil Rathbone, era muy simpático.

    En cambio Sherlock Holmes es antipático tanto en el Canon como en el Cine. Es una de las claves: lo admiramos pero sin identificarnos con él.

    De esa idea han salido un montón de personajes: Dr. House, por ejemplo.

  2. uncadaverenmiblog Says:

    A mí el Watson de Jack Raine me parece demasiado simplón, y el Holmes de Basil Rathbone demasiado perfecto y sosito. Si tengo que quedarme con un Holmes lo hago con Robert Stephens que lo interpretó en La vida privada de Sherlock Holmes de Billy Wilder, la mejor película de Holmes en mi opinión.

    A mí House me encantaba, aunque acabó cansándome y me quedé en la cuarta temporada. Es verdad que está basado en Holmes y Wilson hace de Watson. Pero le añadieron un sentido del humor que es de lo mejor que he visto en mucho tiempo.

    Saludos.

  3. Flames Says:

    Iba a mencionar esa película de Wilder. Ese Holmes está muy bien.

    Pero si por algo recuerdo esa película es por una escena muy de las comedias de Wilder. Es una de las escenas más desternillantes que he visto en una película. Es la escena de Watson bailando con las bailarinas rusas…. y que se van sustituyendo por los bailarines.

    PD: he descubierto que en YouTube se pueden encontrar VideoLibros sobre las aventuras de Sherlock Holmes.

  4. uncadaverenmiblog Says:

    Sí, lo estaba escribiendo en el que espero sea mi último post de Sherlock Holmes. No a todos los holmesianos les gusta esa peli porque el aspecto detectivesco pasa a segundo plano y la peícula tiene momentos que son incluso paródicos, pero es una de las pocas, si no la única, que va más allá del canon. Vamos, que trata de las cosas que sugiere ACD más que de las que escribió. Además, tiene el toque Wilder, como se ve por ejemplo ene sa escena.

    Saludos.

  5. Fiedrich Says:

    Afirmativo. Fántástica serie sobre el Sr.Holmes. Ya parece una persona más real que ficticia. En fin, me ha sorprendido la gente que sigue enviando cartas a su casa… ficticia. ¿Donde estamos?… ¿sabemos donde estamos?…
    He dicho.

  6. He encontrado una web genial que tienen todos los capitulos con mas de un enlace por capitulo por si falla uno.
    http://sherlockonline.blogspot.com/
    No es muy famosa pero se lo merece. Difundanla.Un saludo gente

  7. Hello! My name is Blanche Magallon and I live in Spring Lake Park,MN. I have read your blog post about En busca de Sherlock Holmes (IV) | UN CADAVER EN MI BLOG and I want to say that I am quite impressed with your professionalism on the subject!

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