El hombre inquieto (Tusquets, 2009), de Henning Mankell

Qué tiempos aquellos en los que resultaba novedoso la aparición de un autor de novela negra sueco. Hoy, casi veinte años después de la publicación de la primera novela de Wallander que nos mostró a los aficionados la Suecia moderna, la serie llega a su fin y el final viene acompañado por los recuerdos y la nostalgia que produce el haber cumplido años junto al personaje. Y es inevitable sentir melancolía porque los que vengan serán mejores o peores, pero ya ninguno de ellos será como Kurt Wallander.

Cierto es que el que nos deja es Wallander y no Henning Mankell (Estocolmo, 1948), pero el personaje y su mundo en la pequeña Ystad, en el sur de Suecia, han estado siempre muy por encima de las tramas que Mankell nos proponía. Más aún cuando –como ocurre con El hombre inquieto– nos presenta una forzada conspiración internacional en la que, un tanto a destiempo, trata de ajustar cuentas con la Guerra Fría y su –al parecer- poco satisfactorio final.

Le ha pasado a Le Carré y le pasa a Mankell: con el tiempo la desorientación y las pretensiones de los viejos novelistas progres van a más; es decir, a peor. Si en Antes de que hiele (Tusquets, 2002), Mankell equiparaba el terrorismo islamista con  sectas cristianas, en El hombre inquieto equipara moralmente las democracias occidentales con los países que se encontraban tras el telón de acero; la OTAN con el Pacto de Varsovia; EE.UU. con la extinta URSS. Y aunque ésto no lo vayamos a echar de menos (por lo menos algunos de sus incondicionales), tampoco nos consuela, porque vamos a extrañar todo lo demás.

Porque El hombre inquieto no sólo es el final de Wallander sino el fin de una época, el final de una generación. Y Mankell se muestra cruel con ellos. Tantos años temiendo el futuro y resulta que el futuro ya está aquí y es tan triste como parecía que iba a ser, solo que un poco peor. Soledad, alcoholismo, enfermedad, muerte, sinsentido… Mankell se ceba con Wallander, al que hace padecer alzhéimer, pero no le va mucho mejor al resto de los personajes de su quinta. Y no se puede acusar a Mankell de no ser coherente: socialdemócrata, ateo y materialista hasta el final y sin fisuras ni dudas, Mankell hace ser a Wallander como es él mismo, pero es consecuente y no le va a ahorrar ni un gramo de amargura, ni uno solo de sus temores ni el cabreo sordo de los agnósticos convencidos con ellos mismos y lo que les rodea; y no va a disimular el nada apacible lugar al que le llevan sus creencias. Tal vez ese sea uno de los grandes méritos de Mankell.

Éste vídeo es un tributo al policía de Ystad basado en imágenes de la miniserie Wallander, producida por la BBC y protagonizada por Kenneth Branagh.

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Ficha técnica:
El hombre inquieto (Tusquets, 2009), de Henning Mankell.
Título original: Den Orolige Mannen (2009)
Calificación: 4 Cadáveres (muy buena).

26 comentarios to “El hombre inquieto (Tusquets, 2009), de Henning Mankell”

  1. karmelo Says:

    Hola
    me encanta este sitio, que no conocía
    echo, eso sí, en falta alguna referencia a James Sallis
    y me extraña porque me da que te tiene que gustar
    k.

  2. A mi me decepcionó este último Wallander, será quizá por la edad.
    Un saludo

  3. uncadaverenmiblog Says:

    La verdad es que la trama es bastante floja. Da incluso la impresión de que quería meter por medio el asesinato sin resolver de Olof Palme pero no se ha atrevido y le ha quedado una cosa bastante insulsa y forzada.

    Pero en esta novela se produce el desenlace de todas las historias personales de Wallander, que son lo más real y atractivo de la serie. En ese sentido a mí me ha gustado mucho.

    Saludos.

  4. uncadaverenmiblog Says:

    Karmelo, gracias por el comentario.

    Con Sallis no he debido tener suerte, porque me empecé una de sus novelas (Moscardón azul, creo) y a pesar de que es una novela corta la tuve que abandonar porque no me estaba enterando de nada. Y son muy pocas las novelas que abandono.

    ¿Cuáles has leído tú de Sallis? ¿Cuál recomendarías?

    Saludos.

  5. Si en el blog de Alice Silver mencionábamos a los nórdicos tristones, Wallander fue el primero de ellos que conocí. Aún no leí este libro, en parte porque es el último y leerlo es com despedirme de un amigo muy querido.
    Tengo la sensación de que Mankell que por lo que he leído terminó odiando a Wallander (un caso similara a Conan Doyle-Sherlock) aquí se ensañó con él. Ahora proliferan los autores nóridicos -están de moda-pero para mí Wallander siempre será especial; quizás porque con él descubrí que el “paraiso sueco” no resultó tal paraiso.

    Perdona el rollo.

  6. Sílvia Says:

    De Mankell sólo lo he leído “Cortafuegos”, y aunque la trama estuvo bien, no me acabó de gustar Wallander, un personaje demasiado triste. Ahora estoy leyendo “El retorno del profesor de baile”, dónde no sale Wallander, y me esta gustando.

    Me gustó mucho “Muerte de una heroína roja, de Qiu Xiaolong”, gracias por la recomendación.

  7. uncadaverenmiblog Says:

    Lammermoor, no sé si me parece el más tristón o no, pero desde luego al protagonista de las novelas de Arnaldur Indridason le daría con mucho el premio al más deprimente, tanto por él como por la atmósfera.

    Wallander por lo menos tiene a su hija Linda …

    De cualquier manera, estos nórdicos no son precisamente la alegría de la huerta.

    Saludos.

  8. uncadaverenmiblog Says:

    Silvia, gracias por el comentario. Me alegro de que te gustara Qiu Xiaolong.

    A mí de Wallander la que más me gustó fue “La quinta mujer” y también me gustó “Antes de que hiele”, que ofrece una visión de Wallander desde la perspectiva de su hija Linda; en esa novela aparece también el protagonista de “El retorno de profesor de baile”. Desde entonces, está desaparecido. No sé su ha sido un personaje fallido o le reserva algún protagonismo en el futuro.

    Saludos.

  9. karmelo Says:

    Yo, de Sallis, recomendaría todas las novelas publicadas, salvo quizás la última, Drive, más floja en mi opinión.
    La serie protagonizada por Lew Griffin me parece de lo mejor que se ha escrito últimamente dentro del género negro, pero es cierto que a veces despista, porque sus libros son más líricos que policiacos, quiero decir, que el enigma aquí importa poco o nada, importa lo que les sucede a los personajes (cómo viven, qué piensan…), que, además, siempre son los mismos, vistos a tra ves de los útimos cuarenta años (pero qué personajes…). James Sallis es un poeta metido a novelista, un sentimental, en el mejor sentido de la palabra.
    Tiene también un ensayo magnífico. Perdedores deslumbrantes, sobre novela negra clásica, centrado en tres nombres: Thompson, Goodis y Himes. Está en la editorial Poliedro. Y se puede empezar por cualquiera porque al final todas están relacionadas.
    He leído Némesis. Hole recuerda demasiado a Harry Bosch, pero me gusta, quién sabe si por eso mismo La novela se alaraga demasiado, y juega tanto que pierde credibilidad, pero te mantiene ahí.
    Lo mejor de El hombre inquieto, sin duda, Wallander, como siempre. Las tramas suelen ser flojas y pesadas…
    Gracias.
    k.

  10. Karmelo, coincido bastante contigo en cuanto a James Sallis, a mí me encanta el mundo (y submundos) q describe (negro americano 100%) en unos años conflictivos pero interesantes, aunque en sus novelas echo de menos algún aspecto esperanzador. La bondad de Lew Griffin no es suficiente, aunque tal vez en eso consista la novela negra… Drive también me ha parecido “rara”, tal vez sea una obra antigua q se ha publicado ahora.
    Uncadaverenmiblog, en vez de El Moscardón Azul podrías intentarlo con El Avispón Negro🙂 q a mi me gustó mucho.

  11. karmelo Says:

    Estoy de acuerdo con lo que dices, Luis, si bien para mí esa falta de esperanza a la que aludes, se ve compensada por los pequeños actos cotidianos de algunos de los personajes que desfilan por sus historias, actos desprovistos de egoísmo, actos del alma. Esa es la esperanza que se desprende de la buena novela negra, además de su capacidad de denuncia, por supuesto, y si me apuras, de su incorrección política. Súmale, claro, el hecho de el peso de la ley cae sobre los culpables, generalmente, al contrario que muchas veces en la vida.
    Lo mejor con Sallis, si uno se decide a hincarle el diente, es leer todas sus novelas, las cinco de Griffin, seguidas, aunque no importe tanto por cuál empieces: en todas aparece el personaje de joven y de más viejo, la memoria, la nostalgia, es fundamental en este autor (y los garitos de mala muerte de Nueva Orleans, claro).
    Con permiso del jefe, me atrevo a recomendar Disparen contra el pianista, de David Goodis.
    Y de ahora, Maderos, de Ken Bruen, por ejemplo.
    Un baile en el matadero es sencillamente maravillosa, superior. En los ochenta se editaron algunas novelas de Bloock, en Jucar Etiqueta negra. Y en los primeros noventa Un paseo entre las tumbas, o algo así. Me gustaron todas muchísimo. Sin embargo, la última Cuando el antro… me ha decepcionado un poco, la traducción tampoco ayuda.
    Disculpas por extenderme demasiado.
    gracias.
    k.

  12. uncadaverenmiblog Says:

    Luis/Karmelo: pues nada, habrá que dar otra oportunidad a Sallis.

    Y sobre todo, gracias por las sugerencias. A Goodis ya lo conocía pero de Bruen, aunque he oñido algo de él, no he leído nada. La verdad es que la cantidad de autores que hay es inabordable para el común de los mortales.

    Por si fuera poco ahora me estoy leyendo la última de Dennis Lehane que, aunque me está gustando, es un ladrillo de 700 páginas.

    Coincido con que lo de Block es una desgracia: es un escritor extraordinario que tiene escritas más de 20 novelas pero sólo hay 3 traducidas que no estén descatalogadas.

    Saludos.

  13. off topic

    En este post resumo como veo yo el actual panorama de la novela negra.

    http://javiercercas.blogspot.com/2010/02/novela-negra-panorama-febrero-2010.html

    Espero que os guste. Un cordial saludo desde Granada.

  14. uncadaverenmiblog Says:

    Gracias por el aviso, Javier. Tiene muy buena pinta.

    Te respondo en tu blog.

    Saludos.

  15. Acabo de terminar el libro y me ha dejado un sabor agridulce. Efectivamente Mankell no deja resquicio a la espranza para Wallander pero al mismo tiempo que se deshace de él ¡Por fin! creo que en el fondo, en la novela se despide de él.
    Lo único que se me ocurre decir es ¡Hasta siempre, Wallander! Te echaremos de menos.

  16. Aun no he leído “El hombre inquieto” (aunque está ya en mi estantería esperando el momento) pero debo decir que:

    1. Echaré en falta a Wallander, sin duda.
    2. En general, de todas las novelas que he leído de la serie Wallander, las que más me han gustado ha sido las que menos componente político teían (por ejemplo, la mejor para mi gusto: “La quinta mujer” o “Asesinos sin rostro”, la primera de la serie).
    3. Pensándolo bien, me sucede también con otros autores de novela negra (por ejemplo Conolly), si se dedican a lo suyo, lo negro, mucho mejor que si se van por las ramas (ya sea políticas, como Mankell) o esotéricas (como Conolly)

  17. Ala, ya te he linkado. Que me ha gustado mucho el blog

  18. Excelente blog y la entrada interesante. Nos veremos por aqui.

  19. uncadaverenmiblog Says:

    jeffreyabbot: gracias por el comentario.

    Yo también echaré de menos a Wallander. Coincido contigo en las dos que señalas, que creo que son de lo mejor de la serie … que ya no volverá.

    Saludos.

  20. uncadaverenmiblog Says:

    Tom Z: gracias por el elogio. Siéntete como en casa.

    Saludos.

  21. Yo solo puedo decir una cosa.
    Mankell QUE TE DEN MORCILLA!!!!
    Ese final es para matarte, eso no se hace!!!!🙂
    Por lo demás me pareció una buena novela, quizás estiró demasiado la trama.

    Saludos

  22. No sé si te he contado que yo fui mankelliana militante y ahora no lo soporto.

  23. uncadaverenmiblog Says:

    Hola, Noemí.

    Yo de Mankell sólo leo (o leía, ahora que se ha acabado la serie) las de Wallander. Demasiado pretencioso para mi gusto. Parece estar imitando a Le Carre y parece creerse que nos está dando las claves de la política mundial con sus historias de vuelo corto.

    Saludos.

  24. […] El hombre inquieto (Tusquets, 2009), de Henning Mankell (via UN CADÁVER EN MI BLOG) Qué tiempos aquellos en los que resultaba novedoso la aparición de un autor de novela negra sueco. Hoy, casi veinte años después de la publicación de la primera novela de Wallander que nos mostró a los aficionados la Suecia moderna, la serie llega a su fin y el final viene acompañado por los recuerdos y la nostalgia que produce el haber cumplido años junto al personaje. Y es inevitable sentir melancolía porque los que vengan serán mejores o peore … Read More […]

  25. a mi me da mucha pena el final de Wallander…creo que Mankell se ha pasado tres pueblos…este gran hombre no se merece este final, es demasiado cruel…el ultimo párrafo del libro es demoledor….me he quedado desvelado hasta las 3 de la mañana despues de terminarlo

  26. uncadaverenmiblog Says:

    Hola, MFA.

    Estoy de acuerdo con lo que dices. Pero no sólo es demoledor con Wallander sino con toda su generación. Si te fijas, ha dado carpetazo a todos los personajes de la serie y la única que se salva es su hija Linda. En fin, allá él. A mí los libros de Mankell que no tienen a Wallander como protagonista me interesan bastante menos.

    Saludos.

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