Un baile en el matadero (Factoría de Ideas, 2007), de Lawrence Block

La vida privada de Philip Marlowe

La soledad, el exceso de alcohol y el absoluto escepticismo son una autopista que lleva a la depresión y al alcoholismo. Todo esto estaba en la novela negra mucho antes que Lawrence Block (Buffalo, NY, 1938) y ha permanecido allí después, pero no conozco a ningún autor que se haya tomado tan en serio lo que otros apuntaron; que haya sumado dos y dos y haya concluido en qué acaba la vida privada de los Marlowe, Spade, Rebus, Bosch o Kenzie cuando nadie mira, cuando cerramos los libros y pueden ser ellos mismos.

Habíamos dejado a Matt Scudder en la última página de Ocho millones de maneras de morir reconociendo entre lágrimas su alcoholismo en una sesión de Alcohólicos Anónimos, en cualquier iglesia de Nueva York.  Diez años después,  Scudder es un sobrio y solitario alcohólico que sobrevive pateando las calles de Manhattan, quedando con viejos amigos, asistiendo a combates de boxeo y bebiendo litros de café en reuniones de AA en las que permanece en silencio mientras escucha hablar a otros alcohólicos. Tiene también una novia prostituta con la que queda siempre que los clientes no la mantienen ocupada. Estamos a principios de los 90 y ahora, en las calles de Nueva York hay además SIDA, videoclubs y cintas de vídeo caseras. Un día, un colega de AA le pasa una cinta de Doce del patíbulo (EE. UU., 1967) que ha alquilado y que contiene dentro algo más que Lee Marvin y Charles Bronson .

Es entonces cuando el alcohólico anónimo se transforma de nuevo en héroe anónimo, en justiciero de las víctimas perdidas, las que nadie reclama, aquellas cuyo verdadero nombre nadie conoce. Lo hace con convicción pero sin justificación porque, como insiste hasta la saciedad Lawrence Block, cuando Matt Scudder piensa “los quiero muertos” no tiene detrás ninguna explicación que dar pues este hombre no cree en nada. Todo muy contemporáneo: no hay en los tiempos que corren ni en este género algo más políticamente correcto que carecer de razones que respalden una moral; cualquier moral. Pero Block lleva el escepticismo y el vacío argumental al extremo. A falta de argumentos que esgrimir todo sale del estómago vacío de alcohol de Matt Scudder, incluidos sus minuciosos planes de venganza. Todo es visceral, porque sí, porque tiene que hacerlo, porque es un cabezón testarudo con obligaciones morales aunque no quiera ni sepa justificarlas y de lo único que está seguro es de que es alcohólico y que, lo que sea que haya que hacer tiene que hacerlo él mismo.

El resultado tiene que ser amargo, aunque no lo es del todo. Lejos de la distante y autocomplaciente superioridad moral progre con la que otros autores presentan el escepticismo de sus protagonistas, Matt Scudder es un hombre confundido que afirma no saber ni por qué lleva diez años manteniéndose sobrio, no sabe por qué va a misa ni por qué comulga pues, por no ser, ni siquiera es católico. No sabe -o dice no saber-  siquiera si es mejor que aquellos animales que persigue. Pero si no fuera por este alcohólico anónimo nadie en la Gran Manzana haría justicia con las víctimas anónimas de la ciudad de Nueva York.

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Ficha técnica:
Un baile en el matadero (Factoría de Ideas, 2007), de Lawrence Block.
Título original: A Dance in the Slaughterhouse (1991)
Calificación: Más clásicos de Lawrence Block. 5 Cadáveres (excepcional).

9 comentarios to “Un baile en el matadero (Factoría de Ideas, 2007), de Lawrence Block”

  1. Block es, sin duda, uno más de los buenos escritores poco conocidos en España. Quizás si alguien adaptase una de sus obras al cine se reivindicaría su obra. Como siempre. Casos como los de Maj Sjöwall y Per Wahlöö son, tristemente, muy comunes; hasta que no se pone de moda la novela escandinava, pasan por nuestro país con más pena que gloria. Lo mejor es que algunos críticos que ahora los ensalzan, los ignoraron en su momento. Como es aquello… ¿más vale caer en gracia que ser gracioso?

  2. uncadaverenmiblog Says:

    José Luis: no sabes la ilusión que me hace que leas mi blog. Tengo pendiente leer También mueren ángeles en primavera que me han súper recomendado. Ya lo contaré, ya …

    Sobre Block no puedo estar más de acuerdo. Es uno de los mejores escritores que he leído jamás. Pero de las más de 20 novelas que ha escrito sólo hay 3 en el catálogo de la Casa del Libro, la más “reciente”, Un baile en el matadero es de 1991. Por si fuera poco una de ellas está descatalogada por la editorial. Y aunque hay que reconocer que estas ediciones de la Factoría de Ideas son una maravilla, no deja de ser una pequeña editorial un tanto friki para un autor que ha ganado 3 veces los Edgar.

    Saludos.

  3. Después de ésta reseña… Lo leeré. Gracias

  4. Muchas gracias por la recomendación. Gracias a ti he conocido al Block de la época “alcohólica” y he pasado unos ratos estupendos con sus libros… me queda pendiente este “Baile en el matadero” y “Un paseo entre las tumbas”. Volveré…

  5. Hola, llego a este blog por casualidad y veo que hemos coincidido en muchas lecturas; por ejemplo, en esta de Block. Volveré, seguro.

  6. uncadaverenmiblog Says:

    Alice: me alegro mucho de que te gustase la recomendación. Me ha gustado mucho la entrada dedicada a Matt Scudder que has puesto en tu blog.

    Saludos.

  7. uncadaverenmiblog Says:

    Noe: como se suele decir, estás en tu casa.

    Yo también me pasaré por tu blog porque me ha gustado mucho. Ahora mismo te pongo en mi blogroll … aunque no comparta tu pasión por la Paretsky 😉

  8. j.l.carballo Says:

    soy un entusiasta de la novela negra ,acabo de leer en vacaciones a l . block “ocho millones de maneras de morir “, margaret millar ” un extraño en mi tumba , y marc behm ” lamirada del observador”,en rba de bolsillo clasicos ,me han parecido fantasticas las tres ,felicito a laeditorial por recuperar autores poco conocidos maravillosos , y a vuestro blog que me encanta

  9. uncadaverenmiblog Says:

    Hola, j.l.

    La verdad es que sí, que es de agradecer. A eso hay que añadir la reedicion de Jim Thomson, las primeras novelas de Dennis Lehane, Sojwall y Wahloo … y también las novedades. Creo que RBA tiene hoy por hoy la mejor colección de novela negra.

    Saludos.

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