Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008), de Stieg Larsson

Si junto con las ventas millonarias existe algún indicador que muestre el éxito de una novela, éste es la rapidez con que se la lleva al cine.  Y este aclamado best seller va a batir todos los registros a juzgar por la rapidez con que se estrenará en Suecia la película basada en Los Hombres que no amaban a las mujeres.

Es inevitable comparar la exitosísima primera novela de Stieg Larsson (Suecia 1954-2004) con la serie del detective Wallander creada por Henning Mankell que nos mostró la Suecia moderna. Ese país nórdico se nos sigue apareciendo como un extraño lugar habitado por personas solitarias y solas, con una rara manera a la vez confianzuda y distante de tratar a los desconocidos y en el que, a pesar del calentamiento global, sigue haciendo frío, mucho frío.

Los hombres que ...Pero ahí acabaron las semejanzas, porque mientras Wallander contempla con  asombro cómo se derrumba el paraíso socialdemócrata,  echa de menos a su disgregada familia,  siente el dolor de acercarse a la vejez en soledad y tiene una vida afectiva que –cuando la tiene- es un desastre, Larsson ha creado un héroe que parece estar por encima de estas pequeñeces y que es la clave de una novela con unas asombrosas pretensiones moralizantes.

Y es la clave porque, en una novela que intenta abordar el espinoso asunto del maltrato a las mujeres, el protagonista es el ejemplo moral que nos propone el autor; es el hombre que sí ama a las mujeres y el contrapunto a tanta violencia, maldad y sufrimiento.  Un contrapunto que parece solucionarlo todo con empatía, talante y sinceridad, y al que no le importa asumir con naturalidad el fin de su matrimonio y no poder ver crecer a su hija por no haber querido prescindir de lo que llama su adicción: las relaciones con una amiga de juventud que, a su vez, comparte con el marido de ésta.

Con una agenda amorosa apropiadamente sincronizada por el autor, nuestro protagonista gestiona su pequeño harén sin más contratiempos y así el autor evita meterse en líos. Y me da a mí que no menea mucho más la cosa no vaya a ser que se muestre, negro sobre blanco, que donde parecía que había respeto en realidad lo que hay es indiferencia; donde había comprensión, interés; donde había madurez, falta de pasión y, en definitiva, Stieg Larssonincapacidad para amar. Y si algo así se insinuase, adiós al nuevo y pueril modelo de hombre sueco con el que este nuevo doctor Ochoa pretende solucionar el problema de las relaciones entre hombres y mujeres allí donde el omnipresente Estado de Bienestar sueco ha fracasado. Y adiós a la moralina progre.

Es en la trama estrictamente policiaca donde la novela se muestra más consistente: allí donde Mankell nos aburre dando una y otra vuelta a los mismos elementos de la historia, Larsson desarrolla una, si no brillante, sí ágil trama que en realidad son varias –de ahí la longitud del libro– que se suceden y superponen con rapidez. Nada muy original pero si –como es el caso– está bien planteado, a los aficionados nos gusta revisitar estos tópicos aunque lo hayamos leído en innumerables ocasiones, y a los no tan aficionados les gusta porque lo ven hasta novedoso. Así que todos contentos.

Y si la moralina progre del protagonista en materia de moral sexual es un disparate, lo del trasfondo político es ya un delirio. Porque sólo así se mankellpuede calificar a una historia en la que la desconfianza lleva a los protagonistas a solucionar sus problemas completamente al margen de las instituciones y del Estado de Derecho mientras, al mismo tiempo, el autor se muestra como el último verdadero creyente de la socialdemocracia sueca y ajusta cuentas con los enemigos del Estado de Bienestar.

Ni nuestro Mankell habría hecho el ridículo de ese modo ni nuestro Wallander se hubiera dejado utilizar para tan burdas y pueriles intenciones. Léase si no La quinta mujer, quizás la mejor novela de Wallander, cuyo trasfondo es también el maltrato a las mujeres. Pero esta vez, de verdad. Por eso, porque es verdad, aunque esté solo y sea un desastre, queremos tanto a Wallander. Y por eso Mankell perdurará. Larsson, no estoy nada seguro.

Y para quien no conozca al entrañable detective sueco, aquí va un trailler de la miniserie Wallander, recientemente estrenada por  la BBC, y protagonizada por Kenneth Branagh:

Y aquí tenéis el trailler de la versión sueca que fue emitida por LDTV:

Así que ya sabéis: si os encontráis en Suecia y tenéis algún problema, acudid al inspector Kurt Wallander.

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Ficha técnica:
Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008), de Stieg Larsson.
Título original: Mænd der hader kvinder (2005)
Calificación: Pretenciosilla. 3 Cadáveres (buena).

5 comentarios to “Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008), de Stieg Larsson”

  1. ¡Branagh como Wallander! (Gracias por el aviso). Lo único que le echo en cara es haber dejado marchar a Emma Thompson😉 .

    Totalmente de acuerdo contigo en lo de la novela de Larsson: no entiendo el éxito que ha tenido.

    Por cierto: está llena de inexactitudes técnicas.

    Saludos.

    Carlos.

  2. uncadaverenmiblog Says:

    Hola, Carlos sal. La verdad es que cuando me enteré se me hizo un poco raro, pero tras ver el trailler creo Branagh es un más que digno Wallander. Además, estas produducciones de la BBC suelen estar cuidadísimas y contratar a un primer espada parece toda una declaración de intenciones. Ya veremos si está a la altura de las expectativas.

    Sobre lo otro, yo creo que el recurso al hacker que lo consigue todo por arte de magia está muy trillado y es un recurso bastante simplón. Huele un poco, la verdad, pero también es verdad que la historia tiene mucho de investigación clásica que no está mal. Pero no es para tanto.

    Saludos.

  3. No puedo decir que no me gustara (http://kozmicbooks.wordpress.com/2008/08/05/los-hombres-que-no-amaban-a-las-mujeres-misterio-sueco/) pero reconozco que la euforia inicial se me pasó un poco a medida que avanzaba en la trilogía. Sin embargo, creo que vista sin prejuicios y si nos quedamos con la parte de misterio tipo “habitación cerrada” la novela es notable.

  4. No sé si será problema de la traducción, pero creo que esta novela tiene el estilo literario de un sms. Mankell está a otro nivel (mejor, para mi gusto).
    Enhorabuena por el blog. Saludos a todos.

  5. uncadaverenmiblog Says:

    Hola, Candela. Disculpa la demora en la respuesta. Leí en una ocasión una entrevista a uno de los traductores de Mankell que comentaba que el estilo de frases cortas es propio de la literatura sueca. Yo había llegado a pensar en su dia que lo que hacían era imitar el estilo de James Ellroy, y tal vez haya algo de eso, pero además, por lo que parece, debe de tener que ver también algo con el idioma.

    Un saludo.

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